No es mi culpa

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En una discusión sobre psicología, en un programa en redes sociales se mencionaba el tema del exilio y me pareció extremadamente interesante que la doctora dijera que esto es “un duelo”.  

Pensando el tema a profundidad realmente el exilio es una pérdida y debería verse como eso. Ya antes he mencionado que una de las principales pérdidas es la de un proyecto de vida. Y he trabajado una especie de miniexamen al preguntarles qué piensan hacer en los próximos cinco años de su vida. La mayoría planea a un máximo de un año.  

El tema de ver el exilio como duelo es también reconocer ese duelo y trabajar en superarlo. Sé que “hay amores que no se olvidan”, como dice Pimpinela en una canción, pero uno logra asimilar ese momento y lo que implica. En el caso del exilio debería ser de la misma manera.  

Pero el tema en esta ocasión es también reconocer que esa pérdida, esa muerte de proyecto de vida, no es culpa de nadie, o al menos no es culpa de los exiliados. Muchas veces escuché a amigos que se fueron de Nicaragua decir que sus familiares les dejaron de hablar, a veces por miedo y otras porque los culpaban de la situación.  

En un taller al que asistí se mencionaba que el exilio es una “emergencia” pero a veces la emergencia se extiende. Pero es que claro los muertos en este duelo son varios. La parte económica, muchos deben pagar casa y antes tenían casa propia o vivían con familiares; la parte legal, no falta quien te haga el comentario cruel de decirte “sos nadie sin documentos” y la parte sicológica porque cambiar todo a tu alrededor.  

La psicóloga mencionaba que hay personas que tienen “recursos” y por eso logran superar este duelo de una mejor manera. La verdad no lo había pensado como un recurso, pero creo que uno de ellos es entender la situación.  

Comprender que no hay culpa. Que los exiliados son víctimas de las situaciones que los llevaron a salir del país y no hablaré de culpables de esas situaciones porque son muy claros en países donde un gobierno lleva más de una adolescencia en el poder.  

De las cosas que escuché como recurso estaba también realizar actividades como deportes y tener lo que se llama “redes de apoyo”. Para mí eso puede ser considerado ir armando una vida.  

Pero el punto fundamental luego de no culparse ya armar una vida es ir haciendo ese proyecto. Decir que vas a estudiar algo y tener un plan de cinco años, decir que vas a emprender y en tres cuatro años proyectas tu negocio en otro nivel o incluso decir comprar una casa y montar una pulpería para la jubilación, porque todo lo que abonaste al Seguro desaparece ante un gobierno que no respeta a los adultos mayores.  

La emergencia del exilio se extiende porque no dejan de exiliarse nicaragüenses que, por seguridad, por resguardar la vida, la libertad, salen y sufren la muerte de un sueño, de un proyecto de vida.  

Espero los proyectos para apoyar a los nicas en el exilio incluyan apoyar a la familia para que sepan que el culpable no está en casa, que incluyan trabajar esas redes de apoyo y esos proyectos, pero sobre todo, esas condiciones que les permitan responder con claridad “qué vas a hacer en los próximos cinco años”. 

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

Opinión
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