La madurez futbolística del Diriangén le permitió acabar con su mala racha histórica contra rivales hondureños en la Concacaf. Miró a la cara al Motagua, un club histórico del área, le quitó el balón por momentos, le cerró los espacios y le ganó todos los duelos individuales en el área anulando a sus temibles delanteros Rubilio Castillo y Agustín Auzmendi para conseguir un triunfo 2-1 histórico que pone a soñar a Diriamba con el boleto a los cuartos de final de la Copa Centroamericana.
Ordenado con una línea de cinco jugadores en el fondo, el Diriangén manejó los tiempos y la intensidad del juego. Del ritmo en la salida que le daban los centrales para abrir por las bandas o conectar con Jason Coronel dependió la maniobra. Si el volante del Motagua no regresaba se soltaba el lateral y profundizaba el juego para finalizar con un centro. Así nació un tiro de esquina que terminó en gol de Justing Cano (10). El argentino Matías Galvaliz colgó el balón en el punto de penalti. Cano saltó más que el central para llenar de júbilo a los más de 1,500 aficionados que llegaron este martes por la noche al Estadio Cacique.
El Motagua no sabía por dónde entrar. Todos los pasillos estaban cerrados. Jason Coronel se multiplicó en el medio campo respaldado por Galvaliz y Carlos Torres, quienes apoyaron en acciones defensivas. Galvaliz manejó los tiempos del juego dando pausas y ensanchando el campo para aprovechar los espacios. Las Águilas Azules no sabían qué hacer. Estaban desesperados e impotentes que tomaron malas decisiones como la entrada de Castellano (54) que lo mandó a las duchas con roja directa. El partido parecía cómodo para el local, pero una desconcentración en un tiro libre le permitió igualar a Luis Vega (63) que sacó mentalmente del juego al Diriangén.
Cuando el optimismo estaba por extinguirse llegó una jugada que cambió el curso de la historia. Un tiro de esquina cobrado en corto por Anyelo Velásquez acabó en la cabeza de Luis Fernando Copete (89) provocando una euforia colectiva. El Diriangén rompe una racha de 11 partidos (10 derrotas y un empate) sin ganar contra rivales hondureños.