En la primera página del Diario LA PRENSA del 25 de julio de 1980 se publicaron con mi firma tres preguntas dirigidas al comandante de la revolución Humberto Ortega Saavedra, que luego fueron reproducidas en la página 59 de mi libro Un cauce hacia la democracia, publicado en 1983. https://www.enriquebolanos.org/libro/cauce_hacia_democracia
Decía en un remarco de LA PRENSA: “En su extenso y emotivo discurso del sábado 23 de julio especificando cómo serían las elecciones que posiblemente se lleven a cabo en 1985 usted dice: estas elecciones son elecciones para mejorar el poder revolucionario, pero no para rifar quién tiene el poder aquí, porque aquí el poder lo tiene el pueblo a través de su vanguardia, el Frente Sandinista de Liberación Nacional y su Dirección Nacional”. “Tres preguntas se derivan de su interesante afirmación: primero: ¿por cuánto tiempo ha sido electa por el pueblo la vanguardia de que usted habla?, ¿indefinidamente? Segundo: si ha sido electa indefinidamente, entonces ¿para qué hablar de elecciones?, hablemos mejor de dictadura, porque solo las dictaduras se adjudican la representación indefinida y omnímoda del pueblo. Y en tercer lugar, si siempre ganará la ‘vanguardia’, ¿en qué se diferencian sus elecciones con las de antes, cuando la rifa siempre se la sacaba Somoza?”
Debo reconocer, que el general retirado Humberto Ortega ha evolucionado mucho desde que pronunció aquellas palabras con olor a dictadura. Prueba de ello es que ahora se encuentra aislado, primero bajo arresto domiciliario y luego hospitalizado bajo custodia policial y ha perdido totalmente su privilegio, el único que lo tenía en Nicaragua, a la libertad de expresión.
El general comprendió que la única salida de Nicaragua de la crisis en que se encuentra es un proceso electoral libre, donde se rife el poder y “caiga la rifa” en las urnas donde caen la mayoría de los votos, que es lo que distingue a las democracias de las dictaduras. También abogaba el general en su última entrevista, para que su hermano y su cuñada dejen de gobernar en una forma autocrática y proponía un centro democrático cuyo eje sea el respeto a las libertades individuales. Pedía también un diálogo con la oposición con miras a un proceso electoral limpio en el 2026 y lo más importante, que al parecer provocó la reacción: advertía contra la sucesión familiar dinástica argumentando que sería inaceptable por falta de méritos históricos de sus posibles sucesores. ¿Qué demócrata de carta cabal podría estar en contra de estos enunciados, que tienen tanto o más valor, viniendo del propio hermano del dictador?
El general en retiro Humberto Ortega abogaba por elecciones donde esté en juego el poder; por el contrario, su hermano Daniel prefiere imponer el modelo de elecciones donde no se “rife” el poder, incluso encarcelando a todos los precandidatos como lo hizo en noviembre de 2021 y en su devenir autoritario ha sustituido en la famosa frase la palabra “vanguardia” por la palabra “familia”, que será la que siempre se sacará la “rifa”. En la historia de Nicaragua esa ha sido la eterna pregunta: ¿serán elecciones donde se rife (esté en juego) el poder, o serán elecciones fraudulentas para confirmar a una vanguardia, a un individuo, o a una familia en el poder. Mi padre luchó toda su vida por votar en elecciones donde se rifase el poder, no en el sentido de la suerte, sino en el sentido del respeto a la voluntad del pueblo expresada en un proceso electoral limpio, justo, ampliamente observado nacional e internacionalmente y en igualdad de condiciones. Nunca pudo votar, el poder no se rifaba entonces, ni ahora.
En 1989 tras una guerra civil y una economía en bancarrota, presionados por los factores internacionales (la correlación de fuerzas) y los acuerdos de paz de Esquipulas II, Daniel Ortega optó por aceptar elecciones donde estuviera en juego el poder. Con los dados cargados y las encuestas a su favor estaba seguro de que ganaría, pero no fue así.
Al recuperar el poder 16 años después en elecciones donde se rifaba el poder, Daniel Ortega llegó al convencimiento de que nunca más debería participar en elecciones donde el poder estuviese en juego y eso es lo que nos tiene donde estamos. Su hermano Humberto ha comprendido que la salida a la crisis actual es la misma que en 1989… y eso es lo que lo tiene donde está.
El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, expreso político expatriado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados”