El Gobierno de Panamá, bajo la administración de José Raúl Mulino, otorgó una prórroga de 72 horas al salvoconducto que extendió por «razones estrictamente humanitarias» al expresidente Ricardo Martinelli —condenado en su país a diez años y ocho meses de cárcel por blanqueo de dinero— después que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo aseveró que Nicaragua no puede recibir al exmandatario panameño hasta que se esclarezca su situación por una alerta roja de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol).
«Tomando en cuenta causas imprevistas y la necesidad de contar con un plazo razonable para la ejecución del traslado, el Gobierno Nacional ha decidido extender la vigencia del salvoconducto por un plazo adicional de setenta y dos (72) horas, hasta el final del día jueves 3 de abril de 2025», dice el comunicado emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá.
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En la misiva, Panamá reiteró que Nicaragua ha solicitado aclaraciones sobre una aparente alerta emitida por Interpol y apunta que la solicitud fue rechazada por la Policía de Panamá por «improcedente, conforme al artículo 2 del Estatuto de Interpol».
También remarcó que la Corte Suprema de Justicia manifestó «no tener objeciones, toda vez que se trata de una facultad atribuida al Órgano Ejecutivo, fuera del ámbito de competencia del Poder Judicial».
¿Dictadura busca chantajear a Panamá?
La decisión de Nicaragua, que fue dada a conocer por la vocera del régimen Rosario Murillo, ha causado asombro, dado a que en los últimos años la dictadura ha utilizado a Nicaragua como país refugio de exmandatarios centroamericanos corruptos, tal es el caso de los exmandatarios salvadoreños Mauricio Funes (q.e.p.d.) y su familia, y Salvador Sánchez Céren.
En la misiva Nicaragua denunció que en las horas previas al traslado a Nicaragua del expresidente panameño se dio «una situación compleja contradictoria» que «parece una trampa» o «una emboscada». E insistió en que no comprenden «por qué las autoridades panameñas han otorgado salvoconducto y casi inmediatamente han emitido una solicitud de alerta roja por acciones criminales a Interpol» contra Martinelli, quien lleva más de un año resguardado en la Embajada de Nicaragua en Panamá, para evitar su arresto por acusaciones de corrupción.
A su vez, aprovechó para atacar directamente al presidente Mulino, a quien le achaca no apoyar a los candidatos que ha presentado la dictadura para ocupar la Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). El 18 de marzo de 2025, Guatemala, Costa Rica, Panamá y República Dominicana rechazaron, por segunda vez en menos de cinco meses, la candidatura del excanciller nicaragüense Denis Moncada Colindres para el cargo de secretario general del SICA.

«El Gobierno de Panamá, además, se ha caracterizado, desde que asumió el presidente José Raúl Mulino Quintero, por desconocer, difamar y actuar contra el Gobierno de Nicaragua, en inmerecidas declaraciones ofensivas, y además, bloquear, en complicidad con otros países, el derecho de Nicaragua al asiento que nos corresponde legítimamente en la Secretaría General del SICA», reprochó la dictadura.
Por lo anterior, expresó que «en coherencia con nuestra vocación de buena vecindad y de correcta interpretación y aplicación de las legislaciones, convenciones y el derecho internacional, exigimos a las autoridades de Panamá, a su presidente, y a su Ministerio de Relaciones Exteriores, actuar como corresponde, y propiciar relaciones de respeto, entendimiento y hermandad entre nuestros países, porque nuestros pueblos sí saben ser hermanos».
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El profesor titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá, Euclides Tapia, explicó a LA PRENSA que es poco probable que Panamá ceda a las intenciones de Ortega. «Sería inaudito si lo hace, sería doblegarse a la exigencia de Ortega que está mezclando dos cosas diferentes, el asilo de Martinelli y sus candidatos al SICA. Ortega se está apoyando en el tema de Martinelli para chantajear a Panamá, y si cede, Panamá quedará como un país sin identidad propia sometido a la voluntad de otro país, a una dictadura, que es lo peor», indicó.
Por su parte, el experto en derecho internacional, temas de integración y catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR), Carlos Murillo Zamora, no encuentra ninguna relación entre «el asilo de Martinelli y el SICA, son dos cosas diferentes» y mencionó que si en un eventual caso Nicaragua busca presionar a Panamá para que lo respalde ante el organismo regional, «qué hace con obtener el apoyo de Panamá en estos momentos, quedaría por vencer a Guatemala, Costa Rica y República Dominicana y con uno solo de estos países que no estén de acuerdo con la terna de candidatos no se construye el consenso y no avanza el tema de la SG del SICA, si está pensando en eso, Ortega está equivocado», dijo Murillo Zamora.
El experto costarricense visualizó que a Costa Rica podría «presionarlo un poco, pero con Guatemala y Republicana Dominicana yo no veo que pueda generar algún recurso para terminar convenciendo a todos los países que apoyen a su candidato, yo lo veo más como un tema de tratar de desviar la atención hacia temas externos de Nicaragua».
¿Qué pasaría con Martinelli si no logra viajar?
Martinelli quedó listo para viajar a Nicaragua. En sus redes sociales compartió que tanto él como su perro Bruno estaban listos para «partir a la bella y hermana República de Nicaragua». El exmandatario panameño vestía un traje oscuro y una gorra con la frase «I’ll be back» (volveré), compartió una serie de fotografías donde aparece él junto a su equipo legal en la sede diplomática de Nicaragua en Panamá, misma que acondicionó a su antojo.
Los abogados de Martinelli, Roniel Ortiz, Shirley Castañeda, diputada de Realizando Metas, y Jessica Canto, entre otros, brindaron con un champán dentro de la Embajada de Nicaragua. La Prensa Panamá describió que todo esto se dio mientras «allegados cargaban maletas en vehículos 4×4 con rumbo al Aeropuerto Internacional Marcos A. Gelabert, en Albrook, la terminal aérea desde donde supuestamente partiría el exmandatario y su comitiva».
Sobre qué pasaría si Martinelli no logra viajar, a pesar de la prórroga conseguida, «Nicaragua quedaría mal, porque Panamá no tiene nada que perder, él sería devuelto a la Embajada de Nicaragua, pero a quien van a criticar es al régimen de Nicaragua, al usar el asilo de Martinelli para chantajear a Panamá», dijo Tapia.
Mientras que Murillo Zamora coincidió en que «si Martinelli no viaja él tendría que regresar a la sede diplomática para continuar como refugiado».