La noche del martes, 10 de septiembre, Kamala Harris y Donald Trump se reunieron cara a cara por primera vez en sus vidas, a pesar de que ambos han sido participantes activos en la vida política estadounidense. Se encontraron en un debate “a dos” en Philadelphia. Trump, un expresidente estadounidense, es un veterano en estos encuentros televisivos. Además de haber tenido por años su propio programa de televisión —El Aprendiz— ya había participado en seis debates presidenciales. Harris, por otro lado, era una novata. Nunca había participado en un “mano a mano a dos” para la presidencia a pesar de ser una política profesional toda su vida habiendo alcanzado la vicepresidencia norteamericana y de haber sido senadora de California, su estado natal.
Trump es una figura bien conocida por el pueblo norteamericano por su popular programa de TV y por sus cuatro años en la Casa Blanca. Por otro lado, a pesar de su larga carrera pública, Harris es menos conocida fuera de los círculos políticos de Washington y de California, su estado natal. Ella es una novata a nivel nacional y su objetivo en este debate era darse a conocer por la población y, por supuesto, causar una buena impresión.
Según cifras de los canales que transmitieron el debate, aproximadamente 58 millones de norteamericanos vieron el debate, siete millones más que el número que sintonizó el debate entre Trump y Biden el 27 de junio. Ese fue el encuentro en donde el presidente Biden tuvo un desempeño desastroso. Fue tan pobre que Biden optó por retirarse de la campaña presidencial y nombrar a su vicepresidente, Kamala Harris, como la candidata demócrata.
Los temas que surgieron en el debate Trump-Harris fueron los que están candentes en la política estadounidense. Entre estos figuran la inmigración ilegal, el estado de la economía, el acceso legal al aborto, el medioambiente y que debería de ser la postura de Washington de cara a un mundo que arde por las guerras entre Rusia y Ucrania e Israel y agrupaciones palestinas en Gaza. Estos temas se discutieron por una hora en un debate con reglas del juego acordados por ambos bandos y respetados. Por ejemplo, no se permitió una asistencia nutrida, algo que no favoreció a Trump que está acostumbrado a comparecer ante grupos grandes durante sus mítines.
Aunque algunos anticipaban que podría haber encontronazos entre los dos candidatos, el debate fue relativamente tranquilo. Trump acusó a Harris de ser comunista y se refirió a ella como “camarada Harris”, pero esto no es nada raro en él. Y Harris afirmó que el pueblo ya estaba aburrido de Trump y que esto se manifestaba en sus manifestaciones que, según ella, eran relativamente pequeñas y que se vaciaban rápidamente. Pero, repito, el debate no se degeneró en un pleito de insultos. Quizás esto se debió a un noble gesto de Harris quien se acercó a Trump para darle la mano al subir al podio del debate presidencial. En todo caso, fue un gesto que seguramente ayudó a la imagen de la actual vicepresidente.
Después de que terminó el debate, que duró 90 minutos, los medios norteamericanos e importantes canales del resto del mundo se dedicaron a analizarlo y a tratar de ver quién ganó y quién perdió. No sorprendentemente los medios de centro e izquierda notaron que el debate había sido serio y declararon ganadora a Harris. Por su parte, FOX —el medio de derecha más importante de Estados Unidos— declaró a Trump ganador. Sin embargo, algunos de los “sabios” de FOX se mostraron inconforme con los resultados del debate y hasta criticaron a Trump por no haber sido más agresivo con Harris a como lo había sido en debates anteriores con Hillary Clinton y Joe Biden. Algunos representantes de ambos campos también criticaron a los moderadores del debate de no haber sido imparciales. Esto suele pasar frecuentemente después de los debates televisados.
Por ahora la pregunta del millón es si habrá o no otro debate. Dos o hasta tres debates han sido la norma en la Unión Americana, y aquellos norteamericanos adictos a la política claramente preferirían una segunda vuelta entre Harris y Trump. La vicepresidente Harris también está a favor de un segundo debate, pero Trump se ha negado a él alegando que ya ha ganado dos debates: el primero con Biden y el segundo con Harris. Ambas posturas reflejan, sin duda, como sus respectivas campañas están midiendo el estado de la elección. Según algunas encuestas recientes, Harris ha aventajado recientemente a Trump en varios estados «campo de batalla» y ella claramente considera que un último debate le beneficiaría. Trump, por su parte, parece temer que un segundo encuentro con Harris podría perjudicarlo en vista que las más recientes encuestas apuntan a que Harris está creciendo en popularidad. La verdad es que la elección está acercándose a la recta final. Aunque los votos no serán contados hasta el 5 de noviembre, los estados permiten que sus ciudadanos voten por correo, y muchos de estos ya están depositando sus votos en los buzones del correo, aunque estos no serán contados hasta el 5 de noviembre.
El autor fue embajador de Nicaragua en Estados Unidos y actualmente es ciudadano nicaragüense desterrado viviendo en Washington.