Nicaragua y el Pacto para el Futuro de las Naciones Unidas

La Concertación Democrática Nicaragüense (CDN) declaró el recién pasado 1 de octubre su respaldo al Pacto para el Fututo aprobado el 22 de septiembre recién pasado por 143, de los 194 Estados que integran las Naciones Unidas (ONU).

El Pacto para el Futuro es un compromiso “para hacer frente a los mayores desafíos de nuestra época” y comprende 56 acciones que de ser realizadas podrían hacer del mundo un mejor lugar para vivir. Los representantes de 15 países se abstuvieron de aprobarlo por distintas razones, sobre todo ideológicas, y solo 7 de los      que son señalados de tener las peores dictaduras del mundo votaron en contra: Rusia, Corea del Norte, Irán, Siria, Bielorrusia, Sudán y Nicaragua.

De manera que se podría decir que la CDN ha salvado la cara de Nicaragua ante el mundo, aunque por ahora solo sea simbólicamente. Para quienes no lo saben, esta alianza opositora, también conocida como Monteverde por el lugar de Costa Rica donde se originó, fue formada en el exilio por grupos partidistas y personalidades y activistas políticos nicaragüenses de diversas ideologías. Y si logra perdurar podría ser una alternativa de gobierno para la transición democrática que se espera pueda ocurrir algún día en Nicaragua.

La CDN dice en su declaración sobre el Pacto para el Futuro que “marca el inicio de una nueva era para el multilateralismo en la que la ONU junto a otras organizaciones puedan hacer realidad un futuro mejor para las personas y el planeta”. Agrega que dicho Pacto “reafirma el compromiso de la comunidad internacional con los derechos humanos, la justicia universal y la urgencia de poner fin a la impunidad de los crímenes de lesa humanidad; y reitera que el desarrollo, la paz, la seguridad y los derechos humanos tienen igual importancia y se refuerzan mutuamente”.

Según la CDN: “Por la grave crisis que enfrenta Nicaragua es fundamental que el Pacto contemple redoblar esfuerzos para poner fin a la impunidad y garantizar la rendición de cuentas por las violaciones del derecho internacional humanitario, los delitos de derecho internacional más graves, como el genocidio, los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y demás crímenes atroces”. Es obvia la alusión a la situación de Nicaragua.

En realidad, ojalá que el Pacto del Futuro no derive en otro gran proyecto de la comunidad internacional con grandes objetivos que se quedan en el camino sin ser cumplidos. O que solo algunos países los cumplen y respetan, como es el caso de la hermosa y trascendental Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada en 1948 con fuerza de ley internacional que, sin embargo, es violada impunemente por muchos países o Estados miembros de la ONU. Como por ejemplo los siete que abiertamente y sin ninguna muestra de vergüenza política votaron contra el Pacto para el Futuro.

Editorial
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