La dictadura Ortega Murillo continúa con la ola de secuestros contra sacerdotes y laicos en Matagalpa. Este lunes, activistas y opositores denunciaron el arresto del sacerdote Jarvin Tórrez, rector del Seminario de Filosofía San Luis Gonzaga y párroco de la iglesia Santa María de Guadalupe, en el barrio Guanuca, de la Diócesis de Matagalpa.
Con el arresto de Tórrez ya suman nueve sacerdotes que han sido detenidos desde el pasado 27 de julio, cuando el régimen inició una nueva etapa de acoso y detenciones a líderes religiosos.
También se reportó la detención de Lesbia Rayo Balmaceda, de la comunidad Los Cardones, Matagalpa y secretaria de una parroquia en Sébaco.
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«De momento no hay mucha información, pero sí se llevaron a Lesbia con el cuento de que se la llevaban para hacerle unas preguntas. Al final la dejaron», dijo una fuente a LA PRENSA.
Sin embargo, este martes 6 de agosto se conoció que la Policía la liberó el lunes por la noche.
Estos son los nueve sacerdotes presos entre el 26 de julio y este 5 de agosto:
- Ulises René Vega Matamoros
- Edgar Sacasa Sierra
- Víctor Godoy
- Frutos Valle
- Jairo Pravia
- Marlon Velázquez
- Raúl Francisco Villegas
- Fray Silvio Romero (Diócesis de Juigalpa)
- Jarvin Tórrez
“Pareciera que la intención es dejar sin sacerdotes a los feligreses de las Diócesis de Estelí y Matagalpa. De lo que sí se puede hablar es de una intensificación de la persecución religiosa. Las parroquias siguen asediadas, los sacerdotes siguen bajo vigilancia, no se permite expresar libremente la fe por medio de procesiones, a menos que sean muy vigiladas. Por lo tanto, se está evidenciando que el régimen utiliza la crisis en Venezuela para hacer de las suyas en Nicaragua”, declaró el periodista especializado en temas religiosos, Israel González Espinoza, en declaraciones anteriores a LA PRENSA.
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Un sacerdote, consultado bajo condición de anonimato por temor a represalias, aseguró a LA PRENSA que luego del destierro de monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, se creó una “falsa tranquilidad”, pero la persecución contra la Iglesia católica se mantiene.
“Lo que hubo fue una falsa tranquilidad. Mucho se pensó que yéndose monseñor Rolando Álvarez iban a cesar las hostilidades contra la Iglesia, pero no fue así. Era una aparente tranquilidad para dar una nueva embestida contra la Iglesia y en este caso, en la Diócesis de Estelí”, manifestó el religioso.