Quitarle las patas al pollo

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En mi vida laboral una de las cosas que más me ha impresionado es que hay muchas empresas, medios de comunicación y personas que suelen hacer las cosas de la misma forma, aunque los tiempos cambien. Por lo que una de las lecciones más importantes que he aprendido es “quitarle las patas al pollo”.

Ahora les explico. Cuenta un chiste que una mujer se independiza y quiere cocinar pollo al horno, por lo que recurre a su mamá y le pregunta cómo prepararlo y la respuesta resumida fue “agarras el pollo, le cortas las patas, lo rellenas y lo metes al horno”, la hija le cuestiona el porqué del corte de patas y le dice: “Mi mamá me enseñó así”.

Le consultan a la abuela y la respuesta fue la misma, de fortuna la bisabuela estaba con vida y logró resolver el misterio cuando le preguntaron por qué le cortas las patas al pollo dijo: “En mis tiempos los hornos eran más pequeños”.

Lo que implica que los hornos crecieron con el tiempo, pero la costumbre de hacer las cosas de la misma manera es la misma, por lo que se siguen perdiendo las patas del pollo.

Traducido al mundo laboral los ejemplos no tienen límites. Podríamos hablar de los que creen que las cosas están bien hechas solo a su manera, de las organizaciones que establecen normas difíciles de cambiar, como lo mostró la pandemia, las empresas que no lograron ajustar sus jornadas al mundo virtual se vieron en serios problemas o incluso con lo que nos han mostrado las diferentes tecnologías como el internet y la inteligencia artificial.

¿Cuáles son las patas del pollo en estos casos? Por ejemplo, la mecánica para hacer una cosa, no es que esté mal, es que se hará igual y eso implica sacar también la posibilidad de mejorar.

Se cuenta que Kodak entró en crisis porque no quiso aceptar la idea de las cámaras digitales, porque la gente ya estaba acostumbrada a las cámaras de rollo, al final la gente cambió (el horno creció) y la empresa quería seguir cortando las patas al pollo.

En los medios de comunicación los canales de televisión que no entraron a internet no tuvieron alternativa ante las leyes, normas y costumbres represivas de un gobierno, partido, familia y claro está, algunos dejaron de existir.

Otro caso crítico es el del periódico impreso. Si no estaban listos para dar el salto, creyendo que sus ingresos estaban seguros con la venta del diario en papel muy probablemente hoy ya no existen y hay dos ejemplos de esto en Nicaragua de una marca que hoy ya no existe más que en los recuerdos, como es El Nuevo Diario y uno que logró el brinco como es LA PRENSA.

En las oficinas de comunicación dejamos de hablar de contactos con los medios para difundir un mensaje y empezamos a hablar de la audiencia digital. Paralelo a las notas de prensa se comenzaba a hablar de copys o descripciones de publicaciones.

Las transformaciones, esos hornos que han crecido son muchos, la pregunta es cómo estamos cocinando el pollo en estos nuevos tiempos y cuál es la decisión equivalente a dejarle las patas al pollo.

Quiero cerrar diciendo que hay nuevas recetas, nuevos pollos, nuevos hornos que se están creando, las cosas que se empiezan a hacer de una forma y se transmiten como “las cosas son así” que en el futuro harán más complejo cambiar la situación. No quiero creer que en algún momento los cuestionamientos sean “por qué se violentan los derechos humanos, por qué hay que ser fiel a un partido, por qué dejamos que el poder no tenga cuestionamientos” y que las respuestas sean “es que así son las cosas en el país, o ya hemos vivido años así”. Espero que siempre lleguemos a la hija que se independiza y haga las preguntas correctas, que siga las pistas hasta la bisabuela y logre saber por qué no es obligatorio quitarle las patas al pollo.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

Opinión
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