La diputada Gladys Báez era una de las sandinistas más respetadas y apreciadas dentro de las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), por su histórica participación en el derrocamiento de la dictadura somocista, que se remonta a los años sesenta. Sin embargo, la dictadura sandinista habría encarcelado a su hijo, Camilo, un fanático orteguista que no simpatiza con la poderosa primera dama, Rosario Murillo, lo que habría empeorado la salud de la legisladora.
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Báez fue delegada del Congreso Mundial de la Mujer en Moscú en el año 1963, según la información oficial sobre su trayectoria política en la página de la Asamblea Nacional.

Era sobreviviente de la «gesta de Pancasán», como le llamaron los sandinistas al operativo militar fallido del 27 de agosto de 1967, en el que un escuadrón de guerrilleros sandinistas cayó en combate. Los guerrilleros, en su mayoría jóvenes, se movían en el cerro de Pancasán, ubicado en una zona montañosa de Matiguás, en el departamento de Matagalpa. Allí murieron 13 jóvenes guerrilleros y el resto fueron llevados como prisioneros políticos, entre ellos Báez.
Tras este evento, Báez estuvo presa y recibió torturas que la dejaron inválida durante varios años. Posteriormente participó en la insurrección de 1978-1979 en la zona de León.
Báez fue vicepresidenta de la junta directiva de la Asamblea Nacional y era la legisladora de más edad.
Las hazañas políticas de juventud ocurrieron en la ciudad de León, por eso era diputada del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) por ese departamento desde 2002, aunque era originaria de Chontales.
El año pasado fue miembro de la Comisión especial que dictaminó la cuestionada reforma constitucional, que concretó la dictadura bicéfala de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

Por ser sobreviviente de ese operativo, Báez recibió decenas de reconocimientos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). El último homenaje fue en agosto de 2024, en la Asamblea Nacional, que le otorgó la Orden General José Dolores Estrada, Batalla de San Jacinto en grado Gran Cruz, en una sesión especial en conmemoración al 57 aniversario de la Gesta Heroica de Pancasán.
En agosto de 2023, el gobierno municipal de Matiguás declaró a Báez «Hija Dilecta» de ese municipio por su participación en la «gesta de Pancasán».

Ninguno de sus méritos, reconocimientos y lealtad a la dictadura de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, le valió en los últimos días de su vida, cuando quiso sacar de la cárcel a su hijo menor, Camilo Báez, castigado por irrespetar la autoridad de la poderosa primera dama.
Cuatro hijos
Gladys Báez tuvo cuatro hijos, dos mujeres y dos varones. Las hijas son Irasema Báez, la mayor, directora departamental del Programa Usura Cero de León, y Doris Báez, trabaja en la Corte Suprema de Justicia.
Los varones son: Yaromil Báez, quien fue administrador por muchos años en el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales (Heodra), pero se retiró por diferentes problemas de salud. El hijo menor es Camilo Báez.
Báez, de 83 años, padecía enfermedades crónicas propias de la edad, pero su salud se agravó cuando supo que su hijo Camilo había sido encarcelado tras reiterados llamados de diferentes autoridades sandinistas, que le ordenaron no seguir vociferando contra Murillo.
FSLN dividido entre leales a Ortega y leales a Murillo
Es sabido que Murillo no goza de la simpatía de muchos militantes sandinistas, lo que divide al partido entre leales a Murillo y leales a Ortega. Los leales a Ortega consideran que Murillo no tiene méritos para gobernar a la par del dictador.
Tras su regreso al poder en 2007, Ortega le dio gran poder a su esposa Murillo. En 2016, la impuso como su vicepresidenta en las votaciones fraudulentas de ese año y actualmente la nombró copresidenta, tras unas cuestionadas reformas constitucionales.

Las numerosas destituciones de altos funcionarios del gobierno en los últimos años son atribuidas a que estas personas no eran leales a Murillo o tienen antecedentes de haberla cuestionado. Uno de los últimos funcionarios sandinistas sorpresivamente apartado de su cargo fue el jefe de la Policía de León, Fidel Domínguez, conocido por su gran lealtad al partido y al dictador.
El comisionado Domínguez era cercano a Camilo Báez y fue enviado a retiro, al mismo tiempo que se ha rumorado sobre el encarcelamiento del hijo de la diputada.

Camilo era conocido por «despotricar» contra Murillo y contra los nuevos sandinistas que antes eran liberales, como los diputados Adolfo Pastrán y Moisés Absalón Pastora.
Desde hace tiempo el hijo menor de la diputada era una persona incómoda para algunos sandinistas, por lo cual habría sido excluido de las actividades del partido, ya no le permitían ni acercarse a las instituciones departamentales de León, por considerarlo una mala influencia para los empleados públicos y otros militantes sandinistas.

En el contexto represivo de los últimos años que vive Nicaragua, el hijo de la diputada destacó por hacer amenazas a opositores y a sacerdotes de la Iglesia católica desde las redes sociales, lo que le valió ser calificado de paramilitar por la oposición. Pero esta exhibición de fanatismo tampoco le gustó a las autoridades sandinistas, que ya no sabían cómo controlar los impulsos del hijo menor de Báez.
Según fuentes locales, debido a los enfrentamientos que tuvo con altos personeros del partido —entre ellos, el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras—, Camilo fue despedido de diferentes trabajos en instituciones públicas: Alcaldía de León, Refinería de Puerto Sandino y del Instituto Forestal de León.
Diputada Gladys Báez pidió la libertad de su hijo
En las semanas previas a la muerte de su mamá, nadie veía a Camilo haciendo sus rondas por las calles centrales de León, lo que avivó los rumores de que estaba preso.
La diputada Báez habría pedido la excarcelación de su hijo, pero la negativa la hizo enfermar de gravedad y tuvo que ser hospitalizada.
«Se habló con Gladys varias veces y también con su hermana, la hija de Gladys, que debían tratar de manejar con cautela el tema de Camilo», dijo una fuente.
Algunas fuentes aseguran que la diputada murió mientras su hijo seguía preso en el distrito central de la Policía de León, pero otros aseguran que Camilo tenía algunos días de haber sido enviado a su casa bajo vigilancia policial.
Lo que sí es un hecho es que Camilo no asistió a las honras fúnebres de su madre, que se realizaron con mucha solemnidad de parte de los diputados de la Asamblea Nacional.