El papa Francisco cumplió un mes de permanecer hospitalizado por una delicada enfermedad en las vías respiratorias. Su vida ya está fuera de peligro, pero sigue hospitalizado hasta asegurar su plena recuperación. Lo cual no es fácil por su avanzada edad.
A sus 88 años, Francisco es el tercer papa más viejo en la historia de la Iglesia, sólo después de León XIII que vivió 93 años y 140 días, y del papa Agatón, que murió a los 102 años y 97 días de edad.
Por otra parte, la hospitalización del papa Francisco es la más larga de un sumo pontífice en los últimos tiempos, desde que Juan Pablo II estuvo 55 días en el hospital, tras ser víctima de un atentado criminal contra su vida.
Pero también, este jueves 13 de marzo se ha conmemorado el 12 aniversario del pontificado de Francisco, quien, al ser elegido papa en 2013 entró a la historia como el primer papa hispanoamericano. Además, Francisco es el primer papa no europeo en casi 1,300 años. Antes de él, sólo lo había sido San Pedro, quien fue el primero y era de Betsaida, en el actual Israel. Luego San Aniceto, originario de Siria. Y el tercero, San Víctor, de la antigua provincia romana de África que ahora es parte de Libia y Túnez.
Francisco pasará a la historia también por ser uno de los papas más progresistas de la Iglesia católica. Por eso es admirado y amado por los católicos que quieren la modernización de la Iglesia y que se ponga a tono con los tiempos actuales. Y por eso mismo es rechazado por los sectores más atrasados y reaccionarios.
Entre las innovaciones que ha impulsado el papa Francisco cabe destacar la mayor apertura a la participación de mujeres en la Iglesia, incluso en el nivel superior del gobierno vaticano. Luego la puesta a tono de la Iglesia con los avances de la ciencia y la tecnología, incluyendo la impetuosa inteligencia artificial.
Para Francisco la religión y la ciencia y la tecnología no son excluyentes, más bien son complementarias. Más todavía, la religión puede y debe aportarle a la ciencia y el progreso tecnológico el sentido ético y la consideración esencial de la dignidad humana y el bien común.
No es posible mencionar todos los aportes e innovaciones que ha impulsado el papa Francisco. Pero hay otro que no debemos omitir y es su concepto sobre la unidad de la Iglesia católica y entre las religiones. Su enfoque de la unidad trasciende el ámbito religioso y se proyecta a la política, proporcionando una excelente herramienta de trabajo a quienes se dedican a ese oficio tan mundano que podría ser muy noble si se fortaleciera con la ética, el humanismo y el sentido de justicia social.
Para Francisco la unidad no es la eliminación de las diferencias, sino “su integración en una visión común.” Las diferencias —dice— deben verse como “una riqueza que permite crecer en comunión”. La visión y el quehacer de los políticos podrían mejorar notablemente, si aprendieran de las ideas del papa Francisco.
Finalmente, debemos apreciar en todo su valor las expresiones del papa Francisco, de apoyo a la perseguida Iglesia católica de Nicaragua y de aliento moral al pueblo nicaragüense que sufre el rigor de una dictadura despiadada.
Las expresiones solidarias del papa Francisco son un formidable aliciente para todos los que tienen la esperanza en que una mejor Nicaragua puede ser posible y se puede alcanzar.