La dictadura afronta desde el 2019, con excepción del 2020 y parte del 2021, fuertes dificultades para conseguir financiamiento fresco. LA PRENSA/archivo.

La dictadura afronta desde el 2019, con excepción del 2020 y parte del 2021, fuertes dificultades para conseguir financiamiento fresco. LA PRENSA/archivo.

Régimen de Ortega transfiere más de 6,000 millones de córdobas al Banco Central

El régimen de Daniel Ortega se acerca rápidamente a la barrera de los 100 mil millones de córdobas en sus reservas que tiene a favor en las arcas del Banco Central de Nicaragua

El régimen de Daniel Ortega ordenó en enero la transferencia de más de 5,000 millones de córdobas a las arcas del Banco Central de Nicaragua (BCN), lo que ocasionó que su disponibilidad en esa institución superara los 66,000 millones de córdobas.

En el primer mes del año, el Banco Central recibió del Gobierno central 6,344.7 millones de córdobas, que pasaron a engrosar los 60,403.2 millones que habían en diciembre pasado. Con ello, hasta enero el saldo ascendió a 66,747.9 millones de córdobas.

Respecto a hace un año, el saldo a favor del Gobierno en el máximo emisor bancario se ha incrementado 4,934.2 millones de córdobas, es decir un aumento de 7.98 por ciento. En enero del año 2024, la transferencia fue de 4,932.8 millones, lo que refleja que este año el régimen está acelerando la acumulación de recursos.

El monto transferido en enero sería el resultado de la sobrerrecaudación que se registró en diciembre producto de mayor actividad económica por las fiestas de fin de año y la circulación de más dinero por el pago del aguinaldo, remesas y la aprobación de más créditos.

Cabe mencionar que el saldo en enero aún está por debajo del máximo registrado el año pasado en poder del Banco Central, el cual se ubicó en 67,891.4 millones de córdobas en junio.

También en bancos comerciales

Adicionales a los recursos disponibles en el Banco Central, el Gobierno también mantiene dinero en los bancos comerciales. Hasta diciembre, la dictadura tenía 24,195.8 millones de córdobas, por lo que al sumar lo acumulado en enero, el Gobierno tiene a su favor 90,944 millones de córdobas.

Sólo el año pasado, el régimen transfirió a las entidades financieras 2,504 millones de córdobas.

Este año la meta del régimen estaría en línea con lo que se planteó en el 2024 y no consiguió concretar. En el Presupuesto General de la República de 2025 no asignaron en los gastos un remanente de 4,704.3 millones de córdobas, los que también enviarán al fondo del BCN.

Y aunque el régimen ha apostado por su relación con China, con la idea de buscar dinero ante los obstáculos para obtener recursos en los organismos financieros internacionales, a finales del año pasado el presidente del Banco Central y operador económico de la dictadura, Ovidio Reyes, dijo que el presupuesto del 2025 recoge entre sus objetivos «continuar impulsando acciones de política fiscal que contribuyan a la eficiencia y racionalidad del gasto público», además de «enfrentar los riesgos fiscales derivados de choques externos, cambio climático y desastres naturales, entre otros».

Así se construyó el colchón

En el 2020, cuando se empezó a construir este colchón financiero, ese año se transfirieron 8,297.7 millones de córdobas; al año siguiente depositó 4,251.6 millones de córdobas; en el 2022 el monto se incrementó en 15,489.5 millones de córdobas, siendo este el saldo transferido más alto en el proceso de la creación de este fondo, que fue iniciado por el destituido titular de Hacienda, Iván Acosta.

En el 2023, el saldo a favor del Gobierno en el BCN sólo se elevó en 14,667 millones de córdobas, lo que contrasta con la bajísima capacidad que mostró al finalizar el 2024, cuando no consiguió ni siquiera los más de 5,000 millones que se había propuesto.

La dictadura comenzó a crear este «colchón financiero» desde el 2020, tras enfrentar varios años de dificultades a raíz del 2018 con el estallido de la crisis sociopolítica, una recesión que duró tres años, más el endurecimiento de las ventanillas de los organismos financieros internacionales por las violaciones de los derechos humanos.

La imposición de una dacroniana reforma fiscal en el 2019 y la pandemia en el 2020 permitieron al régimen crear las condiciones para elevar sus ingresos y apostar por la creación de dicho colchón financiero, el cual no ha dejado de «alimentar» desde entonces, una recomendación que antes del 2018 le hacía el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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