En el Sistema Penitenciario de Granada se encuentra cumpliendo 720 días de prisión arbitraria Martha Candelaria Rivas, la mujer que se negó a testificar contra un sacerdote. El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo la señala como la supuesta víctima del religioso Manuel Salvador García.
Rivas, quien es originaria de Diriá, Granada, fue detenida y condenada cuando se retractó de las supuestas agresiones por parte del sacerdote.
La versión del régimen transmitida por medios oficialistas señalaba a Rivas como víctima de agresiones físicas y psicológicas por parte del padre García. Además, afirmaron que ambos sostenían una relación “íntima”.
“El día 30 de mayo fui a visitar a este padre Manuel, ahí a la parroquia de Nandaime, llegué entre las 4:00 y 5:00 de la tarde. Entramos, comimos algo ahí y tomamos algo de licor, era Flor de Caña, tal vez me tomé unos cuatro tragos en ese trayecto. Él estaba tomando más que yo. Después tuve el atrevimiento, le cogí el celular y miré un chat, lo malinterpreté, le eché en cara eso a él y después me dijo: ‘Qué barbaridad el atrevimiento porque los celulares son privados’”, citó El 19 Digital a Martha Candelaria Rivas Hernández, un día después de los supuestos hechos.
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En esta versión los medios oficialistas insinuaban que la supuesta agresión había sido porque el sacerdote y la ciudadana sostenían una relación “íntima”. Durante la discusión, el sacerdote sostenía un candado, por lo que al levantar la mano, este impactó en la cara de Rivas Hernández. “Empecé a sangrar y fue entonces que llamé a mi hija, ella se desespera y salió a buscar ayuda que su mamá estaba sangrando, nos volvimos a meter y enllavamos”, afirmó a medios oficialistas Martha Candelaria.
Sin embargo, durante la audiencia de adelanto contra el religioso, Rivas no accedió a firmar la denuncia contra García, agregó que el cura la golpeó de manera «accidental» y negó que ambos tuvieran una relación «íntima», como lo aseguraban los medios oficialistas.
Las autoridades rechazaron su testimonio y la encarcelaron señalándola del delito de “falso testimonio en perjuicio de la administración de justicia del Estado de Nicaragua”, por haber asegurado que el cura la había golpeado. El caso fue llevado en el Juzgado Segundo Local Penal de Granada.