El Premio Sájarov para María Corina Machado y Edmundo González

La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, anunció este jueves 24 de octubre ante el pleno del europarlamento que el Premio Sájarov 2024 ha sido concedido a María Corina Machado y Edmundo González.

Como es bien sabido, Machado es la principal dirigente opositora venezolana y se encuentra en la clandestinidad por la persecución de la dictadura de Nicolás Maduro; en tanto que González es el presidente electo de Venezuela por el voto popular mayoritario en las elecciones del 25 de julio pasado.

El Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia es concedido anualmente por el Parlamento Europeo a personas u organismos que hacen una contribución excepcional en el ámbito de los derechos humanos y la lucha por la libertad y la democracia.

En un mundo en el que la mayor parte de los países están dominados por tiranías y regímenes autoritarios de toda clase, muchas personas a título individual y organizaciones de manera colectiva son merecedores de ese reconocimiento de la más alta representación de la democracia europea.

Merecen el premio, sin duda, quienes también fueron nominados en este año: dos movimientos de mujeres israelíes y palestinas por sus iniciativas en favor de la paz en la región, y el académico Gubad Ibadoghlu, destacado activista contra la corrupción en su país. Pero no lo obtuvieron porque los más relevantes en este año han sido los venezolanos María Corina Machado y Edmundo González, quienes libran una lucha titánica y cuesta arriba para restaurar en su país la libertad, la democracia y la prosperidad perdidas por culpa de la dictadura.

Esta es la sexta vez que el Premio Sájarov es otorgado a personas u organizaciones de América Latina, y la segunda a Venezuela. La primera ocasión en que alguien venezolano fue reconocido con el honroso premio fue en 2017, cuando la oposición democrática en general fue premiada por el Parlamento Europeo por la incansable lucha libertaria que libra desde que Hugo Chávez tomó el poder en 1999 e instauró una dictadura de corte socialista autoritario.

Nicaragua también sufre desde hace muchos años una dictadura, que según organismos internacionales de derechos humanos ha cometido crímenes de lesa humanidad, igual que la de Venezuela. Pero hasta ahora ninguna persona ni organización nicaragüense ha sido reconocida con el Premio Sájarov.

El año pasado fue nominado monseñor Rolando Álvarez, pero el premio fue concedido post mortem a la joven mujer de Irán Mahsa Aminini, quien fue encarcelada, torturada y asesinada en prisión por no usar correctamente el hiyab. O sea, el velo al que están obligadas usar las mujeres de Irán para cubrirse el pelo y la cara, por orden de los fanáticos clérigos islámicos que tiranizan ese país desde 1979.

También fue propuesto para el Premio Nobel de la Paz 2024 el obispo nicaragüense, monseñor Rolando Álvarez, quien fue excarcelado y desterrado a Roma a mediados de enero del presente año después de ser condenado sin causa justa ni derecho a la defensa a 26 años de prisión y haber estado preso desde agosto de 2022.

Sin embargo, el Nobel de la Paz de este año fue concedido a la organización japonesa Nihon Hidankyo (Consejo de Organizaciones de Víctimas de las Bombas Atómicas y de Hidrógeno de Japón), “por sus incansables esfuerzos para lograr un mundo libre de armas nucleares compartiendo el valioso testimonio de las y los Hibakusha, víctimas supervivientes de las bombas nucleares que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki”.

Las personas que luchan por la paz, los derechos humanos, la libertad, la democracia y la justicia, no lo hacen para que les otorguen premios. Pero estos representan un poderoso aliciente moral y político para quienes sacrifican sus vidas por esas causas nobles de los pueblos y la humanidad.

Editorial
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