Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
En Estados Unidos, el Día de Acción de Gracias se ha celebrado en distintas fechas, desde la época de los Padres Fundadores hasta que Abraham Lincoln lo convirtió en feriado nacional en 1863. El 31 de octubre de 1939, el presidente Franklin D. Roosevelt firmó una proclamación presidencial que cambiaba la festividad al penúltimo jueves de noviembre y así se mantiene hasta el día de hoy. Pero en realidad lo que deseo en este artículo es resaltar que la fiesta o celebración más importante en los Estados Unidos fue instaurada por inmigrantes, lo que demuestra el arraigo de estos en ese país. Fueron los peregrinos ingleses los que en comunión con los nativos de Norteamérica celebraron por primera vez el día de acción de gracias, dando gracias a Dios por la excelente cosecha que habían recolectado.
Es una paradoja el que el día más venerado por los estadounidenses, instituido por inmigrantes, sean estos al día de hoy criminalizados y objeto de una persecución enfermiza por parte del presidente electo Donald Trump, quien ha prometido que en el primer año de su gobierno deportará un millón de inmigrantes y aunque parezca increíble, fue este odio manifestado en cuanto mitin político estuvo el que lo ayudó a alzarse con el triunfo en las pasadas elecciones el pasado 5 de noviembre.
Pero dejando atrás los datos históricos de dicha celebración y la persecución que se avecina contra los inmigrantes después del 20 de enero, fecha de la toma de posesión como presidente por los próximos cuatro años de Donald Trump. Quisiera enfocarme en cómo el thanksgiving day ha sido adoptado por nuestros compatriotas que viven en ese país. En una ocasión yo también fui un inmigrante más en 1979 y la primera cena formal a la que fui invitado fue con unos amigos cubanos. Luego en mis 11 años en ese país se sucedieron muchas más y tanto mi familia como yo, también celebramos nuestra cena en familia.
En esta ocasión, 28 de noviembre del 2024, dicha fecha volvió a tener relevancia para mi familia, pues coincidió con la visita de mi esposa, mis dos hijas y mis dos nietos a los Estados Unidos y celebraron dicha cena en el hogar de mi amigo, el empresario Arnoldo Castillo, en su casa de Orlando, Florida, en la que por invitación de él y su esposa se encuentran vacacionando.
Por demás está decirlo que las atenciones y finezas de Arnoldo y su esposa para con mi familia han sido de lo mejor. Por lo que aprovecho este artículo para darle las gracias. Pero volviendo a la cena de thanksgiving, tuve el honor que me hiciera mi amigo Arnoldo para desde Nicaragua ofrecer unas palabras a título de oración antes de la cena. Me emocioné al ver las fotografías de su familia y la mía alrededor de la mesa, le auguré éxitos en los negocios que está por emprender y le agradecí infinitamente que compartiera ese momento con mi familia. Le dije, si mal no recuerdo, que alrededor de esa mesa se encontraban las personas que son la razón de mi vida y que nunca olvidaría ese momento, pues para mis hijas y nietos es su primer thankgiving en los Estados Unidos y que lo celebraran en su hogar era algo que no olvidaría.
Para finalizar deseo enviar un mensaje a todos mis compatriotas que viven en los Estados Unidos, sean inmigrantes, residentes legales o ya ciudadanos. Mantengan nuestra nicaraguanidad muy en alto, pero también aprendan y adopten todo aquello que ha hecho grande a ese país, pero por sobre todo no desfallezcan, con el favor de Dios vencerán las dificultades que se vayan presentando. Estados Unidos es un país de oportunidades y si muchos nicaragüenses han logrado abrazar el sueño americano, como mi amigo Arnoldo y otros muchos, ustedes también pueden lograrlo. Mis mejores deseos para todos y que la próxima cena de acción de gracias, sea para dar gracias por los éxitos alcanzados.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia nicaragüense.