Recientemente en Nicaragua se aprobaron reformas y cambios en la legislación que extienden el período presidencial de cinco a seis años. De esto no hablaré, realmente la utilidad de establecer una cantidad de años cuando se está por cumplir 20 años en el poder ya da igual.
Pero, sí me parece interesante la declaración de la bandera roja y negra como un símbolo nacional. Si bien es parte de la historia de los nicaragüenses llegar al punto de declarar símbolo es otro nivel. Recuerdo que cuando Daniel Ortega llegó al poder se declaró al guardabarranco ave nacional, es decir se decretó, porque en las escuelas nos enseñaban sobre este símbolo patrio, pero no tenía un decreto que lo sustentara.
La discusión llegó a tal punto que se escribió un artículo de opinión proponiendo al zanate como ave nacional, tenía lógica pero, ya nos habían enseñado otra historia en las escuelas.
La salida de Sheynnis Palacios, ahora ex miss universo, disfrazada de zanate tenía una diplomacia impresionante. Por un concurso en El Salvador, donde el ave nacional, decretada primero que en Nicaragua era el guardabarranco ahí llamado torogoz, pero además, tenía este recuerdo de si debimos cambiar el ave nacional o mantener lo que nos enseñaron en la escuela.
El tema es que tardamos mucho en reconocer lo que aprendimos en años en la escuela y ahora se impone la bandera roja y negra como símbolo nacional. Lo que dice la historia es que está relacionada con movimientos obreros, que Somoza la llamó de sangre y muerte y por ahí en Google dicen que es “libertad o muerte”.
¿Qué nos enseñan de la bandera roja y negra en las escuelas? Que es el símbolo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), es decir de un partido, no de un pueblo, no de un país, no de una nación.
En este sentido tenía más lógica cambiar el ave nacional por el zanate porque qué nicaragüense no quedó sin galillo al ver ganar a Palacios la corona de la mujer más hermosa del mundo.
Pero bueno, al parecer el sentido común sigue siendo el menos común de los sentidos, porque decir que Fidel y Chávez entran en la historia de Nicaragua por ley, es de nuevo no valorar lo que aprendimos en las escuelas y el verdadero sentir del pueblo.
Al menos y tristemente, el control total de la educación ya se está encargando de que en las escuelas se enseñe lo que quieren las leyes que uno sienta. En lo particular siento la bandera roja y negra como un símbolo de la historia que vivió Nicaragua, pero mi bandera nacional y mis símbolos patrios son los que aprendí en la escuela. Por eso mi encanto por la combinación azul y blanco, que representa a un país que busca la paz en medio de dos océanos.
No sé si cambiará el Gobierno de Nicaragua algún día, ni el partido ni la familia gobernante, pero si mañana me dicen que ganan los liberales y la bandera roja se vuelve un símbolo nacional me verán repitiendo este argumento que mi bandera es azul y blanco, que me fascina ver un madroño, que el sacuanjoche es una flor hermosa y mi corazón pega un vuelco cuando veo a un guardabarranco en el patio de mi casa.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.