William Hurtado

El ex agente de la Seguridad del Estado, William Hurtado, asesino de Carlos Guadamuz. LA PRENSA/ARCHIVO

El gatillero que Daniel Ortega sacó de la cárcel

Este año debería cumplir su condena William Hurtado, el asesino del periodista Carlos Guadamuz. Sin embargo, desde 2008 está libre gracias a un sistema judicial cómplice y una policía que no quiso investigar quién ordenó el crimen

Cuando a William Augusto Hurtado García lo sentenciaron a 21 años y tres meses de cárcel aquella noche del 19 de abril de 2004, por el asesinato a balazos del periodista Carlos Guadamuz, su destino parecía marcado: no debía recuperar la libertad antes del 19 de julio de 2025.

Sin embargo, contra ley y justicia, salió 17 años antes: el 18 de febrero de 2008.

¿La justificación legal? Estrés. Que los niveles de cortisol generados por el estrés lo estaban matando en prisión. Y que si no salía de la cárcel caminando, saldría en una camilla o en un ataúd. Mareos, desmayos, parálisis facial y depresión lo mantenían con un pie en la cárcel y otro en el hospital.

El informe médico forense era amplio en detalles y categórico en sus conclusiones: el hombre de entonces 47 años, quien había entrado a prisión preventiva desde el día 10 de febrero cuando fue capturado in fraganti tras matar al periodista Carlos Guadamuz, tenía alto riesgo de muerte por estrés carcelario y por lo tanto debía seguir un tratamiento de recuperación de salud en libertad.

Basado en la memoria de dos periodistas que cubrieron los sucesos de hace 21 años y en el análisis jurídico del abogado defensor de Derechos Humanos, Gonzalo Carrión, quien acompañó a la familia de la víctima desde el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), se reconstruye esta crónica de impunidad judicial.

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portada La Prensa
Portada del Diario LA PRENSA, del 11 de febrero de 2004. LA PRENSA/ARCHIVO

El asesino

William Augusto Hurtado García tenía 43 años cuando cometió el crimen y se develó su perfil de gatillero. Fue un exagente de la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE) del Ministerio del Interior de Nicaragua en los años 80, bajo el régimen sandinista.

De acuerdo con la revelación de su expediente en los medios, posterior al crimen que sacó a luz pública su perfil, su papel en la unidad F3 de la DGSE consistía en realizar operaciones de contrainteligencia, vigilancia de civiles sospechosos de colaborar con la contrarrevolución y análisis de medios de comunicación con opiniones «subversivas».

Durante varios años tuvo la misión de monitorear los medios de comunicación, leer todas las publicaciones posibles, extraer mensajes claves u ocultos, detectar tendencias de desinformación y adelantarse a campañas mediáticas y disolverlas antes de su desarrollo.

Se seudónimo era «Pedro». Se reporta que fue separado de la DGSE y encarcelado durante dos años por falsificar la firma del ministro del Interior, Tomás Borge, para extraer miles de pantalones y venderlos de contrabando.

Salió libre en 1990 con el fin de la guerra civil y después siguió vinculado al Frente Sandinista en operaciones de desestabilización, terrorismo y represión, como las asonadas callejeras de 1990 y la toma de la sede en Managua de la UNO, la coalición opositora que había ganado las elecciones presidenciales y derrotado a Daniel Ortega y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Además, antiguos compañeros de armas suyos lo vincularon con organizaciones paramilitares y de represión sandinista como el Frente Revolucionario Obrero Campesino (FROC), las Fuerzas Punitivas de Izquierda y el Frente Unido Andrés Castro (FUAC).

Vivía en San Judas, una populosa barriada de Managua donde se le recuerda con un perfil silencioso y discreto, un poco misterioso.

Se le identificaba como bebedor de rones finos, sin oficio aparente, de aspecto pulcro y sencillo que nunca se dejaba crecer barba o bigotes y siempre usaba pelo corto. “Ni santo ni demonio parecía”, recuerdan periodistas y fuentes que siguieron su caso a raíz del crimen.

