Este jueves, 27 de junio, a las siete de la noche hora de Nicaragua, comenzará el primer debate entre Joe Biden, el actual presidente estadounidense, y Donald Trump quien fue presidente de 2017 hasta comienzos de 2021. El primero es el candidato del partido demócrata y el segundo del partido republicano. El debate será auspiciado por CNN y podrá verse en vivo en Nicaragua en Youtube.
Pasarán cuatro meses y medio entre el debate de este jueves y la elección de 2024 que será el 5 de noviembre. En este interino, está previsto un segundo debate. Este será el 10 de septiembre.
No es la primera vez que Biden y Trump debatirán. Ambos eran candidatos en 2020 y participaron en un par de debates durante esa campaña. Recuero que estos debates fueron duros y hasta caóticos. Ambos candidatos fueron agresivos en sus intervenciones y en repetidas ocasiones se interrumpieron el uno al otro. Para evitar una repetición de esto, las reglas del juego acordados para este debate establecen que sólo el que está contestando preguntas de los moderadores tendrá su micrófono encendido. Otro cambio es que esta vez no habrá una concurrencia. Esto para que los candidatos no lleven sus barras para aplaudir a su candidato y abuchear al otro.
Los moderadores del debate serán dos «pesos pesados» de CNN. Me refiero a Jake Tapper y Dana Bash. Ambos tienen años de estar con CNN y gozan de mucho prestigio. Pienso que serán objetivos. Y los candidatos parecen compartir este criterio ya que la escogencia de CNN, Tapper y Bash y las reglas del juego fueron aprobados tanto por Biden como por Trump. Esto hace difícil que los candidatos puedan culpar al formato acordado si les va mal en el debate.
Lo más histórico de este debate es que ambos candidatos están bien entrados en la tercera edad y que ambos han sido presidentes. En cuanto a edad, Biden tiene 82 años y Trump ya cumplió 78. Otra faceta novedosa es que ambos están bajo la sombra de delitos. En el caso de Trump, ya fue condenado de haber violado a una mujer y de haber manipulado su situación financiera para evitar pagar impuestos en Nueva York. En el caso de Biden, su hijo Hunter ha sido encontrado culpable de haber comprado una pistola a pesar de ser adicto a estupefacientes. Esta compra, por ende, era ilegal. La vida de Hunter es también apta para una telenovela ya que ha sido repleta de aventuras amorosas con varias mujeres.
En cuanto a los temas que pudiesen surgir en los debates, uno de los más importantes será la economía. Trump continuamente alega que la economía andaba bien cuando él estaba en la Casa Blanca pero que ha deteriorado bajo Biden. ¿Cuál es la realidad? Según el Fondo Monetario y el Banco Mundial, la economía estadounidense anda bien. El 96 por ciento de la fuerza laboral tiene empleo y la inflación anda baja: 2.9 por ciento. Además, la economía está creciendo a un ritmo de 2,7 por ciento, una cifra buena para una economía madura como la estadounidense. En comparación, el crecimiento de los países europeos es tan sólo 0.4 por ciento. En 2020, el último año de la Administración Trump, la inflación era mucho más alta: 6.5 por ciento. Y ese mismo año la economía sufrió una contracción de 3.7 por ciento.
No todo está perfecto en la economía norteamericana. Por ejemplo, las tasas de interés están altas y están afectando negativamente a la compra y venta de bienes inmuebles y automóviles. Por otro lado, The Economist —el prestigioso periódico británico— calcula que el déficit fiscal estadounidense será igual al 6,3 por ciento del tamaño de la economía este año. Este déficit es alto. ¡Pero es tan sólo la mitad de lo que fue en 2020, el último año de la Administración Trump!
Otros temas surgirán en el debate como, por ejemplo, el acceso al aborto, el deterioro del cambio climático, el apoyo estadounidense a Ucrania causada por su invasión por Rusia, y la postura de Washington en cuanto a la guerra en Gaza. Otra liebre que pudiera saltar es el nivel del crimen en EE.UU. y, por supuesto, el de la inmigración ilegal a Estados Unidos. Pero a mi criterio dos de los temas más importante serán el estado físico y mental de Joe Biden, que se podrá valorar por su comportamiento en el debate, y el malestar que sienten millones de norteamericanos de que las cosas «no andan bien» en el país a pesar de su robusta situación macroeconómica. La última vez que surgió una situación similar fue en 1980 cuando Jimmy Carter era el presidente y Ronald Reagan era el candidato republicano. ¡Y Reagan ganó!
Qué pasará en noviembre es difícil de predecir. Para lo que valga, las encuestas apuntan a una contienda cerrada entre los dos candidatos con una ligerísima ventaja para Trump. Pero esto puede cambiar, y hasta varias veces, en los próximos meses.
Para concluir, hay grandes diferencias entre Trump y Biden, y sus respectivos partidos, en cuanto a los temas que he citado anteriormente. Será interesante ver como los candidatos se manejarán en este debate y el siguiente, y en como los valorará el pueblo estadounidense tanto en los debates como en los próximos meses. En este sentido, Joe Biden tiene una importante ventaja… y desventaja. Sigue en la Casa Blanca, ¡tiene el poder! Y como lo ejerce y se comporta —tanto nacional como internacionalmente— tendrá una gran incidencia en como votarán los norteamericanos en noviembre. El pueblo decidirá a quién encomendar el poder en el próximo cuatrienio. ¡De eso se trata la democracia!
El autor fue canciller de la República y embajador en Estados Unidos.