A mi juicio y al de muchos opinantes sobre política, la convención demócrata que acaba de ratificar por unanimidad a Kamala Harris y su fórmula es por mucho una de las convenciones más grandiosas en todo sentido y ha metido de lleno al Partido Demócrata en la carrera por la presidencia de los Estados Unidos, con muchas probabilidades de lograr la victoria y mantenerse en la Casa Blanca por cuatro años más.
La gran mayoría de los comentarios sobre la convención han sido positivos. La verdad es que la vertiginosa ascensión de Kamala Harris hasta convertirse en candidata de los demócratas a la Presidencia de Estados Unidos el pasado jueves en Chicago, con su discurso de aceptación para la elección del próximo 5 de noviembre, lo hizo en un ambiente de euforia en el United Center, donde los miles de invitados y delegados que abarrotaban el estadio la recibieron con una intensa ovación que los últimos cuatro días acogió la convención de un partido que renace. Y tal como afirmé en un reciente artículo, que el desfile de personalidades, expresidentes demócratas, artistas, miembros relevantes de la comunidad la apoyarían, así fue. Entre ellos sobresalen los Obama y los Clinton. La sorpresa de la noche del miércoles fue Oprah Winfrey, la estrella de la televisión, una de las mujeres negras más famosas de Estados Unidos, que dio un emotivo discurso. Otra leyenda del espectáculo, el músico Stevie Wonder, actuó en directo. Ambos pidieron el voto para Harris, solo por mencionar unos cuantos.
Desde la renuncia del presidente Joe Biden acompañada de la solicitud de apoyo para Kamala Harris, las sorpresas no han dejado de sucederse. En menos de 24 horas colectó para su campaña más de cien millones de dólares. Al momento de escribir este artículo se afirma que ya sobrepasó los 500 millones en recaudaciones y por si fuera poco, los llenos completos en los lugares en donde se ha presentado deben mantener acalambrado como decimos los nicaragüenses, a Donald Trump, que en sus mítines políticos no logra reunir ni la mitad de los asistentes que logra Kamala. Podría seguir escribiendo o mejor dicho transcribiendo los comentarios favorables sobre Harris, pero prefiero referirme a las encuestas que la sitúan delante de Trump en todos los estados claves.
Otra faceta de esta mujer que está haciendo historia, es que ha demostrado un conocimiento pragmático de la política exterior de los Estados Unidos por su compromiso de seguir apoyando a Ucrania, la OTAN e Israel.
Termino asegurando que Kamala es la peor pesadilla que pudo sucederle al aspirante a la reelección Donald Trump y dudo mucho que pueda remontar los números de las encuestas y más bien creo que estos irán favoreciendo más a Kamala, a medida que avance la campaña política que culminara el cinco de noviembre. Campaña que independientemente de su resultado, pueden estar seguros de que afectará de alguna manera a muchos países alrededor del mundo.
Este es mi quinto artículo en que me pronuncio sobre las elecciones en los Estados Unidos y en todos he advertido a los votantes estadounidenses sobre los peligros de elegir al expresidente Trump, por muchas razones, entre ellas porque lo considero un mitómano racista, pero por sobre todo por las continuas calumnias y falsedades que vierte sobre los inmigrantes, pues no es cierto que todos son ladrones, asesinos, drogadictos como lo afirma en sus discursos políticos de su partido. Otra de las afirmaciones que hice sobre la campaña de Trump, era que se quedaría solo, que ningún expresidente republicano lo apoyaría y en esto incluía a miembros relevantes de la sociedad norteamericana y hasta ahora no se ha visto en las tarimas a ninguno de ellos.
Finalizo vaticinando una campaña dura, sucia por parte de Trump, pero poco a poco veremos en las encuestas cómo Kamala se irá distanciando de su contrincante y creo firmemente que será una buena presidenta con muchas posibilidades de lograr una reelección.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.