Anner Herrera, de 18 años, es el más joven de los 135 excarcelados y desterrados políticos, enviados en un vuelo directo a Guatemala por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Es originario de Jinotega y fue detenido el 19 de abril de 2023, cuando solo tenía 16 años, únicamente por portar una camiseta alusiva al quinto aniversario de las protestas sociales de 2018.
“El 19 de abril de 2023, a eso de las 2:00 de la tarde, dos personas en la calle central de Jinotega me tomaron fotos descuidado. Fueron a la Policía y me denunciaron. Luego, llegaron dos patrullas, dos motos, y ahí mismo en la calle central de Jinotega me detuvieron, me dijeron que me habían denunciado por andar la camiseta y me trasladaron a la estación de Jinotega”, recordó Herrera en entrevista con LA PRENSA.
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Herrera asegura que se puso la camiseta alusiva al quinto aniversario de la Rebelión de Abril de 2018 porque “quería hacer algo” por el país, recordar que hubo personas asesinadas por protestar y que a muchos se les seguían violentando sus derechos.
Obligado a desnudarse en el Distrito Tres de la Policía
El 23 de abril de 2023, Herrera fue trasladado de Jinotega hacia el Distrito Tres de la Policía en Managua, donde fue interrogado constantemente y sufrió torturas psicológicas y abusos.
Denunció que el encargado de interrogarlo primeramente fue el propio director de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), hoy despojado de ese cargo, el comisionado general Luis Pérez Olivas.
“Me dijo que me encontraron cosas en mi celular, grupos contra el Gobierno, y que por eso me iban a tener muchos años preso. Me amenazó también con meter presa a toda mi familia”, apuntó Herrera.
Denunció que en ese centro policial lo obligaron a desnudarse, hacer sentadillas sin ninguna prenda encima, frente a oficiales de la Policía y, posteriormente, ponerse un traje azul.
El 17 de mayo de 2023 fue llevado a juicio y junto con otros cuatro presos políticos fueron condenados por cometer «ciberdelitos y menoscabo por traición a la patria».
«Nos dijeron que éramos una banda organizada de Mentes Libres. Yo nunca los había visto a todos ellos. Me condenaron a cinco años de cárcel», denunció Herrera.
Torturas en La Modelo
El 9 de junio de 2023, 19 días antes de que Herrera cumpliera 17 años, fue trasladado al Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como La Modelo, donde dejó de sufrir interrogatorios, pero le negaban medicinas cada vez que se enfermaba y los alimentos que recibía, a su juicio, eran pésimos.
También sufrió junto con los demás presos políticos al menos dos falsos avisos de liberación, en que los funcionarios les exigían cambiarse, barbearse y bañarse, «porque van fuera».
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En La Modelo, denunció, también vivió otro momento traumático cuando los funcionarios hicieron que todos se desnudaran e hicieran pechadas frente a ellos, luego de realizar una requisa en toda la galería.
«No me pude despedir de mi madre»
Anner Herrera, antes de ser detenido, estudiaba quinto año de secundaria y trabajaba en la agricultura junto a su familia en Jinotega. Destaca que en todo el año y cuatro meses de encierro injusto no pudo ver a su madre, porque él mismo le pidió que no llegara a las visitas para evitar que fuera perseguida.
El 4 de septiembre pasado, desde las 4:00 de la tarde los hicieron bañarse, barbearse y nuevamente despertaron la esperanza de que iban libres. Los hicieron cambiarse de ropa, pero como los volvieron a meter a las celdas, pensaron que otra vez era una burla.

«Después ya nos volvieron a sacar, luego habló con nosotros el encargado de Estados Unidos y nos dijo que por acuerdo nos iban a sacar a Guatemala. Sentí felicidad porque iba a volver a la libertad después de tanto tiempo detenido», afirmó Herrera.
La primera persona a la que llamó una vez que llegó a Guatemala fue a su prima, quien luego lo comunicó con su madre. «Lo primero que me dijo es que no lo podía creer, que no podía creer que estuviera libre y lloramos mucho de alegría», recordó.
Anner Herrera asegura que se aferró a la esperanza de libertad y siempre pensó durante su encierro que «no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista», por lo que animó a los familiares de los más de 30 presos políticos que todavía quedaron en las cárceles del país que «sean fuertes, porque así como nosotros salimos de esto, ellos también lo van a lograr».