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En vista de que este artículo se publica en las páginas del periódico de los nicaragüenses el 23 de diciembre, decidí dedicárselo a todos los nicaragüenses sin distingos políticos sociales o religiosos y por supuesto para mis compatriotas dentro y fuera de nuestras fronteras. Con especial énfasis y cariño a Argentina, la matrona de la familia Miranda, a mis hermanos Javier, Teresita y Carolina. Mi esposa Ena, mis hijas Nicole, Enita y Sheila, mis nietos Klaus Alexandre y Mia Guadalupe, a mi sobrina Lisseth, mis amigos Arnoldo, José, Iván, Jaime, Roberto, a los suegros de mi hija María Antonieta y Alfredo y por supuesto a mi yerno Daniel Medina. A todos mis mejores deseos. Parafraseando al poeta, que el futuro les sea mejor a todos sin excepción.
El 8 de diciembre de 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 16 de mayo como Día Internacional de la Convivencia en Paz. La paz no solo es la ausencia de conflictos. Convivir en paz consiste en aceptar las diferencias y tener la capacidad de escuchar, reconocer, respetar y apreciar a los demás, así como vivir de forma pacífica y unida. Es un proceso positivo, dinámico y participativo en que se promueve el diálogo y se solucionan los conflictos en un espíritu de entendimiento y cooperación mutuos, explica Naciones Unidas en la conmemoración de ese día.
Yo de ninguna manera pretendo dar lecciones de moral y mucho menos politiquear con dicha frase (paz) pero sí invito a todos a reflexionar sobre ella. La paz a como yo la veo, empieza por uno mismo. Si no tenemos paz en nuestros corazones o si queremos imponerla posiblemente jamás la alcancemos. Pero si comenzamos por nosotros mismos nos daremos cuenta que el diálogo es el mejor camino para ese entendimiento que tiene la virtud de hacer progresar a los pueblos, de dar felicidad a las familias y crea un estado de ánimo y positivismo con los cuales me atrevería a decir que es posible superar cualquier tipo de conflicto o dificultad.
La Navidad en realidad es el nacimiento del Niño Jesús que celebramos los católicos y creo que también los creyentes de otras religiones, aunque no coincidamos en la fecha. Para los católicos es un momento de recogimiento, fomenta la unidad familiar. Los tradicionales regalos es una demostración no solo de aprecio, sino que es una muestra de amor, es decirle a esa persona te tengo en mis pensamientos, eres una persona importante en mi vida. Lo mismo sucede con la cena de Navidad, esa noche se reúnen en familia y amigos el núcleo íntimo de la familia es una celebración en donde en verdad la palabra paz tiene sentido y por ende la felicidad y los mejores deseos se pasan de boca en boca entre abrazos y sonrisas.
Como dice la canción, por eso y muchas cosas más he querido invitarlos para que, en esta Navidad, reflexionemos sobre nuestro futuro, el futuro de nuestras familias, el futuro de nuestro entorno social.
Si lo hacemos con honestidad y pensamientos propositivos, nos daremos cuenta que esa feliz Navidad y próspero Año Nuevo que todos nos deseamos en estas fechas, solo es posible mediante una convivencia pacífica. Esta solo será posible si nos despojamos de viejos atavismos que nos mantienen anquilosados, demos un paso al frente y enfrentemos el futuro con hidalguía, pensemos en el futuro de nuestros hijos y nietos.
Nosotros, los miembros de las Fuerzas de Veteranos de la Resistencia Nicaragüense, en un humilde almuerzo de la junta directiva reflexionamos sobre la necesidad de buscar la paz y reconciliación de los nicaragüenses y nos comprometimos a decir presentes ante un eventual esfuerzo conjunto que nos reconcilie como sociedad, como país. Se tendrán que hacer muchos sacrificios y muchas concesiones de todos lados, pero el resultado vale el esfuerzo.
Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo, en paz para todos los nicaragüenses de buena voluntad.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.