Este lunes 7 de octubre se cumple un año del ataque masivo perpetrado por la agrupación terrorista palestina Hamás contra Israel. Alrededor de 3,500 terroristas palestinos de Hamás, procedentes de la Franja de Gaza, invadieron el territorio de Israel y perpetraron la peor matanza contra el pueblo judío desde el Holocausto, el genocidio de los nazis alemanes en los años 30 y 40 del siglo pasado.
Más de 1,200 personas civiles, entre ellas ancianos y niños, fueron asesinadas por los terroristas de Hamás. Decenas de mujeres fueron violadas sexualmente por los atacantes y por lo menos 250 personas fueron llevadas como rehenes por los terroristas a sus guaridas en el territorio de Gaza.
La represalia de Israel fue devastadora para los terroristas. Pero también ha sido terrible para la población civil palestina, porque los terroristas establecen sus bases de operaciones en hospitales, escuelas, edificios de viviendas y campos de refugiados.
Un año después del ataque del 7 de octubre de 2023, la respuesta contundente de Israel continúa. Prácticamente toda la Franja de Gaza está devastada y las fuerzas armadas de Hamás han sido diezmadas, aunque todavía no liquidadas del todo.
En Líbano, donde está la base de operaciones de Hezbolá, la fuerza terrorista antijudía más poderosa que ha sido organizada, financiada y armada por Irán, Israel ha liquidado a sus principales líderes y asestado golpes mortales a su alto mando. En respuesta, Irán ha realizado un ataque aéreo masivo contra Israel que no causó mayores daños por la eficaz defensa antiaérea israelí.
Con motivo del primer aniversario del 7 de octubre de 2023, la revista británica The Economist escribe que “la peor masacre de la historia de Israel dio lugar a la guerra más mortífera de la historia de Palestina, a los primeros ataques directos de Irán contra Israel e, incluso, a la primera vez en una guerra que se interceptaban misiles en el espacio. Nada de esto habría ocurrido sin la fatídica decisión de Sinwar”, el líder de Hamás que sustituyó a Ismail Haniya liquidado por Israel en julio pasado.
“Eso no quiere decir que la región hubiera estado en paz, pero esta secuencia concreta de acontecimientos habría sido impensable si Hamás no hubiera masacrado a 1,200 israelíes. Sinwar quería una guerra cataclísmica que reconfigurara Oriente Medio, y lo consiguió”, concluye la prestigiosa revista británica.
Los apaciguadores internacionales tratan de obligar a Israel a que acepte una tregua o cese del fuego en Gaza con los terroristas palestinos y en Líbano con los de Hezbolá y con Irán. Ese estatus era el que había hasta el 7 de octubre del año pasado, pero los terroristas palestinos lo rompieron arteramente y han debido pagar las consecuencias.
También se acusa a Israel de que ha dado una respuesta desproporcionada al ataque terrorista palestino del 7 de octubre de 2023, de causar demasiados daños a la población civil palestina y querer cambiar el orden político estratégico en el Medio Oriente.
Sin embargo, los líderes de Israel sostienen que lo que quieren y necesitan es garantizar la seguridad para su Estado y su pueblo, que los terroristas palestinos y sus padrinos de Irán juran que no descansarán hasta exterminarlos.
Tienen razón. No podrá haber paz en el Oriente Medio mientras los terroristas palestinos, Irán y en general los musulmanes extremistas, no acepten que Israel tiene derecho de existir como pueblo y como Estado, en sus tierras ancestrales que sus 12 tribus originales poblaron y en las que vivieron por siglos hasta que fueron expulsados por invasores extranjeros. Y con su capital en Jerusalén, la ciudad sagrada que más de mil años antes de Jesucristo ya era la capital de los reyes de Judá y asiento del Reino Unificado de Israel.
Y para que finalmente puedan haber y coexistir en la región dos Estados, el de Israel y el de Palestina, los terroristas y sus patrocinadores tienen que ser derrotados de manera definitiva.