La Arquidiócesis de Managua informó del fallecimiento del sacerdote nicaragüense Wilfredo José Medrano Mena, ocurrido el pasado 8 de enero en Estados Unidos. El religioso, conocido por su carácter afable y su servicio pastoral en las comunidades de Las Maderas y Villa El Carmen, deja un legado de entrega y humildad, siendo recordado por fieles y miembros del clero.
En un comunicado oficial, la Arquidiócesis expresó en nombre del cardenal Leopoldo José Brenes y el clero arquidiocesano su «profundo pesar» por la partida del sacerdote y extendió sus condolencias a los familiares.

Asimismo, el cardenal invitó a los fieles a elevar oraciones y a los sacerdotes a ofrecer la Eucaristía por el descanso eterno del padre Medrano.
El padre era originario del barrio El Dulce Nombre de Jesús, en Jinotepe y miembro del Presbiterio de Managua, que lidera el Arzobispo Leopoldo José Brenes Solórzano.
Medrano ya casi arribaba a sus bodas de plata, es decir 25 años de vida sacerdotal y sirvió en la zona pastoral de Masaya y por varios años hizo escuela con monseñor Francisco Campos Trejos, desde la parroquia de San Marcos Evangelista de Carazo.
Estancia por motivos de salud
Dos fuentes vinculadas al clero indicaron que el sacerdote no formaba parte de la lista de religiosos exiliados o desterrados por el régimen de Nicaragua, subrayando que su estancia en Estados Unidos respondía a motivos de salud.
Según las mismas fuentes, el padre Medrano enfrentaba una enfermedad que lo aquejaba desde hace meses y no estaba relacionado con persecuciones políticas, manteniendo un perfil discreto durante su ministerio.
El futuro de sus restos mortales aún no ha sido decidido por sus familiares, quienes determinarán si será sepultado en suelo estadounidense o trasladado a Nicaragua, según señalaron las fuentes consultadas.
El fallecimiento del padre Medrano ha generado numerosas muestras de pesar en parroquias, comunidades laicas y sacerdotales de diversas diócesis del país. Mensajes de oración y gratitud por su labor pastoral inundaron las redes sociales católicas, destacando su dedicación y servicio como pastor.
El comunicado oficial de la Arquidiócesis incluye un versículo del libro de Romanos como homenaje: «Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor. Tanto en la vida como en la muerte somos del Señor» (Romanos 14, 8).