Lamentable suspensión del apoyo de la NED a la lucha por la libertad

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LA PRENSA informó este miércoles 26 de febrero que la Fundación Nacional para la Democracia (NED por sus siglas en inglés) suspendió el apoyo a más de 2,000 organizaciones cívicas que luchan por la libertad de prensa y demás libertades y derechos democráticos en los países dominados por regímenes autoritarios y dictaduras totalitarias.

La suspensión del apoyo de la NED golpea duramente a esa gran cantidad de organizaciones y en muchos casos las condena a desaparecer. Lo cual es consecuencia directa de la orden ejecutiva del presidente Donald Trump, de suspender todo el gasto exterior de Estados Unidos (EE. UU.) en ayudas de cualquier clase.

Es comprensible la intención del presidente Trump de limpiar el gobierno de su país de toda clase de abusos, desviación de recursos, gigantismo burocrático, despilfarros y demás lacras de la corrupción real y percibida. Incluyendo a las agencias para la cooperación internacional.

Sin embargo, como ya lo dijimos en ocasión anterior, no es correcto arrojar a la criatura junto con el agua sucia de la bañera. Está muy bien que Trump erradique la corrupción en el gobierno de EE. UU., pero está muy mal que lo tome como pretexto para cerrar programas de ayuda internacional y cancele asignaciones de recursos para la gente de otros países que mucho los necesita. Programas que inclusive son de interés estratégico para EE. UU., pues apuntan a combatir la extrema pobreza y fortalecer la lucha por la libertad y la democracia en el mundo. Lo que a su vez sirve para mejorar el entorno existencial y el fortalecimiento de los valores fundamentales de la nación estadounidense que siempre ha querido compartir con todo el mundo.

La Fundación Nacional para la Democracia (NED) fue creada en 1983 por iniciativa del presidente republicano Ronald Reagan, como una institución bipartidista sin fines de lucro, “dedicada al crecimiento y fortalecimiento de instituciones democráticas alrededor del mundo”. A partir de entonces, cada año la NED ha hecho más de 1,000 donaciones “para apoyar los proyectos de grupos no gubernamentales en el exterior que están al servicio de objetivos democráticos en más de 90 países”.

La creación de la NED como un programa conjunto de los partidos Republicano y Demócrata, financiado con recursos del Congreso y administrado históricamente de manera transparente, fue una imperiosa necesidad de EE. UU. para defender la libertad. Había que contener política y culturalmente el avance del totalitarismo comunista financiado por el “oro de Moscú”, como se le llamaba al financiamiento de los partidos comunistas en todo el planeta. Y sobre todo era necesario para enfrentar la expansión que estaba teniendo la lucha revolucionaria, guerrillera y terrorista, organizada y fomentada desde Cuba.

De allí que la NED fuera desde el comienzo de sus actividades un objetivo central para la propaganda comunista y revolucionaria que la acusó falsamente de ser una rama de la CIA y de cometer cualquier clase de crímenes.

Cabe recordar que la NED desde que nació apoyó decididamente a LA PRENSA, que sufría en aquella época el rigor de la primera dictadura sandinista que la castigaba, incluso negándole las divisas indispensables para comprar en el exterior el papel para su impresión. Desde entonces la NED no ha dejado de apoyar en lo que ha podido, no sólo a LA PRENSA y la libertad de expresión y de información en Nicaragua, sino también a otras instituciones y organizaciones de nicaragüenses que luchan de manera cívica y pacífica por la libertad y la democracia republicana.

También el apoyo solidario de la NED ayudó significativamente a la lucha electoral de la Unión Nacional Opositora (UNO) y doña Violeta Barrios de Chamorro, que en 1990 pudieron derrotar a la poderosa maquinaria electoral y propagandística del sandinismo, y abrieron el camino al período democrático que infortunadamente sólo duró 16 años.

El apoyo de la NED a la lucha por la libertad y la democracia en Nicaragua y en todo el mundo, dominado por el autoritarismo, es una imperiosa necesidad. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, tercero al mando en el poder político de ese país, por su origen, formación y trayectoria política sabe muy bien lo que significa el apoyo de la NED a la lucha internacional por la libertad. Por lo tanto tiene que ser consciente del daño que causa la suspensión de esa ayuda y debería persuadir al presidente Trump de que revoque tan desatinada prohibición.

Editorial
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