Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
El régimen de Daniel Ortega volvió a arremeter contra la Iglesia católica al impedir el ingreso al país del sacerdote Jalder Hernández, quien regresaba de una visita pastoral a Estados Unidos. Hernández fue impedido de abordar su vuelo de retorno a Nicaragua, sumándose así a la creciente lista de religiosos desterrados por la dictadura.
Hernández fue agredido físicamente en julio de 2018 en el atrio de su parroquia en Jinotepe, Carazo, por simpatizantes del régimen, en medio de la brutal represión contra manifestantes que exigían democracia y justicia. Desde entonces, su labor pastoral ha estado bajo constante vigilancia y hostigamiento.
Siguen los asedios
La abogada e investigadora Martha Molina lleva un registro de los religiosos expulsados del país y las agresiones a laicos y parroquias. Según sus registros, actualmente al menos 71 sacerdotes están en el exilio, diez fueron expulsados, a 37 se les impidió el retorno a Nicaragua, 51 fueron desterrados y al menos 132 religiosas también tuvieron que salir del país.
Le además: Arranca la Semana Santa y por tercer año consecutivo el régimen prohíbe procesiones
Molina también denunció el constante acoso que están sufriendo la mayor parte de parroquias en todo el país. “El asedio se aumentó con la llegada de Semana Santa, la Policía llega a los templos, toman fotografías de las personas, se está prohibiendo las Judeas e incluso los policías acosan a los niños que participan de estos actos”, dijo a LA PRENSA.
Según Molina, solo algunas parroquias han logrado obtener autorización para realizar pequeñas procesiones desde los atrios de los templos hasta el altar. En la mayoría, todas las ceremonias religiosas se han realizado en el interior de las iglesias.
La fe sigue viva
La negativa del régimen de permitir el regreso del padre Hernández se da en un contexto de creciente aislamiento internacional y denuncias por violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Mientras tanto, la Iglesia católica continúa viviendo su fe.
Así lo demuestra la concurrencia de católicos en los templos, inclusive en zonas remotas del país, donde por las expulsiones de sacerdotes, miles de comunidades se han quedado sin líder religioso que los asista en este tiempo.
“Es triste, muchas comunidades están sin sacerdotes. Algunas reciben a seminaristas para que celebren la palabra, pero un seminarista no puede confesar. La confesión en estos tiempos es algo importante para los católicos que quieren vivir de la mejor manera este tiempo”, dijo Molina.
Otro sacerdote
Según Molina, tiene confirmación de que otro sacerdote también tuvo que quedarse en el extranjero después de que la dictadura de los Ortega Murillo le negara la entrada. Pero debido al temor de represalias, este sacerdote no ha autorizado que se divulgue su nombre.
Lea también: Así ha sido el destierro de cuatro obispos de Nicaragua
Organismos de derechos humanos han denunciado que la dictadura ha intensificado la represión contra la Iglesia católica, a la que acusa de ser una “cómplice del golpismo”.
Los ataques van desde confiscación de bienes, vigilancia, detenciones arbitrarias, hasta la expulsión de congregaciones completas, como ocurrió con los Misioneros de la Caridad, orden fundada por la Madre Teresa de Calcuta, quienes fueron sacados del país en 2022.