El jueves y viernes de la semana pasada (24 y 25 de abril) se llevó a cabo la reunión de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Esta reunión fue en línea y en ella se discutieron temas del mayor interés para el ejercicio del periodismo libre e independiente en las Américas. Entre otros, la lucha contra la desinformación y el uso de la Inteligencia Artificial para defender la verdad; los desafíos de la libertad de prensa frente al creciente autoritarismo; un debate sobre el futuro de la democracia en las Américas con la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla; la estigmatización de la prensa libre y su impacto en la credibilidad; y, de manera destacada, la situación de los periodistas exiliados y las estrategias para mantener sus voces activas.
El debate sobre la problemática del periodismo y los periodistas en el exilio fue conducido por Juan Lorenzo Holmann Chamorro, gerente general del periódico LA PRENSA de Nicaragua, que por la represión de la dictadura se tiene que editar en el exilio y publicarse en línea.
“El periodismo dejó de ser una profesión y se convirtió en un apostolado”, dijo Holmann Chamorro, dimensionando con sus palabras el sacrificio de los periodistas independientes exiliados y los complejos desafíos de publicar fuera del país los periódicos y otros medios de información.
Juan Lorenzo sabe muy bien de lo que habla. Él fue encarcelado en agosto de 2021, cuando la dictadura de Ortega y Murillo también asaltó y se robó la propiedad inmueble y las instalaciones físicas de LA PRENSA. Fue condenado a 9 años de prisión por la falsa e infame acusación de lavado de dinero en una farsa de juicio sin derecho al debido proceso. El régimen lo excarceló el 9 de febrero de 2023, pero sólo para desterrarlo a Estados Unidos y despojarlo de su nacionalidad nicaragüense, junto con los otros 221 presos políticos y de conciencia que sufrieron el mismo vejamen y viajaron en el histórico “vuelo de la libertad”.
Según informó LA PRENSA, en el debate sobre el periodismo en el exilio el expresidente de la SIP y director del periódico mexicano La Silla Rota, Roberto Rock, “recordó que fue en Nicaragua donde se encendieron las alertas sobre la necesidad de proteger a los periodistas en el exilio”. Rock mencionó el drama de muchos periodistas forzados a exiliarse que “al llegar a países de acogida se ven obligados a abandonar su vocación”. Dijo conocer a periodistas “que fueron reconocidos y premiados en sus países, pero que hoy limpian pisos en centros comerciales para sobrevivir”. Y explicó que “el periodismo en el exilio no sólo enfrenta persecución, sino también invisibilidad”.
Precisamente para atender este grave problema profesional y humano ha sido creada la Red Latinoamericana de Periodismo en el Exilio, coordinada por el periodista argentino Carlos Lauría, quien expresó en la reunión de la SIP que “Nicaragua es uno de los principales motores de esta iniciativa, que busca apoyar tanto a periodistas como a medios desplazados”. Y sentenció que “nuestra convicción es clara: el exilio no debe significar silencio”.
Eso lo han demostrado LA PRENSA y demás medios independientes de Nicaragua, quienes a pesar de la precariedad del exilio no dejan de proporcionar a los nicaragüenses, donde quiera que estén, la luz de la información veraz y la opinión responsable que alienta la esperanza de que su patria volverá a ser libre y democrática. En la cual volverá a brillar la vital libertad de expresión y de prensa.