Venezuela hoy como Nicaragua ayer

En estos días, Venezuela —o mejor dicho el pueblo venezolano— vive entre la esperanza y la incertidumbre. Por un lado, la esperanza en el triunfo de la oposición en la elección presidencial del domingo 28 de julio; por el otro, la incertidumbre de que la dictadura de Nicolás Maduro reconozca el resultado de la votación si le fuese desfavorable.

Algunos analistas independientes no descartan que Maduro pueda ganar la elección. Pero, aunque en política cualquier cosa puede suceder, lo cierto es que todas las encuestas confiables auguran la victoria de la oposición. No se trata de triunfalismo político subjetivista.

La esperanza de la mayor parte del pueblo venezolano en el triunfo de la oposición es que con este se abriría el camino a la libertad, la democracia y el fin de la pavorosa crisis económica causada por la revolución. Pero si el régimen no reconoce el triunfo opositor, como se pueden entender las amenazas del dictador Maduro de que podría provocar el caos, un baño de sangre o un golpe de Estado, la crisis se agravaría y el país se hundiría en el totalitarismo absoluto, como el de Cuba.

Esta situación de Venezuela no es idéntica, pero sí semejante a la de Nicaragua en vísperas de las elecciones del 25 de febrero de 1990, cuando el voto popular a favor de la oposición democrática decretó el fin de la primera dictadura sandinista.

Los comandantes de la Revolución sandinista se resistían a reconocer el triunfo electoral de la Unión Nacional Opositora (UNO) y la presidenta electa, doña Violeta Barrios de Chamorro. Pero una poderosa presión internacional los obligó a reconocerlo, no sin antes arrancar concesiones fundamentales, entre ellas una amnistía general que los protegió de probables acusaciones judiciales. Y además, o sobre todo, retuvieron el control sobre el Ejército, la Policía, los cuerpos de seguridad del Estado y la judicatura.

El equipo de doña Violeta tuvo dos meses para negociar los acuerdos que aseguraron la transición pacífica del gobierno, a cambio de las onerosas concesiones que arrancó el sandinismo. El de la oposición triunfante de Venezuela tendría cinco meses y diez días, desde la elección el 28 de julio hasta la toma de posesión presidencial el 10 de enero, para negociar los acuerdos de transición. Por supuesto que esto siempre y cuando la oposición gane la elección y el régimen chavista reconozca su derrota y acepte entregar el gobierno.

Ya se verá. Entretanto, es interesante recordar como dato histórico otra similitud de las elecciones del 25 de febrero de 1990 en Nicaragua con la del 28 de julio próximo en Venezuela. Nos referimos a que en ambas participaron diez candidatos presidenciales.

En las de Nicaragua fueron Daniel Ortega de la dictadura del FSLN, doña Violeta como abanderada de la UNO y otros ocho candidatos de pequeños partidos que se proclamaron independientes, pero entre todos sacaron solo el 4.44 por ciento de los votos. Ahora, en la elección de Venezuela el domingo próximo participarán el dictador Nicolás Maduro, Edmundo González de la Plataforma Unitaria Democrática, y otros 8 aspirantes inscritos por pequeños partidos que se dicen opositores.

Si finalmente se realiza con normalidad la elección de Venezuela y se cuentan los votos honestamente, veremos cómo sería la distribución de los votos que esperamos favorezcan ampliamente al candidato de la democracia, Edmundo González Urrutia.

Ese hecho de trascendencia histórica debilitaría significativamente a la alianza de las dictaduras del siglo 21 en América Latina y el Caribe. Y fortalecería la lucha por la recuperación de la democracia en los países donde ha sido eliminada, como Nicaragua.

Editorial

COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    El gran problema es que hay quienes no comprenden que no solo de pan vive el Hombre. Hay quienes le dan mas importancia a la soberania e independencia Nacional, por las que estan dispuestos a los mayores sacrificios economicos contra los extranjeros que pretenden imponer sus ideas, opiniones e intereses en sus Paises. Asi ha sido, asi es y asi sera. Bolivar, Marti, Sandino, Zeledon, etc,etc, han sido un ejemplo de Heroismo Nacionalista aun con cualquier defecto personal que hayan tenido, lo mas importante es que deben ser los Pueblos de cada Pais los que decidan sus futuros sin amenazas e injerencias extranjeras.

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