Adolescencia

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Las plataformas de streaming como Netflix y Disney trabajan con el principio de dar opciones. Para decirlo simple, es como el restaurante con un menú donde decides qué quieres comer, pero creo que algunos de los platos de las pantallas deberían ser casi obligatorios, como la serie Adolescencia que causó mucho ruido entre los consumidores de Netflix.

Sin hacer spoiler de la serie trataré de hablar de algunos momentos claves de la serie. La primera es la intriga de si el adolescente realmente asesinó a una compañera de clase, ya en las sinopsis de la historia se dice que en efecto el chico la mató, pero está tan bien logrado el primer episodio que empiezas a tener la esperanza de que sea inocente.

Es impresionante la forma en la que un chico de 13 años puede mantener una mentira a ese nivel. No es raro con un hombre adulto o mujer, para que los caballeros no se sientan mal, sostenga una mentira, pero un adolescente con esa seguridad, asusta.

Los padres y madres creen conocer a sus hijos. Realmente el ser humano es tan complejo que no se trata de algo que por sangre o por brindar la seguridad de un hogar se pueda lograr. La familia es de cuatro, la hija mayor es más comprensiva y centrada que el chico. Y los padres casi a modo de consuelo consideran que con ella lo hicieron bien.

Pero no se trata de que el rol de padreo madre se pueda hacer bien con uno y mal con otro, se trata de cómo cada hijo lo asimila. Con mis hermanos bromeábamos de quién es el consentido hasta que preferimos no saberlo porque dicen que los padres apoyan al más pendejo, por decir que es el que más ayuda necesita.

Y es que el dejar pasar es uno de los problemas claves. Saben los padres dónde están sus hijos. ¿Qué hacía el adolescente que asesinó a su compañera de clase en la calle por la noche?

El dilema es cómo se prepara para el futuro a los hijos e hijas, qué lecciones que definitivamente no recibirán en la escuela deben aprender.

Me encanta el hijo del detective que da con las frases claves. El padre le dice que está investigando que no puede compartir información, pero la información más valiosa se la da este muchacho cuando le dice “tú no entiendes”. 

Cuando era joven mi hermana estaba en México estudiando una maestría, no tenía internet y nos escribíamos cartas a mano. Ella me escribió algo que no olvidaré. Me dijo que en ese momento de mi vida sentiría que nadie me entendía, pero era parte de mi crecimiento. Cuánta razón tenía. Hoy creo comprender el mundo, me siento un poquito menos perdida porque sé lo que quiero y trabajo por ello, pero ser adolescente es creer que los adultos viven en un mundo distinto.

El tema es que no sé si se trata de comprender este mundo adolescente o saber ser visitante, ese turista que logra aprender y compartir entre lo extraño. Un poco como la discusión con la psicóloga, de lo más fuerte que verán en la serie. Donde la mujer intenta no perder la calma ante pataletas, arrogancia y rareza de un joven de 13 años que busca hacer creer que es adulto.

La serie nos enseña a no dejar a los adolescentes a puerta cerrada. A de vez en cuando saber en qué andan y claro dejar límites. También como dice mi hermana, explicarles que es una etapa y que hay momentos en los que sentirán que no se les entiende, pero es un proceso.

Las series han venido a conquistar las pantallas dejando a un lado las novelas, esas que se esperaban en un horario establecido, mientras ahora se pueden hacer maratones. Ese es otro punto peligroso. Que cuando se nos pregunte si hacemos ejercicio nuestra respuesta no sea que hacemos maratón en Netflix.

Espero que vieran la serie Adolescencia, que les parezca ese plato necesario que se pide en un restaurante conocido, pero también que esto lleve a reflexiones que ayuden a los adolescentes a no sentirse tan solos y a los padres y madres a no sentirse tan perdidos.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

Opinión
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