Este año le toca a Estados Unidos elegir a un presidente y vicepresidente, a todos los diputados nacionales y a la tercera parte de los senadores de la Unión Americana. Estos comicios presidenciales se llevan a cabo cada cuatro años, que coincide con el período en que gobierna el presidente en Estados Unidos.
Las elecciones norteamericanas son importantes para todo el mundo. Pero en nuestro país (Nicaragua) estos comicios son especialmente trascendentales porque Estados Unidos es nuestro socio comercial más importante y la fuente principal —y por mucho— de nuestras divisas tanto por el chorro de dólares que recibimos en remesas de nuestros compatriotas que viven en EE.UU. como por el peso que Washington tiene en las instituciones financieras internacionales —como el Fondo Monetario, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo— que en su conjunto son cruciales para nuestra economía y el bienestar de nuestro pueblo.
La cobertura mundial de estas elecciones se centra en quién ganará la Casa Blanca. Pero las elecciones de ambas cámaras del Congreso —el Senado y la Cámara de Representantes— también son importantísimas porque el Congreso norteamericano incide en la política exterior de Estados Unidos. Por ejemplo, el Congreso aprueba el tamaño y uso de los fondos del presupuesto estadounidense y es el que lo aprueba. Prueba de su importancia lo vimos en el Nica Act de 2018, que nació en el Congreso.
Pocas personas, incluyendo muchos norteamericanos, conocen las reglas del juego de las elecciones estadounidenses. Por eso, en este ensayo procuraré explicarlas, incluyendo algunas curiosidades que son producto de la historia de EE.UU.
Primero, en estas elecciones los estadounidenses escogerán a su presidente y su vicepresidente para los próximos cuatro años. También elegirán a los 435 diputados de su congreso y a 33 senadores, la tercera parte de su Senado. Cada diputado es electo por dos años y los senadores por seis. Ambos pueden ser reelectos las veces que ganen. Sin embargo, los presidentes sólo pueden ser electos dos veces por un período de cuatro años cada vez. Este limitante constitucional fue impuesto en 1951 y fue una suerte de ¨revancha¨ por parte de los republicanos después de que Franklin Delano Roosevelt, un demócrata inmensamente popular, fue electo presidente por cuatro períodos consecutivos.
La elección de los presidentes se lleva a cabo el primer martes de noviembre de cada cuarto año. 2024 es un año electoral y la elección será el 5 de noviembre. Los ciudadanos estadounidenses que tenga al menos 18 años de edad tienen derecho al voto siempre y cuando se hayan inscrito en uno de los cincuenta estados de la Unión Americana o en Washington, D.C., la capital de la república. Pero no sólo los que viven en estos estados y en Washington pueden votar, ni tendrán que hacerlo el propio 5 de noviembre. Millones de norteamericanos votan antes de la fecha de los comicios por correo. Y este voto por ausencia no sólo se limita a los ciudadanos que viven en los Estados Unidos. Aquellos que viven en otros países, incluyendo Nicaragua, también pueden ejercer su derecho al sufragio por medio de votos ausentes. Curiosamente, sin embargo, los puertorriquenses, que gozan de la ciudadanía estadounidense solo pueden votar si están en los Estados Unidos, ¡y no en Borinquen!
Muchos de los que les dan seguimiento a las elecciones estadounidenses lo hacen a través de los medios de comunicación, incluyendo los grandes canales de televisión estadounidenses que a través de los años han desarrollado y divulgan, minuto por minuto, los resultados de la votación estado por estado. Brindan, a la vez, un análisis sofisticado de estas votaciones. Pero no son infalibles. El caso más célebre de un reportaje equivocado por un medio de comunicación se dio en 1948 cuando el Chicago Daily Tribune, un importante periódico estadounidense, afirmó en grandes titulares que el entonces presidente y candidato del partido demócrata, Harry Truman, había perdido. Pero se equivocó. Una vez que se cerró el conteo oficial, resultó que Truman había ganado. Esto dio lugar a una foto histórica en donde Truman aparece sonriendo con un ejemplar del Chicago Daily Tribune con su titular equivocado en sus manos.
En la elección de este año, ambos candidatos —Joe Biden y Donald Trump— han sido presidentes. La única vez que esto ocurrió fue en 1912 cuando compitieron el expresidente Teodoro Roosevelt y William Howard Taft, quien era presidente. En ese caso ellos dividieron el voto de los republicanos y Woodrow Wilson, el candidato del partido demócrata, ganó la elección y la Casa Blanca.
En el sistema electoral norteamericano los ciudadanos no votan directamente por su candidato a la presidencia, sino que por un listado de “electores” que están comprometidos a darle la victoria al candidato que obtenga la mayoría del voto popular en su estado. Este sistema de votación indirecta ha resultado en tres casos en donde el ganador del voto popular perdió la elección porque su contrincante obtuvo más votos electorales. La más reciente ocasión en que esto ocurrió fue en las elecciones de 2016. Ese año, Hillary Clinton obtuvo 2,9 millones de votos más que Donald Trump, pero perdió la elección porque Trump obtuvo más votos electorales.
Otra curiosidad que se dio en las elecciones de 2016 ocurrió en Washington en enero de 2017 cuando hubo una reunión para contar los votos electorales que cada candidato había obtenido y oficializar el binomio ganador. Resulta que seis de los electores no cumplieron con su deber de votar por el candidato que ganó el voto popular en sus estados y cambiaron sus votos. Esto no afectó la victoria de Donald Trump sobre Hillary Clinton, pero los seis electores llamados “infieles” fueron borrados de la lista de futuros electores y multados. Esto episodio demuestra que en la política, como en tantos otros campos, “se cuecen habas”.
El autor fue canciller y embajador de Nicaragua en Washington y presidente de la Comisión Económica en la Asamblea Nacional de Nicaragua