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Por tercer año consecutivo, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo obligó a la Iglesia católica a realizar las procesiones propias de la Semana Santa dentro de los templos, como parte de la persecución y represión contra la libertad religiosa en el país.
Desde 2023, el régimen Ortega-Murillo prohibió las procesiones. En esa ocasión, arrestó a fieles que desafiaron las instrucciones de la Policía y realizaron pequeñas expresiones de piedad popular.
El Domingo de Ramos es una tradición en todo el país. Desde tempranas horas, los feligreses se congregan en los templos para el rito de bendición de las palmas, que da inicio a la procesión hacia el templo donde se celebra la misa de la Pasión del Señor.
No fue visible la presencia de oficiales de la Policía Nacional en las actividades, al menos no uniformados.

En la Catedral de Managua
Desde las 8:30 de la mañana, los feligreses comenzaron a llegar a los predios de la Catedral Inmaculada Concepción de María, en Managua, para participar en la procesión del Domingo de Ramos. Aunque la misa fue bastante concurrida, se notó una menor afluencia de fieles en la procesión que se realizó dentro de los predios de la catedral, en comparación con años anteriores.
El cardenal y arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, encabezó la procesión. Tampoco en esta actividad se observó presencia visible de policías uniformados.
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En la Catedral de León
A diferencia de Managua, en la Catedral de León la procesión del Domingo de Ramos se realizó dentro del templo. Esta fue presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Sócrates René Sándigo.
«La Semana Santa está llena de sentimientos, y soltémoslos. Estos días, dejemos aflorar el sentimiento», expresó Sándigo durante una breve homilía antes del inicio de la procesión dentro de la catedral.

Monseñor Báez denuncia restricciones
El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, criticó al régimen a través de su cuenta en X por no permitir las procesiones en las calles.
«La dictadura de Nicaragua ha prohibido procesiones en la calle. Lo que no podrán impedir es que el Crucificado revele su victoria en cada lucha por la verdad y la justicia, en cada esfuerzo por defender la dignidad de las personas y en cada acto de solidaridad con las víctimas», escribió Báez.
Menos oficiales de Policía en comparación con el año pasado
El pasado 17 de marzo, la Policía lanzó el “Plan Verano Alegre y Seguro 2025”, cuya ejecución inició el 5 de abril. Este plan contará con 14,000 policías, tres mil menos que los 17,000 desplegados el año pasado durante la Semana Santa.
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También se utilizarán 244 camionetas, 1,822 motocicletas, 132 vehículos, seis buses y cuatro medios acuáticos para la implementación del plan. El plan se ejecuta en coordinación con el Instituto Nicaragüense de Turismo, Ministerio de Salud, Ministerio del Interior, Sistema Nacional para la Prevención, Atención y Mitigación de Desastres, Ejército de Nicaragua, Ministerio de Transporte e Infraestructura, alcaldías, entre otras instituciones, en lo que Reyes calificó como un “enfoque sistémico”.

Más vigilancia previo a Semana Santa
En marzo, LA PRENSA conversó con algunos laicos que optaron por el anonimato por temor a represalias. Estos expresaron que, si bien las restricciones son severas, su aplicación varía entre diócesis.
Uno de ellos relató que, en su jurisdicción eclesiástica, la Policía llega semanalmente a preguntar a los párrocos cuántas misas están programadas.
“Pregunté a unos amigos sacerdotes si es cierto que están pidiendo permiso semanalmente para celebrar misa, y me dijeron que no, que la Policía solo llega a preguntar cuántas misas están programadas en la semana”, explicó el laico.
En marzo, la organización benéfica Christian Solidarity Worldwide (CSW) denunció que algunos sacerdotes se ven obligados a presentarse semanalmente ante la Policía para solicitar aprobación del contenido de sus servicios, una medida que calificó como “severa”.
Además, señaló que las procesiones están prohibidas y que todas las actividades dentro de los templos son vigiladas.