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Novio. El Xolotlán es el segundo lago más grande de Nicaragua y América Central, sólo superado por su hermano Cocibolca. Tiene una extensión de 1,049 kilómetros cuadrados, su profundidad promedio es de 9.5 metros y su altura máxima de entre 30 y 39 metros sobre el nivel del mar. En lengua náhuatl “Managua” significa “donde hay una extensión de agua”. La capital también es conocida como “Novia del Xolotlán”.
Crimen ambiental. Cronistas y científicos coinciden en que las aguas residuales de Managua fueron desviadas hacia el lago entre los años 1926 y 1927. En la actualidad hay quienes atribuyen esta desafortunada idea al presidente liberal José María Moncada, sin embargo, él asumió el cargo en 1929. Esto significaría que la decisión de transformar en vertedero las cristalinas aguas del Xolotlán se habría tomado durante la administración del conservador Adolfo Díaz Recinos, cuando se desarrolló el primer proyecto de alcantarillado de la ciudad. No se conocen culpables directos.
Peces. Pese a la elevada contaminación del Xolotlán, que a inicios de los noventa registraba una de las más altas concentraciones de bacterias en el mundo, los peces han seguido nadando en sus aguas y muchos pescadores sobreviven gracias a esa fauna que capturan, consumen y venden. Esto se debe a los vientos que revuelven el lago, haciendo que los sedimentos lleguen a la superficie y vuelvan al fondo. Esto le confiere su típico color gris, pero también permite que el agua se oxigene y se conserve la vida.
Isla. La pequeña Isla del Amor, actual atractivo turístico del Xolotlán, solía llamarse Isla de los Pájaros. Fue Anastasio Somoza García quien la rebautizó, el domingo 14 de enero de 1940, en un artículo que publicaron los diarios. Somoza había llegado a la isla (donde tenía una casa) dos días antes, en busca de “aire puro” para aliviar los malestares del paludismo. El nombre Isla del Amor viene de la historia que inventó en esa estadía: la versión indígena de Romeo y Julieta, en la que una joven y su amante mueren ahogados en el sitio donde hoy está la isla cuando la canoa en que escapaban es abatida por una tempestad. Sus padres, caciques que se odiaban a muerte, los encontraron “unidos por el último abrazo de amor” y decidieron hacer las paces. El dictador aprovechó para enviar un mensaje conciliatorio a los conservadores, ofreciendo a cualquiera de sus hijos en calidad de liberal Romeo.
Planta. El proyecto de la planta de tratamiento de aguas residuales de Managua, cuya función es limpiar el agua antes de depositarla en el lago, inició durante el gobierno de Violeta Barrios, quien firmó un convenio de cooperación con Alemania. Una vez instaladas las tuberías, la primera piedra de la obra fue colocada en mayo de 2006, durante la gestión de Enrique Bolaños (q.e.p.d.). La planta, que empezó a trabajar en 2009, puede procesar hasta 180 mil metros cúbicos de aguas residuales por día, lo cual ha disminuido la contaminación del lago, pero no lo suficiente para que el agua sea potabilizable. Se invirtieron 85.1 millones de dólares, financiados en su mayoría por el banco alemán KFW.

Contaminantes. En Managua todavía hay muchas casas que no están conectadas al alcantarillado sanitario y, por lo tanto, sus aguas no pasan por la planta de tratamiento del lago. El Xolotlán continúa recibiendo aguas grises (residuos de la actividad doméstica), aguas mieles (residuos de procesamiento del café), pesticidas, basura, animales muertos y productos químicos arrastrados por cauces naturales y ríos que desembocan en el lago. A esto se suma la gran cantidad de sedimentos producida por la deforestación de su cuenca sur y conducida por las escorrentías que alimentan al Xolotlán.
Mercurio. Desde 1967 hasta 1992, la Pennwalt, fábrica de cloro y soda cáustica, vertió sus desechos en el lago. Entre ellos unas 40 toneladas de mercurio. En la actualidad este elemento químico, nocivo para el ser humano, está presente en el Xolotlán en niveles bajos que no impiden la existencia de vida acuática, sin embargo, se le ha encontrado en peces de alto consumo. Un estudio de 2017 reveló que la especie que presenta mayor contenido de mercurio es el guapote, seguido de la mojarra, la guabina y por último la tilapia. También hallaron mercurio en el cabello de la población de comunidades pesqueras de San Francisco Libre y, en menor medida, de Tipitapa, lo cual puede traducirse en un deterioro gradual de la salud por exposición crónica.
Aluviones. Managua ha sido destruida en al menos dos ocasiones por aluviones que bajaron de Las Sierras rumbo al Xolotlán, luego de lluvias torrenciales que alimentaron las escorrentías. El 15 y 16 de octubre de 1730 dos “turbiones” arrastraron las casitas de esa Managua que era solo una aldea y sus habitantes pensaron que había llegado el juicio final. La mañana del 4 de octubre de 1876 la tragedia se repitió, con creces. Para entonces Managua ya era capital y tenía unos 10 mil habitantes. El aluvión causó grandes destrozos a lo largo de diez kilómetros, arrastrando casas, muebles, árboles, plantas, animales muertos, gallinas vivas y centenares de cadáveres humanos en su carrera hacia el lago. Debido a que el cementerio San Pedro estaba inundado, las víctimas fueron enterradas en los patios de las casas.
Cocibolca. Hace muchísimos años el Xolotlán y el Cocibolca eran un solo cuerpo, formado por la acumulación milenaria de agua. El gran lago se dividió en dos masas debido a alzamientos tectónicos a lo largo de la falla de Tipitapa, que lentamente levantó el bloque donde se asienta el Xolotlán unos nueve metros por encima del nivel del Cocibolca. Ahora están conectados a través de flujos subterráneos y de manera intermitente por el río Tipitapa, pues el Xolotlán se mantiene por debajo de su nivel de descarga, que es de 40.5 metros sobre el nivel del mar, y permanece “empozado”. En 1998 y 2010 lluvias históricas llevaron al lago a niveles que le permitieron volcar sus aguas sobre el Cocibolca, principal reserva de agua dulce de Nicaragua, traspasando buena parte de su contaminación.
Historia. El Xolotlán atestiguó el asentamiento de las primeras poblaciones de Managua, que apreciaban esa rica fuente de agua, alimento y recreación. Cerca de este cuerpo de agua se hallan las famosas Huellas de Acahualinca, que datan de hace 6 mil a 8 mil años. En su ribera también se han encontrado osamentas y vasijas de por lo menos 1,500 años de antigüedad y no se descarta que toda la costa del lago pueda ser “un gran cementerio” lleno de riquezas arqueológicas. Incluso llegó a creerse que las ruinas de León Viejo, localizadas en 1967, dormían bajo el lago, pero en realidad estaban sepultadas por cenizas volcánicas y lodo de aluviones.