La Universidad Nacional Casimiro Sotelo, instalada en el campus robado a la Universidad Centroamericana (UCA), sigue en proceso de matrícula, a pesar que oficialmente se anunció que las clases comenzarían el pasado 15 de enero.
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La presidenta del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación (CNEA), Maribel Duriez, presentó este miércoles 10 de abril ante la Asamblea Nacional el informe de Gestión anual 2023 de esta institución, reportando a la Universidad Casimiro Sotelo «en proceso de consolidación de su matrícula».

El informe leído por Duriez frente al plenario de diputados detalla que «las universidades estatales de reciente creación son cinco», las cuales «están en proceso de organización, por tanto estamos acompañando su instalación como universidades nuevas del Estado». Sin embargo, al leer el informe, Duriez detalló una lista de ocho centros de educación superior que están en proceso de acompañamiento para su consolidación y acreditación, entre los que mencionó a la Casimiro Sotelo.
«Entre el 2022 y el 2023 se han creado ocho universidades: cuatro en el 2022 y cuatro en el 2023. Allí tenemos la Universidad Nacional Politécnica, (UNP), la Francisco Luis Espinoza Pineda, la Multidisciplinaria Ricardo Morales Avilés y la Universidad de Defensa 4 de Mayo (Udenic). Estas cuatro universidades ya están en proceso de presentar su acreditación, la Udenic de hecho ya la presentó», detalla el informe.
«Luego tenemos la Universidad en Ciencias Policiales, la Universidad en Ciencias Médicas y Enfermería, la Universidad Padre Gaspar García y la Universidad Casimiro Sotelo, que fue la última en crearse, que estamos más bien en el proceso de consolidación de su matrícula, de acompañamiento de la universidad», dijo Duriez.
Reclamo de Wálmaro
La presidenta del CNEA confirmó que esta institución obtuvo un aumento de presupuesto de más del ciento por ciento en el último año, pasando de 12 millones de córdobas a 31 millones 508 mil córdobas. También esto fue recalcado por el diputado oficialista Wálmaro Gutiérrez, presidente de la Comisión de Economía, quien de alguna manera le reclamó al CNEA que no hayan podido acreditar hasta ahora a las nuevas universidades estatales, algunas de estas instaladas en propiedades que fueron confiscadas. Gutiérrez hizo ver que esas fueron metas fijadas en 2023 que no fueron cumplidas.
Un mes después del supuesto inicio de clases de la Casimiro Sotelo, el 15 de enero, se conoció la orientación oficial de matricular a trabajadores del Estado y familiares de servidores públicos en dicha universidad, lo que para los críticos fue indicativo de que estaban teniendo dificultades para completar las matrículas.
Tras el robo de las instalaciones y la inauguración de la Casimiro Sotelo, la vicepresidenta Rosario Murillo y la presidenta del Consejo Nacional de Universidades (CNU), Ramona Rodríguez, anunciaron que las clases iban a iniciar en agosto de 2023, pero en al menos tres ocasiones pospusieron las matrículas e inicio de clases.
La UCA, una de las universidades más importantes y prestigiosas del país, fundada en 1960 por la orden religiosa Compañía de Jesús, fue confiscada el 16 de agosto de 2023 tras haber recibido un oficio en que se le acusa de ser «un centro de terrorismo», una acusación que la Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús rechazó contundentemente.
En los últimos tres años, la dictadura orteguista ha cancelado al menos 30 universidades, muchas de estas en represalia porque sus estudiantes participaron en las protestas civiles de 2018.