El sultán Abdulrahman Al-Marshad, director ejecutivo del Fondo Saudita para el Desarrollo, está en Nicaragua desde el jueves 6 de junio, para concretar un acuerdo de préstamo de 103 millones de dólares para la construcción y equipamiento del Hospital Departamental Carlos Centeno, en Las Minas, un monto insignificante, según los críticos, considerando que el Reino de Arabia Saudita es uno de los países más ricos del mundo.
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A su llegada al país, Al-Marshad confirmó que esta «es la primera cooperación entre Arabia Saudí y Nicaragua en la construcción de este hospital, cuyo monto oscila en casi unos 90 millones de dólares», aunque el acuerdo de préstamo fue mayor.
El sultán también dijo que espera que «esta visita dé buenos frutos y dé paso a otros proyectos entre ambos países».

Este hospital en Las Minas, precisamente el sector minero de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte del país, beneficiaría a los municipios de Rosita, Bonanza, Mulukukú, Paiwas y las comarcas rurales de su alrededor, lugares caracterizados por la pobreza extrema, la falta de infraestructura vial y azotada constantemente por huracanes.
«Esta obra va a atender aproximadamente al 5 por ciento de la población del país en esa región», dijo el ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, quien firmó el acuerdo en nombre de Nicaragua.

Proyecto de hospital
«El proyecto tiene como objetivo construir el hospital con una superficie de hasta 25 mil metros cuadrados para atender diversas áreas y una capacidad de más de 300 camas médicas. La inversión en el hospital incluye clínicas especializadas en cirugía, inmunización integral de niños, capacitación del personal médico, rehabilitación y departamentos de emergencia, además de brindar diversos servicios de atención médica integral», detalló el propio sultán saudí a los medios oficiales.

El exembajador de Nicaragua en la OEA, Arturo McFields, dijo que este acercamiento con Arabia Saudita responde a la necesidad de la dictadura de Daniel Ortega de buscar aliados en otros continentes, debido al aislamiento regional.
«Ante su orfandad política, Ortega está buscando redireccionar la diplomacia de Nicaragua, sus relaciones internacionales, sus alianzas (…) Él está buscando otro tipo de relaciones, sobre todo en el Medio Oriente y África que son las áreas donde ellos están priorizando abrir embajadas, fortalecer intercambios», dijo McFields.
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Además, McFields señaló que Arabia Saudita es otro país que se quiere posicionar como una potencia mundial a la par de Estados Unidos y China, lo que lo obliga a buscar relaciones en otros países del mundo.
«Sobre todo estos países de Medio Oriente se consideran a sí mismos como las nuevas potencias mundiales y quieren tener un rol más protagónico en la esfera geopolítica internacional. Si bien es cierto está Estados Unidos y China, ellos quieren ser como un tercer bloque de poder», valoró McFields.
Ortega también está en la búsqueda de más países que lo acuerpen en su afrenta contra Estados Unidos, y en este caso, según McFields, «todos los países de la comunidad árabe han venido a tener mayor participación en el área diplomática, política, en el área militar, entonces Ortega donde ve este tipo de relaciones que podrían darle algún tipo de protección o respaldo internacional, que podrían darle algún tipo de apertura, él busca como ofrecer siempre el territorio nacional como una oportunidad geopolítica para estas potencias emergentes», dijo el exembajador.
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Sobre el préstamo, McFields dijo que Arabia Saudita es un país tan rico, que ofrecer este préstamo para un pequeño hospital podría decirse que no les cuesta nada.
Nueva relación
Otro experto nicaragüense en relaciones internacionales dijo que es la primera vez que escuchan una cooperación concreta de Arabia Saudita con Nicaragua. Recordó que en los años ochenta las relaciones con Arabia Saudita «se limitaban al apoyo político en los foros internacionales, principalmente en la ONU y el Movimiento de Países No Alineados».
«El conflicto de este país con Irán y la cercanía de Nicaragua con este último país, así como las alianzas sauditas con los EE.UU. no permitieron un mayor acercamiento en ese entonces. La visita de este alto funcionario del Fondo de Cooperación y la firma de un acuerdo de préstamo para construcción de un hospital son un pequeño gesto de acercamiento con un país que tiene gigantescos recursos, derivados de una de las reservas de petróleo más grandes del mundo», dijo la fuente.
«En términos económicos Arabia Saudita ofrece condiciones de inversión altamente favorables para millonarios de todo el mundo. Quizás esto y no tanto la cooperación humanitaria o las oportunidades de intercambio comercial, hasta hoy inexistentes, pueden explicar en parte este acercamiento entre ambos países», agregó la fuente.
Comparte violación a los derechos humanos
Arabia Saudita es otro país muy criticado por su falta de respeto a los derechos humanos, algo en lo que coincide con el régimen dictatorial de Ortega y su esposa, Rosario Murillo.
Las autoridades persiguen a personas «por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión o asociación», de acuerdo con reportes de Amnistía Internacional.
Se establecen largas penas de prisión o pena de muerte «tras juicios manifiestamente injustos» a muchas de las personas críticas con el Reino.
Particularmente las mujeres son objeto de discriminación, en la ley y en la práctica, ya que carecen de derechos básicos y fundamentales, de acuerdo con los reportes de organismos de derechos humanos.