Hernán Estrada fue nombrado recientemente como embajador en India. ARCHIVO

Hernán Estrada, el “arrogante” y “descarado soldado de a pie” que quería ser embajador en Washington

El exembajador estadounidense, Robert Callaham, lo describió como uno de los más leales a Daniel Ortega, pero su renuncia en 2019 cayó por sorpresa, así como su nuevo nombramiento de diplomático de la dictadura en la India.

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Un cable diplomático emitido el 23 de noviembre de 2009 por el entonces embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan, filtrado por Wikileaks y publicado por La Nación de Costa Rica, señalaba que el entonces procurador nicaragüense Hernán Estrada estaba molesto con Daniel Ortega por no haberlo nombrado como su embajador en Washington.

“Al procurador Hernán Estrada le gustaría ser embajador en Estados Unidos (…) Durante una reciente reunión con el embajador (Callahan), Estrada intentó demostrar su conocimiento de las cuestiones bilaterales y su dominio del inglés”, detallaba el documento y agregaba que “como exembajador en Alemania y Austria en la década de 1980, Estrada tiene la experiencia para dirigir una misión diplomática, pero sigue siendo un leal sandinista de la línea dura, que sigue las órdenes de Ortega y la primera dama Rosario Murillo”.

Callahan tampoco confiaba mucho en Estrada porque lo veía como fiel a Daniel Ortega. De hecho, en 2005, Estrada fue el notario del casamiento entre Ortega y Rosario Murillo.

Hernán Estrada, procurador general de la República. LA PRENSA/ARCHIVO
Hernán Estrada fue procurador general durante 12 años. LA PRENSA/ARCHIVO

«Aunque Estrada se enorgullece de ser de la élite intelectual del partido sandinista, es un descarado soldado de a pie del FSLN que aplica y defiende las políticas de Ortega. Estrada también sirve como uno de los portavoces no oficiales del Gobierno. Estrada puede ser una persona arrogante, difícil, y evasiva un minuto; y sonriente, efusiva, y encantador al siguiente”, decía el cable del embajador.

Para entonces, Estrada era el procurador general de la República. Había sido nombrado en el cargo desde enero de 2007, cuando el dictador Daniel Ortega regresó al poder, y renunció al mismo en mayo de 2019. Había estado de muy bajo perfil, hasta que recientemente, Ortega lo nombró embajador de Nicaragua en la India.

Cuando renunció en 2019, Estrada argumentó una situación complicada de salud tras un “delicado accidente” sufrido en Carretera Sur.

“He conducido esta entidad con el mayor empeño, compromiso y disciplina hasta el umbral de mis capacidades y esfuerzo físico y mental que mi energía no escatimó: hasta el delicado accidente que sufrí sobre la Carretera Sur regresando a mi casa. Como es de su conocimiento, desde entonces estoy en la lucha diaria para recuperarme de graves secuelas y lesiones que espero superar”, decía la carta que Estrada envió a Ortega con su renuncia el 7 de mayo de 2019, poco más de un año después del estallido de la crisis política en el país.

Y continuó: “Los médicos que me atienden me han dicho que es imposible poder optar a una recuperación con las características de mis actuales responsabilidades, y ciertamente en vez de mejorar, mi salud ha empeorado. Ante esta situación, pongo a disposición suya mi cargo, por no estar en capacidades de ejercer a plenitud la variedad y multiplicidad de tareas que implica”.

LA PRENSA reportó entonces que Estrada había salido del país un día antes de que se hiciera pública su renuncia. Salió de Nicaragua en un vuelo de la aerolínea Copa Airlines con destino a Miami. Este periódico también señaló que Estrada se hizo pasar por un abogado independiente y logró evadir sospechas y alarmas por su salida.

Para entonces, su hijo Hernán Estrada Román, era desde 2015 el embajador ante Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Ginebra, Suiza, pero en días previos a la renuncia de su padre, había sido retirado de ambos cargos.

“Piedra sobre piedra”

Joaquín Hernán Estrada Santamaría tiene 73 años. Se graduó como abogado en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN León), en 1978. Con el triunfo de la Revolución sandinista un año después, fue nombrado juez y ejerció en Somotillo, cerca de la frontera con Honduras, según una vieja biografía de él publicada por la Procuraduría General de la República (PGR).

Entre 1980 y 1983 fue convertido en diplomático y enviado como embajador a Holanda y luego fue jefe de la Dirección de Europa en el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Departamento Internacional del Frente Sandinista. Para finales de los ochenta, entre 1988 y 1990, fue embajador ante Alemania y Austria.

