Las noticias y comentarios por el amplísimo triunfo del expresidente Donald Trump sobre la vicepresidenta Kamala Harris, el pasado 5 de noviembre, no paran. La verdad, no es para menos. Trump logró hacerse de 312 votos electorales contra 266 de Kamala Harris ganando ampliamente todos los Estados clave y, por si fuera poco, le sacó más de cuatro millones de votos populares de ventaja. Pero las noticas no quedan allí, ahora se refieren a la forma en que está conformando su gabinete de gobierno y por eso el título de “Una parvada de halcones vuela hacia la Casa Blanca”. Cuando me decidí por dicho título, investigué las razones del calificativo de halcones a algunos políticos norteamericanos y me sorprendió lo que encontré en el diccionario Wikipedia sobre dicho calificativo. Dice lo siguiente:
“En política, los términos halcón de guerra y halcón se utilizan para describir a una persona que favorece el inicio de conflictos armados o la escalada de los ya existentes en lugar de intentar resolver los problemas mediante el diálogo u otros métodos no violentos . Los individuos halcones son lo opuesto a las palomas de guerra , que abogan por las negociaciones y los acuerdos pacíficos para resolver las disputas y consideran que la opción de ir a la guerra es algo que debe evitarse por cualquier medio a menos que sea absolutamente necesario. Los términos se derivan de una analogía histórica con las aves del mismo nombre, los halcones son aves depredadoras que atacan y comen a otros animales, mientras que las palomas comen semillas y frutas y representan un símbolo de paz.”
Si mal no recuerdo, en una entrevista Donald Trump expresó lo siguiente: “En esta ocasión me aseguraré de nombrar personas que estén de acuerdo con mis pensamientos y acciones, para que en vez de detenerme me apoyen y ejecuten mis decisiones”, y no cabe la menor duda que eso es lo que está haciendo. Un amigo bien informado me dijo: todos los miembros de su equipo tendrán que obedecer y seguir la política esencialmente aislacionista que imprimirá a su administración. Eso quiere decir, dejar que el mundo arregle sus problemas mientras él se centrará en arreglar los problemas internos y los problemas menores de su patio trasero como le llaman a Latinoamérica.
Pero volviendo con el nombramiento de los halcones, comenzó nombrando a Tom Homan, llamado el zar de la frontera. A Homan le está confiando según sus propias palabras la protección de todas las fronteras de los Estados Unidos, aire, mar y tierra y que a nadie le quepa la menor duda que va a sobrecumplir el mandato. Nombró a Michael Waltz como consejero de seguridad nacional; hombre de fuertes opiniones en política exterior, ha criticado particularmente a China. Nombró a Tulsi Gabbard como directora de los servicios de Inteligencia. Ella estará a cargo de 18 departamentos de espionaje y elaborará un informe diario de los servicios de inteligencia: Fue miembro de la Guardia Nacional en Hawái y alcanzó el rango de teniente coronel en las fuerzas armadas. Le siguen nombres como Kristi Noem, Secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Susie Wiles como jefa de gabinete, ella trabajó muy de cerca con la campaña de Ronald Reagan, así que pueden imaginársela.
Y así sucesivamente hasta llegar al nombramiento del senador Marco Rubio como secretario de Estado, nombramiento que tiene entusiasmada a la comunidad latina en Estados Unidos por ser de descendencia hispana, de padres cubanos. Sus palabras al referirse a su postulación como secretario de Estado fueron: “Trabajaré todos los días para llevar adelante la agenda de política exterior del presidente, bajo el liderazgo del presidente Trump lograremos la paz mediante la fuerza y siempre pondremos por delante los intereses de los Estados unidos por encima de todo”.
En el medio de toda esa vorágine de noticias y especulaciones sobre la política que seguirá el presidente Trump, se encuentran algunos compatriotas que apoyaron, con éxito diría yo, la campaña política de Trump. Entre ellos sobresale Jaime Arellano, quien, junto a otros líderes hispanos de la Florida y otros estados aledaños, se dieron a la tarea de conservar a la Florida con una amplia mayoría de votantes republicanos. Trabajo que por los resultados no hay dudas que fue exitoso.
Lo bueno de esto es que tanto Jaime como los otros, son nicaragüenses amantes de la paz y por su madurez política diría yo, también son creyentes que, llegado el momento, un diálogo entre nicaragüenses podría devolvernos no solo la paz, sino que también otras cosas indispensables para retomar el camino del desarrollo económico que necesitamos como sociedad para progresar sin distingos de ninguna clase. En otras palabras, comenzar a empujar la carreta todos al mismo tiempo y en la misma dirección.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.