Matías Belli es uno de los seis jugadores que han disputado casi todos los partidos de la Selección desde la llegada de Marco Antonio Figueroa. El volante nacido en España y radicado en Noruega se convirtió en una pieza clave en el juego de la Azul y Blanco por su técnica y capacidad para recorrer todo el medio campo. Su presencia en la alineación brinda equilibrio y permite tener un jugador con jerarquía desde la segunda línea, capaz de meter un gol o dejar al atacante cara a cara con el portero en cualquier momento.
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Todo lo que aporta Belli está en duda para los partidos eliminatorios a la Copa Oro contra Guadalupe el 21 de 26 de marzo. El volante de 27 años está sin equipo en Noruega donde la temporada está por empezar y al encontrarse sin entrenar como se debe su ritmo de juego estará por debajo de lo habitual convirtiéndose en una preocupación adicional para el seleccionador en sus primeros compromisos más importantes del año en los cuales necesita contar con lo mejor para tener alguna oportunidad de clasificar al torneo más importante de la Concacaf.
Belli militó la temporada pasada con el Sandnes de la segunda división de Noruega. El seleccionado nacional tuvo un participación regular disputando 19 de los 30 partidos de la campaña en los cuales marcó un gol. El equipo bajó de categoría y por lo tanto el jugador de la Azul y Blanco busca un nuevo horizonte en el cual puede seguir creciendo futbolísticamente. Aunque ha tenido conversaciones con algunos clubes de Centroamérica no ha podido concretar nada, tampoco le ha salido un propuesta interesante en Europa. Los próximos días serán claves para conocer su futuro y tener un panorama claro de que versión llegará a Nicaragua para los duelos decisivos de marzo.
Nicaragua tiene un gran desafío contra Guadalupe, que será local el 21 de marzo y cuatro días después en Managua (6:30 p.m.,) donde se define el boleto a la Copa Oro 2025.