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La victoria de los rebeldes sirios sobre el régimen de Bashar al Assad, es vista como una victoria que podría ser agridulce por el historial de los rebeldes que hoy controlan el poder en ese país después de la huida a Moscú del dictador sirio. Según noticias reveladas por algunos periódicos, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, aterrizó el pasado jueves en la ciudad jordana de Aqaba. Según dicha noticia Blinken mostrará “el apoyo de Estados Unidos a una transición inclusiva, hacia un gobierno responsable y representativo” en Siria después de que la coalición insurgente liderada por el grupo islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS) tomara el poder. Además, analizará la necesidad de que el proceso de transición y el nuevo gobierno en Siria respeten los derechos de las minorías, faciliten el flujo de asistencia humanitaria, impidan que Siria sea utilizada como base del terrorismo o represente una amenaza para sus vecinos y garanticen que los arsenales de armas químicas se aseguren y destruyan de forma segura.
A pesar de que la victoria de HTS es considerada como una derrota para Irán y Rusia, Estados Unidos teme que la lucha por el poder dentro de las filas rebeldes fragmente el país o que se genere un vacío que sea aprovechado por Estado Islámico. Por ello la incógnita sobre hacia dónde llevará el nuevo gobierno la política exterior de ese país. Pero el temor no solo es de los Estados Unidos, también es de Israel, del grupo de los siete (G7) quienes ya se pronunciaron solicitando que el nuevo gobierno sea inclusivo, respete las minorías y los derechos de las mujeres. En otras palabras, el triunfo de los rebeldes sobre la dictadura de Bashar al Assad es una victoria que podría resultar catastrófica si los nuevos gobernantes deciden llevar a ese país por el rumbo equivocado, es decir alinearse con Estado Islámico.
Al respecto el líder de las fuerzas de oposición sirias que irrumpieron en Damasco e hicieron huir a Rusia al derrocado presidente Bashar al Assad, ha dicho en una entrevista que «el país no está preparado para otra guerra y no se meterá en otra». Abu Mohamed al Yolani ha señalado que «la gente está agotada por la guerra». También ha insistido en que Siria «avanza hacia el desarrollo y la reconstrucción”. Ya veremos dijo el ciego, por lo pronto los temores no terminan de desvanecerse, por ello el reforzamiento de Israel sobre los altos del Golán y otros sitios que podrían ser usados por sus enemigos para trasegar armas de Siria y usarlas contra el estado judío.
Así pues, es cierto que por donde se le mire, la victoria de los rebeldes sobre el gobierno de al Assad es un golpe político militar para los gobierno de Rusia e Irán, pues confirma la imposibilidad que tuvieron de apoyar a su incondicional aliado en la región. Sobre la forma en que se irán desarrollándose los acontecimientos y el comportamiento que tendrán los nuevos gobernantes, todavía es algo que ven con escepticismo tanto Estados Unidos, como Israel y algunos países europeos. Mientras tanto la geopolítica mundial ha dado un giro que no favorece en nada a los intereses de Rusia y su aliado iraní. Personalmente no voy a ser mas papista que el papa, así que creo que los rebeldes que derrocaron a Bashar al Assad merecen un voto de confianza y esperemos que enrumben a ese sufrido país hacia el respeto de los derechos humanos de su pueblo y ojalá no traten de entronizarse en el poder. Si resulta así, enhorabuena. De lo contrario tendrán razón los que piensan que es una victoria que bien podría convertirse en catastrófica.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.