El apagón del comunismo en Cuba y el falso bloqueo yanqui

Los cortes prolongados del servicio de electricidad en Cuba son históricos. Comenzaron desde que la dictadura comunista fue instaurada en ese país insular que hasta entonces era ejemplo de prosperidad en las Américas.

Los cortes de electricidad han sido tan frecuentes, que con su peculiar sentido del humor los cubanos decían que en su país en vez de apagones lo que había era “alumbrones”.

Pero el reciente fin de semana la crisis eléctrica en Cuba llegó al extremo, pues durante varios días el país quedó totalmente a oscuras, salvo en sitios privilegiados como las residencias de la clase dirigente y los hoteles de turismo. El sistema eléctrico ha colapsado por falta de mantenimiento de las plantas generadoras y de dinero para comprar combustible.

Como siempre, el régimen culpa al supuesto “bloqueo” yanqui por la crisis energética, y de todas las penurias que sufre el pueblo cubano. Y además amenaza con imponer fuertes castigos a quienes se atrevan a protestar.

En realidad no hay tal bloqueo yanqui. Cuba tiene libertad de comerciar con todos los países del mundo que quiera, inclusive con Estados Unidos que es su principal proveedor de alimentos, por ejemplo, la carne de pollo. El problema es que el régimen no tiene dinero para comprar en el exterior lo que necesita, pues por causa del sistema económico comunista no produce ni siquiera los alimentos básicos de la gente, mucho menos excedentes para financiar importaciones.

Lo que el régimen comunista de Cuba y sus aliados y amigos llaman bloqueo yanqui es un conjunto de leyes y medidas económicas y comerciales que Estados Unidos impuso a la dictadura de Fidel Castro desde principios de la década de los sesenta del siglo pasado, cuando las empresas e inversiones estadounidenses fueron confiscadas.

El régimen castrista sobrevivió durante mucho tiempo por el apoyo externo, primero de la Unión Soviética y después, cuando esta colapsó, de la dictadura izquierdista de Hugo Chávez en Venezuela, que dilapidó la riqueza petrolera del país y lo llevó a la ruina.

Con el paso del tiempo el embargo se fue aflojando poco a poco, hasta quedar en un mito propagandístico que la dictadura castrista utiliza para engañar a los cubanos de abajo, haciéndoles creer que todas las dificultades que padecen no es por el fracaso del comunismo sino por “el criminal bloqueo yanqui”.

La verdad es que el embargo de EE. UU. fue un fracaso, porque su objetivo era presionar para que hubiera un cambio democrático en Cuba y esto nunca ocurrió, pues el totalitarismo comunista sobrevive hasta ahora.

Todos los gobiernos democráticos del mundo están claros del fracaso del embargo, que en la práctica más bien ayudó a reforzar el totalitarismo, al contribuir a un mayor empobrecimiento de la gente común y darle al régimen la posibilidad de justificar el fracaso del comunismo y obtener comprensión y respaldo internacional.

Desde 1992, prácticamente todos los países representados en las Naciones Unidas —salvo los mismos EE. UU. e Israel— vienen aprobando cada año una resolución pidiendo que se ponga fin al inocuo embargo y falso bloqueo yanqui contra Cuba. Esto con grandes dividendos propagandísticos para al régimen cubano.

En los mismos EE. UU. grandes personalidades del establishment democrático han pedido el fin del embargo. El presidente Jimmy Carter, cuando visitó Cuba en mayo de 2002 declaró que el embargo no tenía sentido. «Nuestras dos naciones han estado atrapadas en un destructivo estado de beligerancia durante 42 años, y es hora de cambiar nuestra relación y forma de pensar y hablar», declaró el presidente Carter, quien aún vive y hace poco llegó a los cien años de edad.

A su turno, el presidente Barack Obama se pronunció en el mismo sentido. Y el papa San Juan Pablo II, cuya festividad se celebró este martes 22 de octubre, hizo esa petición primero en su visita a México en 1979 y después en Cuba en 1998.

Según Amnistía Internacional el obsoleto e ineficaz embargo de EE. UU. a Cuba se sostiene en seis leyes y disposiciones que bastaría derogar unas y reformar otras para ponerle fin. Y así se le quitaría al régimen comunista de La Habana la que ha sido su principal y más eficaz arma propagandística.

Probablemente al suprimir EE. UU. el embargo, el régimen cubano acudiría a los tribunales internacionales para reclamar una gran indemnización, pues aduce que le ha causado a Cuba pérdidas económicas acumuladas por más de cien mil millones de dólares.

Sin embargo, en el supuesto caso de que Cuba ganara esa demanda, ocurriría lo mismo que con la deuda que la dictadura sandinista reclamó al gobierno de EE. UU. en los años ochenta. El tribunal de justicia de La Haya condenó a EE. UU. a pagar una cuantiosa indemnización, pero el gobierno estadounidense simplemente ignoró la sentencia y hasta ahora los sandinistas siguen esperando que les llegue ese dinero para disfrutarlo.

Editorial

COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Nunca ha existido un embargo a Cuba. Desde 1959 Canada, Mexico, España, Rusia, Francia y los países nórdicos le han vendido y comprado a la tiranía Castrista. El embargo es unicamente de los Estados Unidos de América. La gente ignorante no analiza o se instruye acerca de la situación lo cual ha sido aprovechado por la dictadura de Cuba como propaganda y contencion a la rebelion del pueblo cubano.

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