Una mujer de iniciales G.F.L., de 41 años, originaria de Waspam, en el Caribe Norte de Nicaragua, fue sentenciada este jueves a un año y ocho meses de prisión, tras ser declarada culpable del delito de violencia intrafamiliar cometida contra su hija de 3 años.
El hecho ocurrió el 23 de abril de este año, cuando la mujer encontró a la menor de 3 años de edad desnuda, en uno de los cuartos de la vivienda, junto a un niño de 4 años.
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La mujer, detallan reportes de medios oficialistas, primeramente golpeó a la menor con una chinela y luego causó quemaduras en los genitales de su hija.
La niña, posterior a la agresión, fue trasladada al Hospital Primario Oswaldo Padilla, de Waspam, donde los médicos confirmaron las lesiones por quemaduras, pero, según los reportes, no encontraron ninguna otra alteración que denotara una violación o abuso sexual.
El juez Javier López Taylor, del Juzgado Penal Especializado en Violencia de Bilwi, Caribe Norte, fue el encargado de imponer la sentencia contra la madre de la menor, luego que esta admitiera la agresión contra su hija.
Menor requiere intervención psicológica sistemática
Las secuelas en menores de edad que sufren violencia dentro de sus hogares, ya sea perpetrada por madres, padres, abuelos o cualquier otro familiar, pueden ser tan profundas que afecten su desarrollo y tienen que ser sometidos a sistemáticos procesos de terapias que los ayuden a superar esos traumas, refiere una experta en Psicología consultada por LA PRENSA.
Sobre el caso de la menor, valoró la especialista, es claro que habrá «una secuela traumática bastante severa», que, a su juicio, incluso «en el proceso de crecimiento siempre ser una secuela, porque la niña no va a olvidar por qué ocurrió», sobre todo si quedara en los genitales de la menor una cicatriz visible para ella.
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Planteó que es importante que se valore qué va a pasar con la menor una vez su madre salga de la cárcel y cómo eso podría repercutir en ella, ya que «no sabemos si le puede hacer algo más grave, si la puede culpabilizar por terminar en la cárcel, si la puede seguir maltratando por todo o por nada, o bien puede ocurrir que la menor no quede en manos de la mamá y esto también será para la niña parte de la secuela, porque va a tener claro que su mamá no está por lo que ocurrió, dejando en medio la culpa».
En este contexto, la experta en Psicología resaltó que la menor requiere «atención especializada, muchísima intervención sistemática, bien vigilada, con respaldo familiar para ver que logre sanar».
Además, indicó que en este caso hay otros aspectos que deben ser valorados, entre esto cuestionar por qué ambos niños estaban desnudos, si esto era la primera vez que ocurría, si pasó un solo evento por curiosidad o si uno de los menores desnudó al otro, ya que cuando se pasa de la curiosidad se está frente a lo que a nivel psicológico se conoce como «niños reactivos o sexualizados por un adulto, o un adolescente, es decir un menor repitiendo el mismo rol que alguien más le muestra».