Los pasados 24 y 25 de octubre, LA PRENSA nos trajo sendos reportajes sobre la pandemia en que se han convertido en Nicaragua los accidentes de tránsito de todo tipo. Una buena cantidad de ellos con resultado de víctimas fatales, ya sea por la irresponsabilidad al conducir de las personas al volante de sus respectivos vehículos, o por los conductores irresponsables que conducen en estado de embriaguez. Todo esto a pesar de los esfuerzos que hace la policía poniendo retenes para chequear documentos con el propósito de verificar si están conduciendo con sus permisos de conducir vigentes.
En lo que va del año las multas por malas maniobras o por falta de algún requisito rompen el récord del anterior. En esta ocasión el artículo de LA PRENSA a que me refiero nos trae nuevos números. Entre el 1 de enero y el 20 de octubre del año en curso, la Policía suspendió 35,822 licencias de conducir. Aunque el artículo no especifica las diferentes razones de dichas suspensiones, asumo que la mayoría es por reincidencia. Otro dato que nos trae el artículo en mención es que en lo que va del año se ha detenido a 5,119 personas por conducir en estado de embriaguez. Otra vez asumo que allí están incluidos los conductores que manejando intoxicados por alcohol o por alguna otra sustancia han causado accidentes.
Creo que después de ver la incansable lucha de la policía de tránsito para asegurarse que los conductores conducen con sus papeles en reglas, sin lograr una disminución efectiva de accidentes de todo tipo, hace falta el apoyo de otras autoridades como el poder judicial, los diputados de la Asamblea Nacional y por sobre todo, implementar tanto en primaria como en secundaria una materia que les enseñe a los niños la necesidad de cumplir las leyes de tránsito, pues solo con un cambio de cultura cívica ciudadana podremos en el mediano plazo minimizar en gran medida la pandemia en que se han convertido los accidentes en Nicaragua.
Lo he dicho en varios artículos en los que me he referido al tema, las multas, las suspensiones de licencias de conducir, no bastan para frenar los accidentes. Se necesita del apoyo de leyes que ayuden a paliar y disminuir dichos accidentes. En esas ocasiones he puesto como ejemplo leyes que actualmente se aplican en otros países y que han resultado ser efectivas, como ejemplo: en los bares o lugares en donde se expende licor al público, se castiga al dueño de un establecimiento si sirven alcohol a parroquianos en evidente estado de embriaguez, sin importar si este anda conduciendo o no; y si producto de una venta excesiva de alcohol esta persona provoca una accidente el dueño del establecimiento tiene responsabilidad civil que podría inclusive enviarlo a la cárcel. La misma pena podría sufrir si en una fiesta privada el dueño de casa permite que algún invitado conduzca intoxicado y provoque un accidente. Estas y otras leyes ayudan a crear en la ciudadanía un sentido de responsabilidad compartida para ayudar a frenar una buena cantidad de accidentes mortales.
Si las diferentes autoridades del país no toman cartas en este asunto, por mucho esfuerzo que la policía de tránsito haga, el resultado jamás será suficiente. Desgraciadamente somos una sociedad con poca responsabilidad cívica colectiva y una buena cantidad de las personas que ingieren licor, no saben cuándo parar o cual es la copa o vaso que no deben tomar. Yo aplaudo el gran esfuerzo de la policía tratando de sacar a los conductores irresponsables de las calles, pero si ese esfuerzo fuese compartido con otras autoridades, les aseguro que sería más efectivo.
Para finalizar, enfatizo en que se debe de implementar una asignatura en los colegios en donde se les enseñe a los niños la necesidad de ser responsables con sus personas y las personas de los demás cuando tengan la oportunidad de tomar un volante. Solo así comenzaremos a ver un descenso en la mortalidad por la conducción irresponsable, de lo contrario, como se dice, que Dios nos coja confesados cada vez que salimos a las calles.
El autor es analista político y directivo de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.