Durante el nuevo período de nuestra historia que arrancó con la elección de Daniel Ortega con el 38 % de los votos en 2006, tuvieron lugar 4 reelecciones: una alterna, la de Ortega en el 2006 y tres consecutivas, Daniel Ortega en 2011, 2016 y 2021. Todo un récord histórico. También tiene lugar el cierre de todos los medios independientes y confiscación de sus bienes. Se confiscan arbitrariamente los medios de comunicación independientes La Prensa, Confidencial, 100% Noticias y Radio Darío y se les niega la licencia para seguir operando a otras radios independientes en todo el territorio nacional.
Otro récord histórico: ningún gobierno en la convulsa historia de Nicaragua había confiscado medios de comunicación. En el contexto de las protestas sociales del 2018, el 21 de abril de ese año fue asesinado el periodista Ángel Gahona mientras cubría en vivo las protestas sociales en su natal ciudad de Bluefields. Su muerte aún permanece en la impunidad. También tiene lugar por primera vez en nuestra historia, el exilio gradual y masivo de casi todos los periodistas independientes y el encarcelamiento de algunos por ejercer su profesión, como es el caso de Víctor Ticay, periodista del Canal 10, quien fue encarcelado, procesado y condenado a cinco años de cárcel por transmitir en vivo una procesión religiosa durante la Semana Santa en abril de 2023.
Otro ejemplo insólito de intolerancia y persecución contra cualquier forma de libertad de expresión es el encarcelamiento del muralista Kevin Laguna, quien tiene más de 200 días de haber sido encarcelado en condiciones inhumanas por el hecho de haber intentado pintar el rostro de Sheynnis Palacios, Miss Universo, en una pared de la ciudad de Estelí poco después que esta ganara el certamen universal. A partir de junio del 2021 tuvo lugar el encarcelamiento de todo el liderazgo político opositor incluyendo siete precandidatos presidenciales, otro récord histórico que nunca se había visto en la convulsa historia de Nicaragua. El 9 de febrero del 2023 se expulsó en un avión a los Estados Unidos a 222 presos políticos, el mismo día se les declara “traidores a la patria”, se les confisca sus pensiones de vejez del INSS y se les declara en estado de apatridia y gradualmente se les confiscan todos sus bienes. Lo mismo ocurrió con 94 destacados ciudadanos opositores que ya estaban en el exilio levantando su voz contra la dictadura. También se restringe, persigue y criminaliza la libertad de culto. Se encarceló y más tarde expatrió a más de 35 sacerdotes católicos.
El gobierno de Ortega también ha encarcelado y criminalizado a pastores evangélicos y trabajadores de Puerta de la Montaña. Desde el 2021 hasta la fecha, autoridades han cerrado y confiscado los bienes de más de 4,000 organizaciones (ONG) de la sociedad civil, desarticulando todas las formas de organización de la sociedad civil. Las instituciones educativas más notorias confiscadas, que tenían decenas de años de existencia, son la Universidad Centroamericana (UCA) y el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae). La más mínima señal de libertad de expresión, como ondear públicamente la bandera nacional o pintar un mural, ha sido castigado con arresto arbitrario.
La dictadura de Ortega y Murillo prohíbe terminantemente las protestas callejeras e incluso, las procesiones religiosas. Se han cerrado muchas radios locales, entre las cuales cabe destacar el reciente cierre de Radio María, una radio que se dedicaba al culto religioso y la expulsión arbitraria y destierro a los Estados Unidos de la periodista nicaragüense Nohelia González, exjefa de información del Diario La Prensa, quien laboraba para dicha emisora católica. Según un reciente informe de la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) divulgado por el director ejecutivo de la misma, Guillermo Medrano, ya suman 263 periodistas independientes que han sido obligados al exilio y en 8 de los 17 departamentos del país la práctica periodística es nula.
Desde la represión desatada tras las protestas sociales del 2018, que dejó un saldo de 351 muertos, en su gran mayoría manifestantes desarmados, hasta la fecha, Nicaragua vive de hecho un estado de excepción, un estado policial que lleva vigente seis años consecutivos, sin duda otro récord histórico. En cuanto a la variable de la reelección presidencial examinada en este ensayo, tomando en cuenta su primer período de 1985 a 1990 y los 4 períodos comprendidos entre el 2006 y el 2026, Daniel Ortega habría completado 25 años en el poder. Ningún gobernante de Nicaragua ha logrado esta “proeza” en una historia plagada de dictadores. Pero no solo Ortega se ha logrado reelegir cuatro veces consecutivas, sino que de hecho ya ha logrado heredar el poder a su propia esposa Rosario Murillo, en el primer eslabón de la dinastía. Este es otro récord histórico, porque ningún presidente anterior había logrado traspasado el poder a su esposa y esta ostensiblemente prepara a sus hijos para el continuismo dinástico.
De este repaso histórico se pueden derivar varias conclusiones que validan la tesis de que la reelección presidencial ha sido y es inversamente proporcional a la libertad de expresión y directamente proporcional a dictadura, represión y guerras civiles. Por el contrario, en los escasos períodos de nuestra historia que ha habido elecciones libres, no reelección presidencial y alternabilidad en el ejercicio del poder, se ha respetado la libertad de expresión y de prensa, el país ha gozado de paz y progreso social.
La conclusión obligada es que para garantizar que la tercera República tenga una vigencia prolongada y no efímera, la nueva Constitución debe de tener toda suerte de candados que prohíban la reelección presidencial definitiva, solo así podremos garantizar la libertad de expresión y de prensa que es fundamental para la vigencia efectiva de la democracia republicana, porque constituye, como decía mi padre, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, la salvaguarda de todas las demás libertades del ser humano.
Este artículo es un extracto de un trabajo investigativo realizado para Expediente Abierto. El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, expreso político expatriado y autor del libro testimonial Destinos heredados.