Con la salida de los sandinistas del poder, Estrada regresó a Nicaragua y creó su propio bufete jurídico al cual se dedicó hasta 2007, cuando Ortega lo llamó para convertirlo en el procurador general de la nación.

Siguiendo con la lógica del gobierno orteguista, Estrada era un funcionario esquivo con los periodistas. Incluso llegó hasta saltarse un medio muro durante la inauguración del Tribunal Nacional Laboral con tal de no dar declaraciones a periodistas independientes que buscaban hablar con él sobre el destino de las propiedades y demás bienes decomisados al narcotráfico y el crimen organizado.

En 2008, auxiliándose de una cita bíblica, lanzó una advertencia fuerte a los medios de comunicación que criticaban a las autoridades.

“Bastaría un llamado del jefe de Estado, del líder político del Frente Sandinista, comandante Daniel Ortega, a su militancia y no quedaría piedra sobre piedra sobre ningún medio de comunicación. Si el comandante Daniel Ortega dispusiera llamar a las calles, no quedaría piedra sobre piedra sobre este país y sobre ninguna emisora y sobre ningún canal, pero gracias a Dios no lo ha hecho por la sabiduría y la serenidad del gobernante que tenemos”, dijo ante una decena de reporteros.

Cada vez que podía acusaba a los periodistas de mentirosos e incluso llegó a decir que eran culpables de un supuesto atentado que sufrió el 6 de abril de 2009. Ese día, según contó él mismo ante medios de comunicación oficialistas, fue interceptado por dos sujetos en una motocicleta mientras salía de su casa a las 7:20 de la mañana.

Al día siguiente apareció en conferencia de prensa, con gazas en el cuello y acusando a medios de comunicación y a los obispos como los responsables del ataque que sufrió, porque era consecuencia de “los llamados a la violencia de algunos religiosos, de algunos medios de comunicación, que hacen apología a la violencia, incitando o estimulando a sujetos o grupos a realizar acciones criminales como esta”.

Hernán Estrada un día después del supuesto atentado que sufrió en 2009. ARCHIVO

En días previos, el entonces obispo de la Diócesis de Estelí, Abelardo Mata, dijo en una entrevista con El Nuevo Diario que había grupos que se estaban rearmando en el norte del país. “Hay grupos armados, es afirmativo. El detonante para que la gente se empezara a armar fueron las elecciones municipales, eso es lo que se habla en el campo. Hay que esperar que empiecen a balearse en el campo los campesinos que son los que dan su sangre siempre en todo esto, y que venga el Ejército y que empiece a balear para empezar a buscar solución a los problemas”, señaló Mata.

Esas declaraciones fueron utilizadas por Estrada para asegurar que el atentado en su contra había sido promovido por el obispo Mata y por medios de comunicación. “No sigan instigando a la violencia, que ven alzamientos en armas donde no existen, y hacen apología para que existan, a fin de desestabilizar la labor de un gobierno que trabaja restituyendo los derechos de miles de personas”, dijo Estrada.

Por su parte, la entonces primera comisionada de la Policía, Aminta Granera, lo contradijo y aseguró que no podía señalar a responsables sin que hubiese una investigación previa. La Policía detuvo después a tres sospechosos, pero a los pocos días fueron puestos en libertad y nunca se volvió a conocer sobre las investigaciones alrededor de este “atentado”.

Expropiaciones legalizadas

Tal como lo describió el exembajador estadounidense Robert Callahan, las acciones de Estrada como procurador eran de completa lealtad a Ortega, pues fue él quien legalizó varios atropellos jurídicos en el país, como el despojo de propiedades privadas para dárselas a allegados y miembros de la familia presidencial, e incluso, la apropiación de la Distribuidora Nicaragüense de Petróleos (DNP).

También se refería despectivamente como “gringos caitudos” a los nicaragüenses que adquirieron ciudadanía estadounidense y regresaban al país para reclamar sus propiedades que les fueron confiscadas en los años 80.

Como procurador se encargó de repartir bienes del Estado a personeros del Frente Sandinista. Expropió bienes y fincas de alto valor para después otorgárselas a allegados. Ni siquiera los amigos libios de Daniel Ortega fueron considerados.

El 3 de abril del 2008, cuando el dictador Muamar Gadafi todavía estaba en el poder en Libia, Ortega donó más 1,700 manzanas de tierra a la empresa Agropecuaria Nicarabe Libia para el Desarrollo (Anilib). En 2016, la PGR despojó a los socios libios de Nicaragua en Anilib de acciones mayoritarias y cuatro fincas de casi 2,000 manzanas de tierra ubicadas en San Francisco Libre y Tisma.

