En ningún país de las Américas hay libertad de prensa plena, en la actualidad, pero en Nicaragua la situación es peor que en todos los países del hemisferio. Inclusive peor que la de Cuba y Venezuela.
Así lo indica el Índice Chapultepec sobre Libertad de Expresión y Prensa 2024 que fue presentado en la 80ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que tuvo lugar en la segunda mitad de la semana pasada en Córdoba, Argentina.
En esta asamblea de la SIP el editor de LA PRENSA exiliado en Costa Rica —como todo el personal de este Diario—, Fabián Medina, recibió el Premio a la Libertad de Prensa 2024 en nombre de todos los periodistas latinoamericanos en el exilio, según expresó él mismo.
Ni siquiera en Estados Unidos (EE. UU.), que se precia de que la libertad de expresión es el principal valor nacional, existe libertad de prensa plena como lo revela el Informe Chapultepec. En efecto, Estados Unidos ocupa el cuarto lugar, con un porcentaje de 68.53 por ciento.
Chile aparece en primer lugar, pero eso no significa que en ese país suramericano haya libertad prensa sin restricciones de ninguna clase, pues solo alcanza un promedio de 79.65 por ciento. Y para estar en la franja de libertad plena se necesita alcanzar 81 puntos o más, de 100 posibles, según el Informe Chapultepec.
En Centroamérica el primer lugar lo ocupa Panamá, con 61.73 por ciento, seguido de Costa Rica con 55.23 por ciento. En cambio el porcentaje de Nicaragua es de un ínfimo 6.51 por ciento de libertad de prensa, el último de la escala, debajo de Venezuela que registra 6.52 por ciento.
Por la actual coyuntura electoral de EE. UU. tiene interés el dato de que este país bajó a 49.6 puntos en el índice de libertad de prensa durante el gobierno de Donald Trump de los años 2016 a 2020. Lo cual se debió, según los registros del Informe de Chapultepec, a que en aquellos años “la estrategia comunicacional llevada a cabo por el presidente Trump fue calificada como intimidatoria para los periodistas y amenazante hacia los medios que le adversaban”. De manera que cabe esperar que si Trump ganara la elección presidencial de noviembre próximo, la libertad de prensa en EE. UU. volvería a sufrir por la hostilidad gubernamental, como ocurrió durante su pasada administración.
Para establecer el Índice de Libertad de Expresión y Prensa el Informe Chapultepec mide cuatro factores fundamentales: 1. Ciudadanía informada y con libertad de expresión; 2. Ejercicio del periodismo; 3. Violencia e impunidad; 4. Control de medios. Y además toma en cuenta “la influencia de los entornos institucionales —Ejecutivo, Legislativo y Judicial— en las situaciones desfavorables a la libertad de expresión y de prensa”.
La libertad de expresión y de prensa es indispensable para que pueda haber una democracia robusta, vibrante y provechosa para las personas y la sociedad, pues sin libertad de prensa no hay ninguna otra libertad, como alertó el director mártir de LA PRENSA, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
“Cuando se apaga la luz, cuando no hay periodistas, se acaba la democracia”, dijo Fabián Medina en la 80ª Asamblea de la SIP al recibir el Premio a la Libertad de Prensa 2024. Se refería al hecho aciago de que actualmente, en la época de mayor progreso de las comunicaciones en toda la historia humana, en Nicaragua los periodistas independientes han debido exiliarse y no hay dentro del país información política profesional y veraz.