Está claro que las guerras en Ucrania y el Medio Oriente concentran la mayor atención y preocupación internacional. Por la magnitud de esas dos grandes guerras y el peligro potencial de que se extiendan y desencadenen una tercera guerra mundial —que podría librarse con armas atómicas catastróficas—, otros problemas como por ejemplo las crisis políticas de Venezuela y Nicaragua son mucho menos importantes para la comunidad internacional.
Además, no hay razones para creer que las guerras en Ucrania y Medio Oriente pudieran terminar pronto, ni siquiera la posibilidad de que los contendientes acuerden una tregua o un cese del fuego temporal.
Volodimir Zelenski, el presidente de Ucrania que se defiende heroicamente de una criminal guerra de agresión de Rusia, presentó esta semana a las potencias democráticas de Occidente un plan de paz con la petición de que lo respalden. Pero el plan es inviable, porque se basa en que Rusia desocupe los territorios ucranianos ocupados, lo cual es legítimo de acuerdo con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, pero inaceptable para el presidente autocrático e imperialista de Rusia, Vladímir Putin.
En la guerra del Medio Oriente, durante las últimas semanas Israel ha logrado contundentes victorias militares, entre ellas la desarticulación y descabezamiento de Hamás en Gaza y de Hezbolá en Líbano.
El Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.), cuyo respaldo es vital para Israel, considera que con la eliminación física de los más altos mandos de ambas agrupaciones armadas terroristas se han creado condiciones para que se pueda lograr el cese del fuego en Gaza y una tregua en Líbano y Gaza.
Pero los gobernantes de Israel, políticos y militares, sostienen que la guerra debe seguir hasta la derrota total de los terroristas y dejen de ser una amenaza contra el Estado y el pueblo judío, al que han pretendido exterminar.
Y tienen razón. ¿Acaso no era una situación de cese del fuego y tregua la que había hasta el 7 de octubre del año pasado, cuando Hamás con el apoyo de Hezbolá e Irán invadió el territorio de Israel y causó la peor matanza de judíos desde el Holocausto del siglo pasado? La verdad es que un cese del fuego y tregua solo serviría para que Hamás y Hezbolá se reorganizaran, rearmaran y prepararan para volver a atacar a Israel. No hay que ser expertos en historia del Medio Oriente ni estrategas militares para saber eso.
Somos partidarios fervientes de la paz, detestamos la guerra, pero comprendemos que la de Ucrania solo puede terminar si Rusia pone fin a su agresión bélica y devuelve los territorios ucranianos ocupados.
Y entendemos también que la guerra en Medio Oriente únicamente podrá finalizar cuando las fuerzas terroristas sean derrotadas por completo y el régimen de Irán abandone su malvado propósito de hacer que desaparezcan el Estado y pueblo de Israel.