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William Hurtado, asesino de Carlos Guadamuz. LA PRENSA/ARCHIVO
Miembros de la Policía llevan apresado al asesino William Hurtado, exmiembro de la Seguridad del Estado del antiguo Mint. A finales de los años 80 Hurtado fue dado de baja deshonrosa por falsificar la firma de Tomás Borge para el robo de unos pantalones, luego participó en el asalto a la casa de la UNO a inicios de los 90 y era miembro activo de los comandos electorales dirigidos por su exjefe Lenín Cerna. LA PRENSA/ARCHIVO

La víctima

Carlos José Guadamuz Castrillo tenía 58 años cuando lo mataron. Fue el director en los años 80 de la estatal Radio Nicaragua; exmilitante del FSLN en los años 60 y 70, durante la dictadura de la familia Somoza.

Estuvo como preso político durante siete años por actos de terrorismo y subversión, tiempo en el cual compartió celda con Daniel Ortega Saavedra y otros militantes sandinistas que con los años adquirieron relevancia y poder.

Tras la derrota de la dictadura somocista en 1979, Guadamuz se convirtió en una figura clave en la propaganda del régimen sandinista, primero dirigiendo la radio nacional y después al frente de la Radio Ya, voz oficial del sandinismo desde 1990.

Pocos años después de la derrota del FSLN, en los años 90, Guadamuz entró en conflicto con la dirigencia del partido, especialmente con su antiguo compañero de celda Daniel Ortega, así como con otros altos dirigentes del FSLN.

A finales de los 90 e inicios de la década del 2000, Guadamuz se convirtió en uno de los más feroces críticos del sandinismo desde los micrófonos de la Radio Ya, hasta que esta le fue arrebata por el partido por la fuerza.

Pasó entonces Guadamuz a militar en otros partidos, a disputar la Alcaldía de Managua en elecciones a su antigua organización FSLN y a denunciar desde su programa Dardos al Centro supuestos actos de corrupción, intimidades escabrosas y luchas internas en las familias del sandinismo.

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Carlos Guadamuz, periodista sandinista asesinado por el ex agente de la DGSE, William Hurtado.
El cuerpo de Carlos Guadamuz, abatido en un charco de sangre en el estacionamiento de Canal 23, después de haber sido baleado por William Hurtado. Guadamuz falleció llegando al Hospital Manolo Morales. LA PRENSA/ARCHIVO.

El crimen

El 10 de febrero de 2004, apenas pasado el mediodía, Hurtado asesinó de tres balazos al periodista Carlos Guadamuz en el estacionamiento frente al Canal 23 de Managua, en la colonia Centroamérica, donde el disidente sandinista tenía su programa de televisión.

Lo estuvo esperando una hora sentado en un muro jardinero, mientras leía meticulosamente una edición de El Nuevo Diario de ese día, bajo el cual ocultaba un revólver calibre 38 de la marca Taurus, que pertenecía a otro exagente de la DSGE.

Cuando Guadamuz bajó de su vehículo y se dirigía con prisa al set de la televisora, Hurtado le salió al paso y le disparó en tres ocasiones con el arma oculta en el periódico.

Selim Guadamuz, el hijo adolescente del periodista, actuó rápido y se lanzó contra el gatillero mientras este emprendía la huida.

El muchacho le lanzó un bolso lleno de cintas y accesorios para la grabación y Hurtado le disparó en varias ocasiones mientras buscaba escurrirse en un andén hacia el norte del estacionamiento.

Debido a que el matón llevaba dos mudadas de ropa puestas, una camisa enrollada en una mano y una pistola en la otra, iba corriendo seguido de cerca por Selim —mucho más rápido y ágil—, se tropezó y cayó de bruces aturdido al piso, donde el adolescente lo cargó a golpes, mientras trabajadores del canal, un vigilante y otros curiosos se acercaban a capturarlo.

