El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, reconoció públicamente que considera que en Nicaragua hay una dictadura, tras ser cuestionado —en una entrevista concedida el 20 de septiembre pasado a la cadena de noticias Deutsche Welle (DW)— en relación a que su Gobierno supuestamente es «duro con (la dictadura) en Venezuela, pero laxo con la de Nicaragua», bajo el argumento de que esto es debido al asilo político que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo han otorgado al expresidente panameño Ricardo Martinelli, considerado por muchos en Panamá como «padrino político de Mulino».
«Martinelli está en la embajada de Nicaragua ejerciendo, o valiéndose, de un derecho bilateral que existe en tratados internacionales. Eso no tiene nada que ver con la condición de régimen que tiene Nicaragua, que sin duda alguna es una dictadura política, reprochable desde todo punto de vista lo que está pasando en ese país», afirmó el mandatario Mulino.
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El expresidente Ricardo Martinelli, quien gobernó Panamá entre 2009 y 2014, hasta que fue acusado y posteriormente condenado por blanqueo de dinero a diez años y ocho meses de cárcel, más el pago de una multa de 19 millones de dólares, se encuentra asilado en la Embajada de Nicaragua en territorio panameño desde febrero de 2023, luego que el régimen orteguista accedió a acogerlo bajo esa figura y evitar que fuera atrapado por la justicia panameña.
Presidente Mulino incondicional para Martinelli
El presidente José Raúl Mulino, en mayo pasado, antes de resultar ganador de la Presidencia de Panamá, y posterior de ejercer su derecho al voto, llegó a la sede diplomática de Nicaragua en Panamá para extender su respaldo al expresidente panameño Ricardo Martinelli.
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Martinelli, pese a la condena que recibió de parte de la justicia panameña y enfrentar una orden de extradición a Estados Unidos, ha seguido dándose la gran vida dentro de la embajada nicaragüense en Panamá. En sus redes sociales, constamente deja ver cómo sigue su vida junto con mascotas, amigos, familiares, incluso dándose algunos «gustitos» como bañarse dentro de un jacuzzi instalado en esa sede diplomática.
El presidente Mulino, en la entrevista concedida a DW, reiteró —dejando claro que no hará nada por intervenir la embajada de Nicaragua en Panamá y hacer que el exmandatario Martinelli pague por los crímenes por los que fue condenado por la justicia de ese país— que es «respetuoso al derecho a asilo político, que es lo que prevalece en la relación Martinelli-Nicaragua, y que el Gobierno de Panamá no es parte de eso».
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En septiembre pasado, el mandatario panameño —en entrevista con CNN— también afirmó que “Nicaragua ya es un problema en la región. Sin duda alguna”, aclarando que su posición política internacional no tenía nada que ver con la relación de amistad que sostiene con Martinelli.
La Prensa de Panamá, en un reporte que divulgó en el que retomó las declaraciones de DW, afirmó que intentó «obtener una versión de la embajada de Nicaragua en Panamá, pero hasta el momento no se ha podido concretar».