Nadeska Cuthbert, embajadora de Nicaragua en Zimbabue, con el embajador de Palestina en ese país, Tamer Almassri. Foto: Presidencia

Ortega usa nueva embajada en Zimbabue para estrechar relaciones con países aliados

Al menos con dos embajadores en Zimbabue, la embajadora nicaragüense abordó el tema de las sanciones de Estados Unidos

Cuatro meses después que el régimen abriera oficialmente una Embajada en Zimbabue, un país sin litoral en el sur de África, la embajadora de Nicaragua en ese país africano, Nadeska Cuthbert, realizó visitas a misiones diplomáticas de otros países con los que el régimen de Daniel Ortega desea establecer relaciones diplomáticas.

Esta embajada en Zimbabue es una de las misiones diplomáticas que Nicaragua abrió en 2024. La vocera de la dictadura, Rosario Murillo, anunció que el 6 de febrero de 2024 el servicio exterior de Nicaragua abrió la nueva embajada en el país africano.

Harare, capital de Zimbabue. Foto: Archivo PhotoImages/ LA PRENSA

Según medios de comunicación propiedad de la dictadura, la embajadora realizó visitas a sus homólogos de Argelia, Mahamed Seoudi; de Cuba, Yenielys Regueifens; de Palestina, Tamer Almassri; y de la República Árabe Saharaui, Louali Moussa Zaoui, con el supuesto objetivo de continuar fortaleciendo las relaciones fraternales con las legaciones diplomáticas amigas en Harare.

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Según la información divulgada por los medios de la dictadura orteguista, al menos con dos embajadores en Zimbabue, Cuthbert abordó el tema de las sanciones de Estados Unidos. Estos embajadores fueron el de Palestina y el de Cuba.

En el caso del encuentro con el embajador de Palestina, hicieron hincapié en la «necesidad de que los países se unan contra estas agresiones».

Cercanía política y paralelismo

A criterio del politólogo y excarcelado político, José Antonio Peraza, la dictadura desea acercarse más a países como Zimbabue con los que tiene «afinidad política».

«Ortega está cerrando consulados en Estados Unidos, está abandonando a los nicaragüenses para fortalecer sus relaciones en países de África y Asia porque esos países han mostrado tolerancia y apoyo a la dictadura», dijo Peraza.

El 9 de marzo de 2024, el dictador Daniel Ortega condenó las sanciones de Estados Unidos contra el presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, por corrupción y abusos de derechos humanos.

Nadeska Cuthbert, embajadora de Nicaragua en Zimbabue, con su homólogo de Argelia, Mahamed Seoudi. Foto: Presidencia.

Además, el 28 de agosto de 2023 Ortega felicitó al mandatario de Zimbabue por su «victoria electoral» y reiteró su “compromiso invariable de continuar fortaleciendo los lazos fraternos de solidaridad y hermandad que unen a nuestros pueblos y gobiernos”.

«Zimbabue tiene mucho paralelismo con Nicaragua y como se han construido las dictaduras. Este cambio también se debe a que Ortega está poniendo sedes diplomáticas en países que puedan respaldarlo en la Organización de Naciones Unidas. Quieren estar con países en la órbita de influencia con Rusia y China», refirió Peraza.

El politólogo y excarcelado político, Félix Maradiaga, coincide con Peraza y asegura que el régimen busca más apoyo político, en este caso, a través de una nueva embajada.

Zimbabue
Emmerson Mnangagwa, presidente de Zimbabue. LA PRENSA/AFP

«Las autocracias tienden a respaldarse entre sí para resistir la presión internacional. Al fortalecer sus lazos con otros regímenes autoritarios, Ortega y Murillo pueden contar con aliados que les proporcionen asistencia económica, militar y política, asegurando así su permanencia en el poder frente a cualquier oposición interna o externa», dijo Maradiaga.

El dictador Daniel Ortega en la XXIII Cumbre del Alba, en Venezuela. Foto: AFP

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La Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF) ha dominado la política zimbabuense desde la independencia en 1980 mediante severas represiones a la oposición política, los medios críticos y todas las fuentes de disidencia. El presidente Emmerson Mnangagwa asumió el poder en 2017, después que el ejército interviniera para destituir al veterano presidente Robert Mugabe en medio de divisiones faccionales dentro del partido gobernante.

Zimbabue ha sido criticado por su historial de derechos humanos. La represión a los opositores políticos, activistas y periodistas es común. La libertad de prensa está severamente limitada, y los medios independientes enfrentan hostigamiento y censura.

Política relaciones diplomáticas Zimbabue archivo

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