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A dos días de celebrar el inicio del 2025, deseo expresar a mis amigos lectores de LA PRENSA y de estas páginas de opinión mis mejores deseos porque la última noche del 2024 la celebren en familia y amigos y que todas las metas y deseos por cumplir se hagan realidad durante el 2025.
El año viejo queda atrás con sus dificultades, vicisitudes y logros alcanzados. Así que indiferentemente de como se le vea, somos triunfadores ya sea porque no nos vencieron los problemas o porque logramos algunas metas impuestas. No pretendo obviar las dificultades que enfrentaremos, pues las habrá familiares, de salud, económicas, políticas, en fin, de todo tipo y tamaño, pero si las vencimos en el 2024 lo haremos en el año que comienza.
La verdad es que a nivel global no comenzaremos el 2025 muy bien, hay guerras e incertidumbres políticas de todo tipo y por los vientos que soplan no les veo un final feliz a corto plazo, aunque el próximo inquilino de la Casa Blanca ha prometido acabarlas en 24 horas. Por mi parte yo le doy más margen, digamos 24 semanas y veremos dijo el ciego.
Pero sin importar las cosas que tengamos que enfrentar, la unidad del núcleo familiar es la fórmula para vencerlas. Les comento que mis metas para el 2025 no son nada espectaculares, ni primera meta es bajar de peso, promesa incumplida en años anteriores, pero esta vez sí la cumpliré. Una segunda meta es cuidar mi salud pues mis hijas me han bendecido con dos nietos que son la razón de mi vida hoy (Klaus Alexandre y Mia Guadalupe) y tengo la intención de verlos llegar a su adolescencia. Otra razón para cuidar mi salud es que quiero ver la reconciliación de la familia nicaragüense pues no me cabe la menor duda de que abonará a la paz y al progreso necesario para dejar de ser la cenicienta de América. Soy un firme convencido que más temprano que tarde lo lograremos todos juntos sin distingos de ninguna clase.
En fin, si el 2025 empieza con muchas interrogantes, incertidumbres y retos, está en nosotros poner nuestro grano de arena para hacer de este año un planeta no solo más amigable al medio ambiente, sino que también más amistoso y más placentero para vivir nosotros los humanos.
Para finalizar deseo enviar un mensaje a mis compatriotas en el exterior, en especial a los que viven en los Estados Unidos. El próximo 20 de enero toma posesión el presidente electo Donald Trump, este ha prometido durante su campaña y después de ella, deportar a todos los latinoamericanos que entraron de forma irregular (ilegales). La cifra que se ha impuesto es nada menos que un millón de deportaciones en el primer año de gobierno. Gracias a Dios que Estados Unidos es un país de leyes y sin importar quien sea el primer mandatario de la nación, este tiene que cumplir con la Constitución y las leyes.
Con esto quiero decirles que las leyes en ese país tienen una cantidad de recursos a los cuales ustedes pueden recurrir para evitar ser deportados. Los insto a no ser negligentes ni dejarse llevar por el fatalismo, aduciendo que sin importar lo que hagan el resultado será la deportación, no es cierto. Si cumplen con las disposiciones de la USCIS ustedes podrán permanecer en los Estados Unidos, en una época yo también fui refugiado y mientras me encontraba esperando repuesta a mi solicitud de asilo llegó una amnistía promulgada por el presidente Ronald Reagan que convirtió en residentes a aproximadamente diez millones de personas. Así que muchas cosas pueden pasar y beneficiarlos en el futuro si se encuentran al día con los requerimientos que se les hagan.
Hay un refrán que dice: nunca es más negra la noche que antes del amanecer y puedo asegurarles que el amanecer está a la vuelta de la esquina, ánimo, no desfallezcan. Por lo pronto solo me resta desearles lo mejor para el año que pronto comenzará y confiemos en Dios en que como dijo el poeta, todo será mejor.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.