Mientras unos detenían al pistolero, otros asistían a Guadamuz y lo subieron a una camioneta para llevarlo al Hospital Manolo Morales, el más cercano, donde llegó muerto.

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William Hurtado
El exagente de la Seguridad del Estado, William Hurtado, fue capturado y vapuleado tras asesinar a Carlos Guadamuz. En la imagen periodistas de Canal 23 con el arma homicida. LA PRENSA/ARCHIVO

El juicio inicial

El 20 de febrero de 2004 Hurtado compareció ante los tribunales, ya afeitada la barba, chaleco antibalas y mirada desafiante.

En 40 minutos de audiencia se declaró culpable del crimen, asumiendo la responsabilidad “personal e individual”, justificando que “había ajusticiado” a su víctima por traidor al FSLN y que “un millón de sandinistas querían matarlo”.

Con sangre fría negó que se tratara de un asesinato y pidió que se calificara como homicidio doloso, argumentando que no hubo planificación previa y que actuó “por impulso personal”.

Afirmó que Guadamuz era ofensivo en sus programas y que deshonraba a los líderes revolucionarios, a quienes millones de nicaragüenses consideraban “sagrados”.

Durante la audiencia la juez Regina Escobar rechazó su petición de calificar el caso como “homicidio doloso”, argumentando falta de credibilidad y evidencias, y mantuvo la acusación por asesinato contra Guadamuz y homicidio frustrado contra Selim Guadamuz.

La juez rechazó la petición de sobreseimiento para la esposa del acusado, Yadira Margarita Membreño y negoció el arresto domiciliario al dueño del arma, Luis Alfredo García, exmiembro de la DGSE, quien declaró haber comprado el revólver en un almacén del Ejército de Nicaragua.

El juicio oral y público fue fijado para el 15 de abril de 2004, pero por peticiones de la Fiscalía y de la familia del reo se pospuso para el lunes 19 de abril del mismo año.

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El día del juicio

Antes de la medianoche del 19 de abril de 2004, la juez Octavo de Distrito Penal de Juicio, Rafaela Urroz, condenó a 21 años y tres meses de presidio a William Hurtado García, por los delitos de asesinato y tentativa de homicidio, en perjuicio del periodista Carlos Guadamuz y su hijo, Selim.

La juez desglosó la sentencia en 18 años de pena por el delito de asesinato como pena principal, y tres años y seis meses por tentativa de homicidio, que debían cumplirse sucesivamente, iniciando por la más grave.

El asesino debería salir de la cárcel el 19 de julio de 2025, siempre con la posibilidad legal de reducir la pena por buen comportamiento, enfermedad o conforme los recursos de ley.

La familia de la víctima pedía 30 años de cárcel y Sergio Morales, abogado defensor de Hurtado García pedía 12 años en prisión.

“El único delito por el cual merece que la autoridad judicial imponga la pena máxima se denomina: asesinato atroz”, argumentó la juez Urroz para rechazar la petición del fiscal de aplicar la pena máxima.

La juez tomó en cuenta la premeditación y alevosía como las dos agravantes que la condujeron a aplicar dicha pena, dejando por fuera otras nueve agravantes que el fiscal designado para el caso, Luden Montenegro, pidió.

La juez Urroz, en lugar de calificar de homicidio frustrado los disparos que Hurtado hizo contra Selim Guadamuz, tipificó los hechos como tentativa de homicidio, un delito de menor envergadura.

Urroz definió que el objetivo principal de Hurtado era privar de la vida al periodista Guadamuz y en el instante de la ejecución fue perseguido por Selim, contra quien ejecutó dos disparos “no llegando a consumarse por causas ajenas a su voluntad, entiéndase la falta de proyectiles en el arma”.

Para los dos otros acusados, Yadira Membreño y Luis Alfredo García, (encausados por cómplice y cooperador necesario, respectivamente), la juez programó audiencia de sentencia el 14 de mayo, cuando los sobreseyó.

