Este es un año electoral en los Estados Unidos (EE.UU.). Los norteamericanos elegirán a cientos de senadores, diputados y alcaldes, pero la elección que más interés despierta es la de presidente de la república.
Después de una serie de elecciones primarias y de convenciones de los dos partidos estadounidenses —el demócrata y republicano— Kamala Harris y Donald Trump se disputarán la Presidencia. Ella es demócrata y él es republicano.
Ambos son políticos veteranos. Harris es hija de inmigrantes. Su padre nació en Jamaica y su madre es de la India. Y ella se autodescribe como morena. Ha ocupado cargos políticos en California, su estado natal, y a nivel nacional. Representó a California en Washington como senadora y fue electa vicepresidente de la república en 2020 en fórmula con el presidente Joe Biden, cargo que todavía ostenta. Y al desistir Biden de buscar un segundo período como presidente después de su desastroso debate con Trump, él nombró a Harris como su candidata para la Casa Blanca y los demócratas la confirmaron en su Convención Nacional.
Donald Trump, por su parte, es oriundo de Nueva York y esta es la tercera vez que se lanza como candidato a la Casa Blanca. Ganó la elección de 2016 contra Hillary Clinton, pero perdió en 2020 contra Joe Biden. Trump heredó cientos de millones de dólares de su padre neoyorquino. Su madre, por otro lado, fue inmigrante. Nació en Escocia. Y su esposa es de Eslovenia. Curiosamente, aunque la inmigración es uno de los temas más importantes en esta elección ¡tres de los cuatro padres de los dos candidatos y la esposa de uno de ellos son inmigrantes!
Los temas más importantes en la contienda presidencial son el gran flujo de inmigrantes ilegales, la mayoría de países latinoamericanos que entraron “mojados” por la frontera sur, la economía, el crimen y el rumbo que lleva el país. Para Trump y los republicanos, el actual gobierno demócrata está convirtiendo a la Unión Americana en una “república bananera”. Los demócratas rechazan esta crítica y afirman que el país anda bien. Como prueba de esto señalan que su crecimiento económico es el más alto de los países desarrollados del mundo, que el desempleo anda por tan sólo un cuatro por ciento y que la inflación está bajando.
Aunque la fecha oficial de la elección es el 5 de noviembre, en EE.UU. millones de norteamericanos votarán mucho antes, enviando sus boletas anticipadamente por correo, aunque todavía no pueden hacerlo por internet. Y las encuestadoras se dedican a valorar como anda la elección entrevistando a cientos de miles de norteamericanos.
¿Qué nos dicen las encuestas en estos, los últimos días del verano norteamericano cuando mucha gente están regresando de sus vacaciones?
Primero, que Harris tiene una ventaja de 2 por ciento sobre Trump a nivel nacional. Recordemos que hace algunos meses el presidente Biden se perfilaba como el candidato demócrata. Sin embargo, después de su desastroso desempeño en su único debate con Trump, Biden se retiró de la contienda y cedió su espacio a Harris, su vicepresidente. Desde ese entonces, Harris ha ido subiendo en las encuestas. Sin embargo, en los siete estados “campo de batalla” en donde la elección está más reñida, Trump va arriba en cuatro (Arizona, Carolina del Norte, Georgia y Nevada). Harris lleva ventaja en los tres otros (Michigan, Pennsylvania y Wisconsin).
Segundo, hoy prácticamente hay un empate entre ambos candidatos. Pero en los próximos meses esto podrá cambiar. Supuestamente habrá un debate entre Harris y Trump el 10 de septiembre, aunque Trump está vacilando en cuanto al canal de televisión que lo pasará. Y es hasta posible que habrá otros debates, pero eso está por acordarse. Este o estos debates podrán resultar en un “probable ganador”.
Tercero, aunque la elección presidencial es la que más interés despierta, la tercera parte de los senadores y todos los diputados estadounidenses también tendrán elecciones. Actualmente los republicanos y los demócratas tienen una ligera mayoría en la Cámara Baja y en el Senado, respectivamente, del Congreso. Y el resultado de estas elecciones también es importante. Si tanto la Casa Blanca como el Congreso quedan en manos del mismo partido, el gobernar se facilitará. Pero si esto no ocurre, el impulsar la agenda —ya sea de la Casa Blanca o del Congreso— será más complicado.
Cierro con una última reflexión. Aunque hay dos candidatos en la elección presidencial estadounidense, por su personalidad “sui géneris” Donald Trump es el que más interés despierta, y por mucho. La mayoría de los norteamericanos o lo adoran o lo detestan. Por eso pienso que este año sólo hay un candidato en esta elección. Además, creo que un número récord de norteamericanos podrían participar en esta elección, ya sea para llevar a Trump a la Casa Blanca… o para impedir que logre un segundo período presidencial.
El autor fue director del Banco Mundial y Embajador de Nicaragua en EE.UU. Fue desterrado por la dictadura Ortega/Murillo y vive en Washington.