Con el título “La llegada de los chinos a Nicaragua, entre el temor y la politización”, LA PRENSA informó el recién pasado domingo 20 de octubre sobre la invasión del comercio minorista chino en el país y el incremento de las inversiones de empresarios y el Estado de la República Popular China.
Aunque analistas políticos y activistas de la oposición minimizan a menudo la presencia e influencia de China comunista en Nicaragua, la verdad es que avanza cada vez más de manera visible. Y ominosa, pues “cuando (los chinos) dominen el mercado solo ellos van a dominar”, advirtió a LA PRENSA un productor nicaragüense que por razones obvias pidió no ser identificado.
En este mismo fin de semana, el dirigente político opositor y economista, Juan Sebastián Chamorro García, comentó en una entrevista con la revista en línea Confidencial que “el endeudamiento externo de 943 millones de dólares de Nicaragua con empresas de la República Popular China, no con organismos financieros de desarrollo de ese país, ha sido contratados en términos que son ´leoninos, para las finanzas públicas, y lesivos para la soberanía nacional´”.
Chamorro García sabe de lo que habla, pues fue viceministro de Hacienda en el gobierno democrático del presidente Enrique Bolaños Geyer y funda su opinión en datos económicos oficiales.
En realidad, para todos los efectos, China comunista es una potencia imperialista, de acuerdo con el criterio básico de que el imperialismo es “una política de extender el poder y la dominación de una nación sobre otras, ya sea mediante la conquista militar, la colonización o el control económico y político”. Es incuestionable que China está extendiendo su dominación imperialista mediante el control económico y la influencia política en gran parte del mundo, pero también por medio del uso de la fuerza y la amenaza con usarla en los países de su cercanía geográfica, que la considera su zona exclusiva de influencia.
El reconocido intelectual chino de izquierda democrática, Au Loong-Yu, explicó a International Journal of Socialist Renewal (Revista Internacional de la Renovación Socialista), que China, “como Estado capitalista burocrático fuerte, necesariamente tiene un marcado imperativo expansionista que no es solo económico sino también político”.
“La amplia exportación de capital de China, que con frecuencia asume la forma de inversiones a largo plazo —agrega el analista chino de Hong Kong—, implica que Beijing forzosamente necesita apalancamientos políticos globales para proteger sus intereses económicos. Esto promueve objetivamente una lógica imperialista de dominar a países más pequeños y competir con los principales países imperialistas… Y esto también los conducirá tarde o temprano a procurar poder militar global si logra consolidar su estatus en el futuro próximo”.
En Nicaragua el régimen sandinista se esfuerza febrilmente en insertar al país en la esfera de influencia económica y política de China y Rusia, pero también en las de Corea del Norte e Irán.
En el siglo pasado Nicaragua fue entregado a los imperialismos de Estados Unidos capitalista y la Unión Soviética comunista. Ahora se le quiere convertir en súbdito de los nuevos imperialismos de China y Rusia.
La nueva democracia que se deberá establecer después que termine la actual y segunda dictadura sandinista, tendrá la tarea de reconstruir las relaciones exteriores de Nicaragua en condiciones de autodeterminación nacional, y de cooperación amistosa con todos los países, pero sin someterse nunca más a ningún otro, por muy rico y poderoso que pueda ser.