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William Hurtado
19 de abril de 2004. El gatillero Wiliam Hurtado es conducido a escuchar el veredicto en la sala de jurados en los juzgados de Managua, donde fue condenado a 21 años y tres meses medio de prisión por el delito de asesinato contra el periodista Carlos Guadamuz, el 10 de febrero. LA PRENSA/O. NAVARRETE

Doble impunidad

El 18 de febrero de 2008 Hurtado fue liberado tras cumplir solo cuatro años de prisión, apenas un año y un mes después de que Daniel Ortega asumiera el poder.

Su libertad se gestionó gracias a un beneficio de régimen de convivencia familiar extraordinaria basado en un dictamen médico presentado por el Ministerio de Gobernación a petición de la familia del asesino.

La entonces ministra de Gobernación, Ana Isabel Morales, justificó su liberación alegando que Hurtado sufría de enfermedades crónicas, como parálisis facial, crisis hipertensiva y estrés carcelario, males que no podían ser tratados en prisión.

La decisión fue avalada por la juez Primero de Distrito Penal de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria, Roxana Zapata, con base en un dictamen del Instituto de Medicina Legal elaborado el 11 de febrero de 2008 por el doctor José Abad Valladares Vallejos, graduado en Bielorrusia en los años 80 y prestatario de servicios en el Hospital Militar.

El informe señalaba que Hurtado tenía un estado mixto ansioso-depresivo y un alto riesgo de muerte repentina por estrés carcelario, con elevados niveles de cortisol, con hipertensión crónica y problemas coronarios.

Según el informe forense, el condenado debía recibir tratamiento médico fuera de la cárcel. La resolución administrativa fue firmada por el jefe de la cárcel La Modelo, alcaide Oscar Molina, quien le otorgó el régimen de convivencia familiar.

Hurtado fue entregado a su hermano Medardo Hurtado y debía presentarse periódicamente ante las autoridades.

Sin embargo, su liberación generó rechazo entre los familiares de Guadamuz y los defensores de derechos humanos como Gonzalo Carrión, entonces defensor del Cenidh y hoy del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más.

Para Carrión la salida de Hurtado significa, a la luz de la memoria histórica, un doble acto de impunidad.

Por una parte, quedó en impunidad el cumplimiento de la pena para el asesino del periodista Carlos Guadamuz y por otro, la Policía y las autoridades judiciales no investigaron más allá de la confesión del gatillero, evitando llegar hasta los autores intelectuales del asesinato.

“La falta de una investigación exhaustiva sobre los autores intelectuales dejó serias dudas sobre la verdadera naturaleza del crimen. La pronta liberación de Hurtado reforzó la percepción de que el caso fue manipulado políticamente y que los verdaderos responsables quedaron impunes”, concluye Carrión.

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Marlon Sáenz, alias Chino Enoc, abraza a William Hurtado en abril de 2019.
«A ‘Pedro’, seudónimo de William Hurtado, le dicen asesino, el que mató a Carlos Guadamuz, Pedro es un héroe, que hizo muchas cosas conmigo desde el trabajo secreto que muchos no lo hubieran hecho», dijo en julio de 2020 Marlon Sáenz, al centro, abrazado con William Hurtado, de camisa negra a la izquierda. LA PRENSA/REDES SOCIALES

El “moribundo” que baila

Pocos días después de su libertad, a Hurtado se le vio en fiestas y bebederas de guaro cuyas imágenes se filtraron a LA PRENSA.

Además, volvió a San Judas y sus alrededores, pulcramente afeitado y vestido, conduciendo una camioneta Hilux, doble cabina, moderna y se trasladó a vivir a Las Colinas de Managua, una zona residencial de gran valor.

Extraoficialmente se filtró que fue integrado al Ministerio de Gobernación y a las estructuras departamentales del FSLN para el proceso electoral del año 2008, como jefe distrital de operaciones electorales.

Lo último que se supo de él, por publicaciones en redes sociales en abril de 2021, es que había sido internado en el Hospital Militar en estado grave por un aneurisma cerebral que lo sorprendió a sus 60 años.

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