De manera destacada por la importancia y sensibilidad del tema al que se refiere, LA PRENSA publicó este lunes 7 de abril una información titulada “Así opera la dictadura sandinista para ordenar restricciones de ingreso a Nicaragua”.
Se refiere la nota informativa a la parte del documento actualizado del Grupo de Expertos de la ONU sobre Derechos Humanos en Nicaragua (GHREN por sus siglas en inglés), que fue presentado la semana pasada y en el cual se dan a conocer los procedimientos que usa el régimen para impedir la entrada de personas nicaragüenses a su propio país. El informe menciona incluso los nombres de los operadores de la dictadura encargados de esa infame tarea.
El documento del GHREN dice que “desde 2021 hasta marzo de 2023 un total de 259 personas (128 hombres y 131 mujeres), han sido impedidas de ingresar a Nicaragua”. Pero después de esa fecha a muchos otros compatriotas se les impidió el regreso a su patria, aunque no es posible saber la cantidad exacta porque la mayoría de ellos prefieren guardar silencio para no exponerse a más daño ni poner en peligro a sus familiares en Nicaragua.
Los nicaragüenses que no pudieron retornar a su país porque el régimen no se los permitió han sido desterrados de hecho y prácticamente convertidos en apátridas, lo que es un delito de lesa humanidad. El derecho de retorno es un principio del derecho internacional establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y la Convención Americana de los Derechos Humanos (Pacto de San José). Y a los tres instrumentos de derecho internacional está obligado el Estado de Nicaragua y por lo tanto su gobierno, pero no los respeta.
Además, el derecho de retorno y el anhelo de regresar a la patria están inscritos en la identidad nacional de los nicaragüenses. Los inscribió el poeta nacional Rubén Darío, de quien los historiadores aseguran que “nos dejó un legado de poesía, legado de verdad y también un legado de lucha”. Porque en su obra literaria “está plasmada la lucha y el compromiso de luchar contra el odio, contra la guerra, de luchar contra las angustias del corazón de la humanidad”.
No fue por casualidad que Rubén Darío escribió un poema hermoso e inmortal que tituló Retorno, en el que expresa con su gran elocuencia que el retorno a la tierra natal es “sentimental, mental y divino”. Y que “si pequeña es la Patria, uno grande la sueña”.
Por su vida apasionada y apasionante, inquieta y fecunda, Rubén Darío pasó 30 de sus 49 años de vida en países extranjeros. 7 veces regresó a Nicaragua, cuando quiso o necesitó hacerlo, y ningún gobierno se lo impidió.
Pero ahora es probable que si Rubén Darío viviera, si estuviera en el extranjero y quisiera retornar a Nicaragua, la dictadura imperante en la actual “página fatal de la historia” nacional no se lo permitiría, lo desterraría y declararía apátrida por ley o tan sólo de hecho.
Pero no se puede ni se debe perder la esperanza en que vendrá el día en que habrá libertad y democracia en Nicaragua. Y entonces todos los nicaragüenses que han sido expulsados de su patria, o impedidos de volver a ella, podrán regresar y serán recibidos jubilosamente por sus familiares y sus connacionales. Como era recibido Rubén Darío cuando volvía a su patria, pequeña pero tan grande a la vez.