En 2013, la PGR despojó de veinte manzanas de tierra al proyecto turístico ecológico Punta Teonoste, en Tola, Rivas, para otorgárselas a Edén Pastora, quien entonces era delegado de la Presidencia de la República en la Comisión para el Desarrollo del río San Juan.

Los dueños de Punta Teonoste demandaron a Edén Pastora y a Hernán Estrada por más de 281 millones en el Juzgado de Distrito Civil de Rivas, pero la causa quedó archivada.

Otro caso sucedió en 2009, cuando Ortega le regaló una propiedad a Cuba por medio del Acuerdo Presidencial 87-2009, publicado en La Gaceta el 3 de abril de ese año. La PGR, a cargo de Estrada, hizo las gestiones legales para donar a la embajada cubana un inmueble ubicado en el lote 123 del Reparto Pancasán, en Los Robles, Managua. La propiedad era de 524.68 metros cuadrados.

La PGR alegó entonces que la donación fue en el “marco de la reciprocidad hacia el pueblo cubano”, pero nunca se explicó cuál fue la donación que recibió Nicaragua a cambio.

En 2010, Alba de Nicaragua (Albnisa) invadió con hombres armados y maquinaria pesada unas 187 manzanas de tierra de la finca San José de Limón, propiedad de la familia Abohasen, ubicada sobre la carretera que va de Puerto Sandino a El Velero. Ahí se construiría la refinería El Supremo Sueño de Bolívar, con fondos venezolanos.

Según reportes de LA PRENSA, en 2008, el tesorero del Frente Sandinista y vicepresidente de Albanisa, Francisco López, se reunió con José Abohasen y le ofreció comprarle las tierras a menor precio, sin embargo, este falleció el 3 de marzo del 2009 antes de poder cerrar la compra. Luego se dio la invasión y la PGR defendió a Albanisa ante los reclamos familiares.

El exprocurador general de la república Hernán Estrada emitió la no objeción en la compra de la propiedad que Intupsa hizo al italiano Simón Pernechele, LA PRENSA/ARCHIVO
Hernán Estrada será el nuevo embajador de Ortega en India. LA PRENSA/ARCHIVO

En 2012, llegaría una de las más grandes operaciones ejecutadas por Estrada para favorecer a la familia dictatorial, que fue la apropiación de DNP. Esta estaba siendo operada por una empresa suiza llamada Glencore, hasta que el Estado no les renovó la concesión.

Esto fue revelado por una investigación de LA PRENSA y Estrada salió a explicar a medios de comunicación que DNP pasaría a ser administrada por el Estado, pero una nueva investigación de este periódico reveló que la empresa estaba en manos de personeros y miembros de la familia presidencial.

Ni la PGR ni Estrada, ni nadie del Gobierno jamás explicaron cómo fue que la familia Ortega Murillo pasó a controlar la mayor red de gasolineras del país.

Renuncia

Pocos días después de que Estrada renunció en mayo de 2018, la dictadura informó en un comunicado que se le había aceptado y le agradeció “por su trabajo dedicado y eficiente desde la responsabilidad que ocupó con nuestro gobierno”. También, anunció el nombramiento de la asistente de Estrada, Wendy Morales, como nueva procuradora general de la República.

LA PRENSA detalló entonces, citando a fuentes dentro de la PGR, que Estrada venía expresando en reuniones con el personal que no entendía por qué las cosas se habían salido de control en el país, en referencia a la crisis política.

Estrada también expresó a su personal que no entendía por qué se hablaba de sanciones internacionales para él, si quienes estaban actuando en la crisis eran la Policía y el Ejército de Nicaragua, e incluso una vez retó al personal a que, quien quisiera grabarlo que lo hiciera porque no tenía miedo.

Además, Estrada ya tenía meses de llegar esporádicamente a su despacho. De hecho, una de sus últimas apariciones públicas fue durante el Diálogo Nacional convocado por la Conferencia Episcopal en 2018, y a la cual asistió todo el gabinete orteguista. “Rara vez lo veíamos y realmente se miraba que físicamente le habían caído los años de un solo”, relató una de las fuentes.

En los últimos cinco años después de su renuncia, Estrada ha permanecido de bajo perfil y alejado del escenario público. Incluso ahora que fue nombrado embajador en la India, aún no salen fotografías de él presentando sus credenciales. Lo cierto es que el exprocurador finalmente volverá a una embajada, aunque no será la de Washington como la que quería, según lo revelado por Robert Callaham.

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