La cancelación de la colecta de Teletón y el valor del humanitarismo

LA PRENSA informó este martes que “por fuerza mayor” la Fundación Teletón suspendió la colecta nacional que estaba programada para el jueves 6 de febrero.

Antes la Fundación había informado que el objetivo de la colecta es recaudar fondos para financiar la asistencia terapéutica y otras formas de atención a los niños y niñas con discapacidad.

Teletón es un programa humanitario internacional que en Nicaragua funciona desde hace 25 años. Fue formado por la Asociación de Los Pipitos que integran padres y madres de niñas y niños con discapacidad, junto con el Club Activo 20-30.

Según la información de LA PRENSA, a lo largo de este cuarto de siglo la Fundación Teletón “ha brindado atención a más de 1.2 millones de menores de edad con discapacidad en Nicaragua”. De allí que el lema de la campaña de recaudación de fondos de este jueves sería “25 años de amor, 25 años de Teletón. ¡Gracias vos!” Y la meta era recaudar más de 12 millones de córdobas.

La breve explicación de que ha sido “por fuerza mayor” que se suspendió la colecta del próximo jueves lo dice todo, a pesar de su laconismo. Se entiende perfectamente qué es lo que significa, en la situación de excepción que hay en Nicaragua donde hasta la caridad cristiana ha sido prohibida y perseguida.

Es muy lamentable esta situación, porque en tiempos particularmente borrascosos y sombríos es cuando las obras de caridad y las acciones humanitarias son más reconfortantes. Ellas permiten recordar que en realidad no solo hay gente mala en la sociedad. Que hay también muchas personas altruistas, bondadosas, caritativas, empáticas, solidarias y humanitarias.

En la actualidad son muy difundidas las ideas de que la justicia social, la caridad cristiana, la solidaridad y la ayuda humanitaria a la gente más débil y necesitada son diabólicas e impiden el progreso económico. Y que por lo tanto es necesario erradicarlas.

Pero eso es un despropósito, cuando menos. Lo cierto es que en las mayores desgracias, como son por ejemplo las tiranías que arrasan las libertades y derechos que le dan dignidad a la vida humana, lo que más se necesita es humanitarismo, ya sea que se le llame justicia social, caridad cristiana, solidaridad, etc.

El humanitarismo, por definición, es la idea y la acción de “promover el bienestar y la dignidad de todas las personas, independientemente de su origen, creencias o situación social”. El humanitarismo tiene el propósito de aliviar el sufrimiento humano y ayudar a las personas que más lo necesitan.

Eso es, precisamente, lo que en su campo ha hecho la Fundación Teletón y el propósito de su colecta nacional como la de este jueves 6 de marzo de 2025 que ha sido suspendida “por fuerza mayor”.

Los perjudicados, como siempre sucede en estos casos, son los más necesitados. Son los niños y las niñas con discapacidad, inocentes criaturas que no pueden entender cómo es posible que haya gente que les cause daño, solo por una estrategia de poder político, pero básicamente por pura maldad.

Editorial
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