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Por instantes que parecieron eternos el planeta beisbol contuvo su respiración. Luis Arráez, quien ha hecho de su manejo del bate arte en movimiento mediante una mecánica perfecta, vista de águila y decisiones inteligentes, estaba en el piso, noqueado. Un choque con Mauricio Dubón de los Astros de Houston, lo envió al suelo donde permanecía inconsciente.
Arráez, el venezolano de 28 años que ha ganado los títulos de bateo en los últimos tres años de forma consecutiva, tocó la bola tratando de hacer avanzar a su compañero Fernando Tatis Jr. desde la inicial. Christian Walker, el primera base de los Astros, fildeó la bola y se la pasó al camarero Dubón, quien asistió al tiro, pero éste no pudo evitar un choque con Arráez.
Luego de impactar su mandíbula contra el codo del hondureño Dubón, quien es más espigado, Arráez se fue al piso y los 31,940 asistentes al Daikin Park de Houston jadearon angustiados, mientras el personal médico asistía al venezolano, quien fue trasladado al hospital metodista y tras varios análisis fue dado de alta y se pudo reunir con sus compañeros.
LA PRENSA pudo conversar con Arráez antes del partido y pudimos constatar lo que ya se ha visto: que Arráez es un tipo de temperamento sencillo y entrañable sensibilidad. Es uno de los jugadores que más tiempo dedica para atender a los fanáticos y a los medios. Sonríe casi siempre, incluso cuando se disculpa porque el tiempo se agotó y debe marcharse.
“Un saludo para toda la gente de Nicaragua, gracias por el apoyo que siempre nos dan a nosotros los jugadores latinos. La otra vez nos enfrentamos en el Clásico Mundial e hicieron buen trabajo. Espero que nos volvamos a ver y que su beisbol siga creciendo”, señala el infielder nacido en San Felipe, Venezuela y conocido como “La Regadera” en el beisbol.
Después de coronarse líder de bateo en 2022 con Minnesota (.316), Luis repitió en 2023 con los Marlins (.354) y el año pasado inició con Miami antes de ser enviado a los Padres y volvió a ser líder de bateo (.314) por tercer año consecutivo. Si gana de nuevo ahora, unirá su nombre al de auténticas celebridades del beisbol, cuyos nombres perduran en el tiempo.
“Me halaga cuando se menciona mi nombre junto a esos grandes jugadores. Si pudiera retroceder el tiempo, me hubiera gustado conocer a Tony Gwynn, quien hizo historia con este equipo de los Padres. También me contacto con Rod Carew, quien me ayudó mucho en Minnesota y ahí de vez en cuando me llama para decirme que no levante mucho la bola, que eso no es lo mío”, afirma.
Carew es una de las figuras legendarias con las que a menudo se compara a Arráez. El panameño ganó cuatro títulos de bateo consecutivos (1972-1975) entre un total de siete. Gwynn ganó cuatro seguidos también (1994 y 1997) entre sus ocho. El récord son los nueve en línea de Ty Cobb (1907-1915) y luego están Roger Hornsby (1920-1925) y Honus Wagner (1906-1909) con seis sucesivos cada uno.
“Me encantaría ganar un cuarto título seguido y espero estar ahí en la pelea, para eso es que uno trabaja cada día, pero en una temporada tan larga muchas cosas pueden pasar. Lo más importante es mantenerse saludable para ayudarle a ganar al equipo y esa es la meta principal que tenemos todos”, asegura Arráez, quien tras iniciar de 18-1, ha mejorado a .287 su promedio en la temporada.
Como todo niño de nuestros países latinos, Arráez asegura que jugó a batear fichas (tapas de bebidas gaseosas) con palos de escoba en su Venezuela natal y que eso lo ayudó a afinar su vista y avivar sus reflejos, dos factores esenciales para el éxito que ha consegido ahora como el mejor bateador de contacto que hay en el beisbol de las Ligas Mayores.
«Creo que uno tiene que traer cierto talento al nacer, pero tienes que cultivarlo, tienes que desarrollarlo. Y eso requiere mucho trabajo. No te puede quedar ahí a esperar que las cosas sucedan por si solas. Tienes que trabajar duro para mantenerte al máximo nivel y eso es lo que todos aquí tratamos de hacer todos los días», asegura el artillero de los Padres.
Este domingo, por poco se afecta su salud en el encontronazo con Dubón, pero gracias a Dios la situación no pasó a más y los resultados de los exámenes indicaron que no había daños que lamentar en el jugador. Incluso, el propio Arráez envió un mensaje a través de las redes sociales en las que agradecía las preocupaciones por su recuperación.
“Les agradezco sus oraciones, sus muestras de cariño, agradezco al staff médico y paramédico de los Astros y de los Padres, a quienes me atendieron en el hospital, y sobre todo agradezco a Dios por su protección, porque ya estoy bien” escribió Arráez, quien se unió a su equipo anoche para viajar a Detroit donde este lunes se miden a los Tigres (4:40 p.m. hora nica).
Así que “La Regadera” está lista para seguir rociando con sus batazos los campos del beisbol.
Cuando se le pide un consejo para los jóvenes bateadores que desean ser como él, Arráez dice con una sonrisa: mira la pelota.